La central obrera avanza en la elaboración de un índice propio de inflación para cuestionar la credibilidad del INDEC. La CGT trabaja en “un índice serio y respaldado”, que refleje el impacto real de los precios en el consumo cotidiano, explicaron.
Marco Lavagna renunció a su cargo en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) tras seis años al frente de la gestión y terminó de erosionar la confianza en el organismo estadístico que ya venía siendo cuestionado.
En ese contexto la CGT avanza en la elaboración de un índice propio de inflación, con el objetivo de disputar la credibilidad de los datos oficiales y reforzar su estrategia contra el proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno.
La CGT trabaja en “un índice serio y respaldado”, que refleje el impacto real de los precios en el consumo cotidiano, explicaron fuentes de la central obrera que hablan de contactos con sectores de la academia para gestar su propia medición.

“Después del escándalo del INDEC, ¿Quién puede creer en el próximo índice inflacionario?”, planteó Cristian Jerónimo, al tiempo que aseguró que la CGT trabaja en “un índice serio y respaldado”, que refleje el impacto real de los precios en el consumo cotidiano.
Según explicó, muchos trabajadores confiaron en los números oficiales y terminaron perdiendo poder adquisitivo, en especial aquellos sectores que quedaron por debajo de la inflación real que se siente “en la góndola”.
La determinación podría terminar de quebrar la sumisión de muchos actores a la política salarial del Gobierno Nacional que viene marcando un camino de deterioro en los haberes de empleados registrados públicos y privados.




