Mientras la gestión libertaria contrata a una empresa de Estados Unidos para entrenar a los pilotos de los F16 usados que le compró a Dinamarca, la Fábrica Argentina de Aviones sigue al borde de la quiebra.
El Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos pidió informes sobre contratos con la Fuerza Aérea, gestión del directorio y situación laboral. Desde la empresa señalan que trabajan para alcanzar equilibrio financiero y ampliar ingresos hacia 2027. En febrero se cerró el Procedimiento Preventivo de Crisis.
En medio de la denuncia del sindicato, se conoció la semana pasada que el gobierno contrató a una empresa estadounidense para entrenar a los pilotos de los aviones F16, en lugar de apostar por contratar a FAdeA.
La situación de la Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín (Fadea) volvió a quedar en el centro de la escena tras la presentación de una carta del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA) ante el Ministerio de Defensa. El gremio denunció una “parálisis operativa” en la empresa estatal, ubicada en Córdoba capital, y solicitó información sobre contratos, designaciones y decisiones administrativas de la conducción de la compañía.
El documento fue dirigido al ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, y lleva la firma del secretario general del sindicato, Marcelo Bertorello. Allí se afirma que la fábrica atraviesa una situación crítica luego de “26 meses de una gestión errática” del actual directorio, a cargo del abogado porteño Julio Manco. Hasta este jueves, no había una respuesta desde Defensa.
«Parálisis inducida»
Desde la empresa negaron los cargos y, al contrario, dijeron que Fadea se encuentra activa y con proyectos que le permitirán mejorar su productividad.
La nota plantea que la empresa se encuentra en un escenario de actividad reducida que pone en riesgo tanto el funcionamiento de la planta como el empleo de los trabajadores.
“Denunciamos una parálisis inducida que pone en riesgo el patrimonio nacional y el sustento de cientos de familias”, señala el texto enviado al Ministerio.
Uno de los puntos centrales del reclamo sindical está vinculado con los contratos entre Fadea y la Fuerza Aérea Argentina. Según el gremio, existen acuerdos clave para sostener la actividad de la planta, pero que todavía no fueron firmados lo que impide el ingreso de recursos y limita la carga de trabajo.

Suspensiones y congelamiento de salarios
De acuerdo con el sindicato, esa situación se utiliza como argumento para aplicar suspensiones y mantener congelados los salarios.
“Resulta inadmisible que, tras dos años de gestión, existan contratos vitales sin firma. Esta inacción bloquea el ingreso de recursos y el flujo de trabajo”, señala la carta.
En paralelo, el documento cuestiona la presencia del directorio en la planta. El gremio sostiene que existe una “marcada ausencia física” de las autoridades de la empresa, lo que a su juicio refleja una desconexión con la realidad productiva cotidiana.
La organización sindical también apunta contra decisiones vinculadas con la estructura administrativa de la compañía. En el texto se afirma que, mientras se argumenta una situación económica crítica para justificar recortes laborales, se habrían producido designaciones de asesores, auditores y cuadros jerárquicos externos.
“Mientras se declara una emergencia económica para recortar derechos laborales, observamos con indignación la designación de asesores, auditores, cuadros jerárquicos externos y familiares directos”, sostiene el gremio.
Informe de fondos
La carta además solicita información sobre el uso de fondos vinculados a gastos de gestión, incluyendo alquileres, viáticos y gastos de representación de funcionarios jerárquicos.
Otro de los reclamos apunta a una auditoría de viabilidad que, según el sindicato, fue anunciada meses atrás por Manco pero cuyos resultados no se hicieron públicos. El gremio pide conocer el costo del estudio y el estado de sus conclusiones.
El documento también menciona lo que define como oportunidades comerciales desaprovechadas. Entre ellas, una propuesta de la federación mexicana de la industria aeroespacial para fabricar 24 unidades del avión IA-63 Pampa. Según el sindicato, la falta de respuesta a ese planteo habría afectado la posibilidad de generar exportaciones.
La conducción sindical incluye además cuestionamientos sobre decisiones laborales adoptadas por el directorio. En particular, menciona la derogación en octubre pasado del convenio colectivo acordado en 2024 y el restablecimiento de un convenio anterior.
Según el gremio, esa medida generó incertidumbre jurídica y podría derivar en conflictos judiciales.

Condiciones de seguridad
El documento agrega una denuncia vinculada con las condiciones de seguridad laboral en la planta. El sindicato afirma que análisis médicos detectaron niveles elevados de cadmio en sangre en algunos trabajadores, lo que atribuye a exposición a sustancias sin los protocolos adecuados de protección.
La carta concluye con un pedido de respuestas formales por parte del Ministerio de Defensa y la apertura de un canal de diálogo para abordar la situación de la empresa.
Nota: vale aclarar que en Fadea, además de STA, hay otros dos gremios, APTA y ATE, que representan a distintos sectores técnicos, profesionales y administrativos de la planta.
El contexto de la crisis
La presentación del STA se produce en un contexto de tensión interna en Fadea, que en los últimos meses atravesó períodos de actividad reducida y discusiones abiertas sobre contratos y financiamiento.
Hasta fines de febrero estuvo vigente un Procedimiento Preventivo de Crisis que permitió a la empresa operar con un esquema de actividad limitada a tres días por semana y con salarios reducidos al 80 por ciento.
Ese mecanismo finalizó a fines del mes pasado (llevaba casi un año), según indicaron fuentes vinculadas a la empresa.
En paralelo, la conducción de Fadea impulsó un plan de retiros voluntarios con el objetivo de reducir la plantilla de personal. La iniciativa apuntaba a una baja de aproximadamente 200 puestos sobre un plantel cercano a los 670 trabajadores.
De acuerdo con fuentes gremiales, el programa tuvo una adhesión limitada y alrededor de 20 empleados se inscribieron en el esquema.




