sábado, septiembre 25

Una realidad paralela

Por Alejandro el “Gitano” Ulloa @GitanoUlloa

Verde que te quiero verde

La mitad de la población económicamente activa tiene un trabajo “no formal”, casi en negro, como monotributista, cuentapropista o sin ningún registro. Lejos de esa incontrastable realidad, pero con nuevo ropaje verdolaga, el equipo sindical de la CGT oficial sale a la cancha. Gerardo Martínez ofició de vocero y anunció una movida para salvar la ropa de varios gerontes de la central obrera que podrían sucumbir en una pelea de pesos pesados como la anunciada: “Viene una CGT con jefatura colegiada y 50% de mujeres”. Lo afirma un hombre de la “mesa chica” que cuenta intimidades que ya sonaban en los pasillos. Viene una conducción colegiada, pero si es que hay acuerdo. “Nadie gana y nadie pierde”, sería la idea. La pátina novedosa del cupo femenino es una propuesta estatutaria para un organismo conservador y de peso elefantiásico para asumir los cambios: apenas se trata de la participación igualitaria de las mujeres en el Consejo Directivo, como marca la ley y nunca se cumplió. El poderoso contrincante del otro rincón del ring guarda silencio sobre la jugada inesperada. El jefe de la UOCRA es parte interesada de un eventual cuarteto apoyando la continuidad de su aliado Héctor Daer. Hugo Moyano aspira a colocar a su hijo Pablo en la cumbre cegetista.

Este martes 24 de agosto se lanza la convocatoria al Congreso Nacional ordinario. El evento se realizará el 11 de noviembre en el predio mercantil de Parque Norte. El llamamiento incluye al Comité Central Confederal, paso estatutario previo. La idea es que el sector femenino de los sindicatos ocupe la mitad de los espacios de conducción y el consejo directivo pase de 35 a 70 miembros. Muy farragosa la idea para ser un reflejo del reclamo social de participación femenina. Parece ser solo un remedio adecuado a la necesidad de la puja entre jefes sindicales hombres que no se resignan. ¿Habrá un tercio de mujeres? Parece que por fin se aplicará la Ley de Cupo Sindical Femenino para elegir a las autoridades cegetistas. Si hay unidad todo indica que la conducción será ejercida por tres o hasta cuatro o cinco dirigentes.

Como un testigo indiscreto de lo que viene, Héctor Daer largó la campaña por su reelección al frente del Sindicato de Sanidad. Luego de lo que fue uno de los conflictos más mediáticos por las paritarias, presentó su lista con paridad de género y convocó a los trabajadores a “reventar las urnas”. Los comicios de Sanidad serán el próximo 14 de octubre, casi un mes antes que los de la central obrera, donde Daer es uno de los principales candidatos. La caída de la imagen de Alberto afecta al secretario General, representante de los Gordos y hombre del Presidente en la CGT. Se trata de un efecto electoral con ondas hacia un movimiento mucho más amplio.

Hace tiempo (en 2004) Susana Rueda, de Sanidad, fue secretaria general junto con Hugo Moyano y José Luis Lingeri, y pasó con pena y sin gloria. Apenas uno de cada diez lugares de decisión en los sindicatos está actualmente ocupado por mujeres. En los puestos de jerarquía la participación sigue siendo escasa, en abierto incumplimiento de la ley vigente. El Cupo Femenino para los sindicatos establece la integración obligatoria de mujeres en cargos electivos y representativos de las organizaciones sindicales, determinando que el porcentaje de mujeres será de un mínimo de un 30% “cuando el número de mujeres alcance o supere ese porcentual sobre el total de los trabajadores y trabajadoras”. Un negocio aparte son las tres secretarías “grandes” de la CGT (General, Adjunta y Finanzas) que sólo elegirán un dirigente, sea hombre o mujer, porque conllevan la firma de un solo responsable.

Un acuerdo difícil y los bandos en pugna

Al frente de la CGT están los “Gordos” (Héctor Daer, de Sanidad, y Armando Cavalieri, de Comercio) y los “Independientes” (Andrés Rodríguez, de UPCN, Gerardo Martínez, de la UOCRA, José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias), se suman algunos “Autónomos” como Antonio Caló (UOM). El debate tiene como telón de fondo lo que presienten como un intento kirchnerista de sacarles la caja de las obras sociales. Golpean a sus puertas decenas de pequeños sindicatos perdidos en la lucha contra la inflación. Es que en el marco actual solo pueden dar batalla los jugadores con poder de fuego. La UTEP, en la puerta de entrada de la Central, maneja más caja y mueve más gente que la CGT. Complejo panorama.

