Incertidumbre por el futuro de cientos de trabajadores tras el traspaso de supermercados Libertad a La Anónima

La Anónima incorporaría a unos 1.600 empleados de las sucursales incluidas en el acuerdo, respetando sus condiciones laborales, mientras que cerca de 200 puestos jerárquicos y administrativos y el personal de dos locales que no entraron en la operación mantienen un futuro incierto.

El acuerdo entre la cadena La Anónima y el Grupo Libertad para el traspaso de la operación de 12 sucursales de hipermercados y un centro de distribución abrió un proceso de transición que comenzará formalmente el 1° de junio y que pone el foco en la situación laboral de unos 1.800 trabajadores. La operación, basada en un contrato de alquiler de largo plazo, marca la expansión de la empresa de la familia Braun en el interior del país.

Según informaron ambas compañías, alrededor de 1.600 empleados que actualmente se desempeñan en los locales incluidos en el acuerdo serán incorporados por La Anónima, garantizando en principio la continuidad laboral. El traspaso se formalizará mediante presentaciones ante los ministerios de Trabajo de las provincias involucradas, donde cada trabajador deberá aceptar o rechazar el cambio de empleador, aunque se estima que la mayoría optará por continuar en sus puestos.

El acuerdo contempla además el mantenimiento de las condiciones laborales vigentes, incluyendo la antigüedad, las vacaciones y otros beneficios adquiridos. Desde las empresas señalaron que el objetivo es asegurar una transición ordenada y preservar la estabilidad del personal afectado por la operación.

Sin embargo, no todos los trabajadores están alcanzados por este esquema. Dos sucursales, ubicadas en Mendoza y Resistencia, quedaron fuera del acuerdo, por lo que el futuro de esos establecimientos y sus planteles dependerá de las decisiones que adopte el Grupo Libertad, ya sea mediante su continuidad, venta o eventual cierre.

A esto se suman cerca de 200 empleados de áreas corporativas como administración, finanzas y ventas que tampoco forman parte del traspaso. Debido a que La Anónima ya cuenta con estructuras propias en esos sectores, el futuro de esos puestos es incierto y podría depender de una eventual reubicación dentro de otras unidades de negocio de Libertad o de posibles desvinculaciones.

Desde el punto de vista empresarial, el acuerdo también responde a una estrategia de expansión de La Anónima, que firmó contratos de alquiler por 30 años en condiciones consideradas favorables en un contexto marcado por la caída del consumo. La operación permitirá a la compañía reforzar su presencia en el centro y norte del país, mientras que Grupo Libertad buscará concentrar su negocio en el desarrollo de sus centros comerciales y su división inmobiliaria.