La empresa Caromar, de productos de limpieza y supermercados mayoristas, dueña de la marca «El Coloso», solicitó entrar en concurso preventivo tras una caída del 42% en sus ventas. En su presentación ante la Justicia, la firma denunció «competencia feroz a pérdida» por parte de otros mayoristas, dumping de la multinacional Unilever y un contexto recesivo, como las principales cuestiones. La compañía, que llegó a emplear a 500 personas, ya despidió a 120 trabajadores y tiene plazo hasta abril de 2027 para evitar la quiebra.
La histórica empresa de productos de higiene y limpieza, fundada en 1989, atraviesa su peor momento en 35 años. El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 1 dictó la apertura del concurso preventivo de Descartables Caromar, dueña de los supermercados mayoristas y de la reconocida marca «El Coloso», tras reconocer el estado de cesación de pagos y la magnitud de sus pasivos. La compañía, que en su apogeo llegó a emplear a 500 personas, sufrió una reducción de ventas del 41,75% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, un desplome que erosionó por completo su capital de trabajo y la llevó a solicitar protección judicial.
El origen de la crisis se remonta al primer semestre de 2024, cuando Caromar debió cerrar su fábrica de jabón en polvo, unidad de negocios que la había convertido en proveedora de marcas blancas para cadenas como Carrefour y Supermercados Día. Según la presentación judicial, el cierre fue consecuencia directa del «dumping de la multinacional Unilever, que vendía a precios inferiores al costo de fabricación». Este golpe comercial redujo drásticamente los despachos de jabón, que pasaron de 17 camiones mensuales a apenas dos, marcando el inicio de una espiral descendente que la empresa no pudo detener.
A la competencia desleal se sumó una recesión generalizada que afectó a todo el sector mayorista. «Por la recesión generalizada bajaron las ventas de manera porcentual y nominal. Por otra parte, los competidores también bajaron los precios, empezando una competencia feroz, aún a pérdida, por capturar los pocos pesos que había en plaza. Todos los mayoristas cerraron sucursales y despidieron personal. El que más despidos realizó fue Diarco», detallaron en el escrito presentado ante la Justicia. En ese contexto, Caromar cerró sus sucursales de San Justo (en 2024) y Mar del Plata (recientemente), y aún mantiene operaciones en Rosario, Neuquén y varias localidades del Gran Buenos Aires.

El panorama se agravó por factores legales y sindicales. La empresa enfrenta dos juicios laborales por una suma cercana a los 1000 millones de pesos, una cifra que calificó de «absurda», y sufrió un embargo bancario por una ejecución fiscal que en diciembre de 2025 bloqueó por completo su capacidad operativa. Además, la dirección denunció «la alta conflictividad del Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio y Afines» con «reiteradas asambleas arbitrarias, convocadas por motivos insensatos, que lesionaron severamente la venta». Ante esta situación, la empresa despidió a 120 empleados, devolvió inmuebles alquilados y en enero de 2026 logró acuerdos marco con gremios de choferes, jaboneros y empleados de comercio.
El cronograma judicial fija el 28 de mayo como fecha límite para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos. Caromar tiene plazo hasta el 12 de abril de 2027 para negociar una propuesta de acuerdo y evitar la quiebra.




