Cosechadores denunciaron que el valor del tacho de uva cayó en promedio un 30% respecto al año pasado y advirtieron que la falta de un precio acordado entre productores y bodegas impacta directamente en sus ingresos. Desde el gremio anticiparon que reclamarán una recomposición en paritarias para recuperar el poder adquisitivo perdido.
La vendimia 2026 se desarrolla en un clima de fuerte malestar entre los trabajadores rurales. Desde la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) denunciaron que el valor del tacho de uva se redujo en promedio un 30% respecto al año pasado, lo que impacta de lleno en los ingresos de miles de cosechadores.
Daniel Romero, secretario de prensa del gremio, aseguró que esta temporada presenta condiciones “peores a las de 2025”, con pagos que rondan los 320 a 350 pesos por tacho, cuando el año anterior se abonaban hasta 550 pesos. La pretensión sindical para esta vendimia era alcanzar los 715 pesos por unidad.

Según explicaron desde FOEVA, los finqueros y trasladistas argumentan que están vendiendo la uva sin un precio acordado o por valores similares a los del año pasado, lo que, afirman, les impide mejorar el pago a los trabajadores.
A comienzos de febrero ya se habían registrado tensiones en la cadena vitivinícola: productores denunciaron que la uva común debía pagarse a 300 pesos el kilo, mientras que las bodegas ofrecían entre 200 y 210 pesos. Desde el Gobierno se sostuvo entonces que, al menos para las variedades destinadas a mosto, el valor debía rondar los 260 pesos, anticipando que la cosecha sería menor a la prevista y que existía margen para una mejora en los precios.
Sin embargo, hasta el momento no hubo una resolución definitiva que ordene el mercado, y el impacto recae sobre los cosechadores, cuyo ingreso depende directamente del valor del tacho.
Romero puso en duda la magnitud de la crisis que plantean algunos sectores empresarios. “Nosotros creemos que no existe la crisis como dicen ellos. Hablan del problema cuando está empezando la cosecha, para bajar las expectativas y los sueldos, pero el que exporta lo hace a buen precio”, sostuvo.
El sistema de pago por tacho de entre 22 y 25 kilos de uva genera ingresos variables según múltiples factores: la velocidad del trabajador, el sistema de cosecha (tradicional o semicaminizado), la ubicación de los bins en la finca y la calidad y volumen de la producción.
Esto implica que no existe un monto fijo mensual garantizado. Además, no todas las fincas trabajan con la misma frecuencia: algunas lo hacen a diario y otras solo dos o tres veces por semana.
Desde el gremio advierten que, aunque por necesidad los trabajadores aceptan los valores actuales, se está perdiendo mano de obra calificada. “Antes iba toda la familia a cosechar porque se hacía una diferencia. Hoy el que va es porque no tiene otra opción. Si puede, el próximo año no vuelve”, señaló el dirigente.
Ante este escenario, FOEVA adelantó que en la próxima reunión paritaria solicitará un incremento del 3% mensual durante los próximos seis meses para trabajadores de viña y bodega permanentes, y una suba del 30% en el valor del tacho para recuperar el poder adquisitivo perdido en lo que va de la vendimia.
No obstante, las negociaciones se presentan complejas. Según el sindicato, esta será la segunda reunión formal y hasta ahora las propuestas empresarias no incluyeron mejoras. “Es muy complicado porque nosotros pedimos algo y ofrecen cero cuando se sientan a la mesa”, cuestionó Romero.
