Crisis en Viamo: despidos masivos y cierre de locales en medio del concurso de acreedores

La empresa de calzado Viamo ejecutó más de 40 despidos, redujo su producción y cerró sucursales en todo el país, en un intento fallido por sostenerse frente al desplome del consumo y la creciente crisis financiera.

La crisis de Lannot S.A., dueña de la marca Viamo, se profundizó en los últimos meses con una fuerte ola de despidos y el cierre de sucursales, en un escenario marcado por la caída del consumo y el deterioro financiero. La empresa formalizó su situación al ingresar en concurso preventivo de acreedores, tras admitir que no puede hacer frente a sus obligaciones.

El impacto de la crisis se sintió primero en el empleo. A lo largo de 2025, la compañía llevó adelante más de 40 despidos, principalmente en su planta de la Ciudad de Buenos Aires, donde la dotación se redujo a menos de la mitad. El ajuste también alcanzó a trabajadores de locales comerciales, en paralelo a un proceso sostenido de cierre de tiendas.

Los despidos fueron justificados por la empresa bajo el argumento de “grave falta de trabajo” y se dieron en el marco de un intento fallido de aplicar un Procedimiento Preventivo de Crisis. Según denuncian ex empleados, las indemnizaciones no se pagaron en su totalidad, lo que derivó en reclamos judiciales y protestas frente a la fábrica, sin respuestas concretas.

En simultáneo, la firma avanzó con un recorte más amplio que incluyó la reducción de su estructura operativa, la paralización parcial de la producción y el reemplazo progresivo de fabricación nacional por productos importados. Actualmente, gran parte de la maquinaria permanece inactiva y la actividad industrial funciona muy por debajo de su capacidad.

El ajuste tampoco logró evitar el cierre de locales ni revertir la caída de ingresos. La empresa, que llegó a contar con más de 25 sucursales, hoy mantiene una red comercial reducida y una estructura significativamente más pequeña, con apenas 77 empleados registrados.

El trasfondo de esta situación es el desplome del consumo. Según la propia compañía, las ventas cayeron hasta un 50% durante 2025, en un contexto en el que el calzado dejó de ser una prioridad para los consumidores. A pesar de medidas como liquidaciones, promociones y refinanciación de deudas, la firma no logró recuperar liquidez.

El giro hacia la importación de productos desde países como China, Brasil y España tampoco resultó suficiente para sostener el negocio. Aunque permitía reducir costos entre un 30% y un 40%, la falta de demanda dejó a la empresa con un elevado nivel de stock sin salida.

El concurso preventivo expone así una crisis que ya se reflejaba en la operatoria diaria, con cheques rechazados, deudas acumuladas y dificultades para afrontar salarios. El futuro de la compañía dependerá ahora de su capacidad para reestructurar pasivos en un mercado adverso.

El caso de Viamo se inscribe en una problemática más amplia que atraviesa a la industria del calzado, golpeada por la pérdida del poder adquisitivo, el avance de las importaciones y la consecuente destrucción de empleo en el sector.