Enfrente está el moyanismo, con potencia similar y presencia combativa en las calles contra el macrismo, que incluye aliados estratégicos como el SMATA y los taxistas, junto a unos 50 “Sindicatos en Marcha para la Unidad Nacional” (SEMUN). No son pocas las prevenciones y los aliados que consigue la personalidad desafiante de Pablo Moyano, y su pasión por marcar la cancha y desafiar a sus rivales. Alberto Fernández le pidió a Moyano la unidad sindical. El camionero dijo que hará lo posible, siempre y cuando le cedan un lugar protagónico para su tropa. El camionero aspira a quedarse con el liderazgo de la influyente Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT). Impulsa para el cargo al ferroviario Sergio Sasia, con quien además avanza en un plan para anudar tareas entre el camión y el tren en lo relativo al transporte de cargas en todo el país. Contaría con el paso al costado en la Confederación de Juan Carlos Schmid, del pequeño gremio Dragado y Balizamiento.

Juegan además la Corriente Federal de Trabajadores(CFT), ultraK, donde se agrupan el bancario Sergio Palazzo, la judicial Vanesa Siley y el hombre de Curtidores, Walter Correa. En el ambiente sindical fueron los privilegiados de Cristina Kirchner para el armado de las listas de candidatos del Frente de Todos: los tres se candidatean para diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires junto con el jefe de la CTA oficialista, Hugo Yasky, outsider de la pelea cegetista. El sector antiK del gastronómico Luis Barrionuevo intentará que el estacionero Carlos Acuña siga como quintacolumnista errático.

El kirchnerismo tenía a Sergio Palazzo como número puesto, aún con su origen radical a cuestas. Como no es mujer, y tiene múltiples tareas gremiales y parlamentarias por delante, Palazzo podría apoyar a la ultraK secretaria general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Judiciales (FE-SITRAJU), Vanesa Siley, quien enarbola las banderas feministas antes de llegar: “Una verdadera reforma estatutaria no solo debe apuntar a que las mujeres ocupen cargos de conducción sino a construir una agenda con perspectiva de género”. Pero Dios castiga sin mostrar la vara, decían las señoras en la iglesia: el Sitraju tiene sólo una simple inscripción en el Ministerio de Trabajo y no cuenta con el reconocimiento legal y tendría vedado formalmente el desembarco en la CGT. Claro que Claudio Moroni podría, negociaciones mediante, dictar una resolución para beneficiar la postulación de Siley. Según los quisquillosos popes sindicales el arribo de la judicial a la central obrera, mujer y alfil de CFK, llegaría de la mano de la ola verde que consagró el poder femenino para avanzar sobre el gremialismo tradicional.

Denle bola a los jóvenes que no ligan nada

En una realidad paralela, viven millones de personas. Son los jóvenes, los excluidos y quienes construyen su propio trabajo en la economía popular. Algunos no tienen trabajo y muchos no estudian. Los analistas políticos señalan que tendrán una escasa participación el día de la votación. La juventud ya no es un divino tesoro sino un coto de caza de votos. Ponen jóvenes en las listas pero van de relleno. El Indec afirma que un cuarto de las mujeres menores de 30 años no encuentran trabajo. Grave, pero menos, es lo de los jóvenes varones, con un 18 por ciento de desocupación. El desempleo general fue del 10% el primer trimestre de este año.

Lo más importante de un candidato, de un político, es que le crean, que su palabra tenga credibilidad. Así no hay lealtad que aguante si encima no se explicita en el relato ninguna estrategia a futuro. El voto al Frente de Todos de los jóvenes de clase media y clase media baja en la PBA está en veremos este medio término. Tal vez porque Alberto no enciende el fuego sagrado de la militancia con su discurso de “consenso”. Sin pasión ni destino manifiesto, se anuncia un centrifugado político de algún peso hacia partidos otrora extraños a derecha e izquierda.

En las elecciones presidenciales del año 2019 alrededor de 400.000 jóvenes quedaron afuera del padrón, lo que generó numerosas quejas y reclamos de distintas agrupaciones políticas y de los propios protagonistas ‑chicos y chicas de entre 16 y 18 años‑ afectados por la omisión. Para evitar esas omisiones, “el año pasado se creó un equipo especializado que revisó los datos de los últimos 10 años para detectar cualquier tipo de inconsistencias que hubiese, problemas de comunicación de datos o problemas técnicos de transmisión de información, cualquier novedad que no hubiera sido reportada», detallan desde el ReNaPer.

La plata está, pero va para otro lado

El programa Potenciar Trabajo contrata a unas 900.000 personas por cuatro horas diarias a cambio de la mitad de un Salario Mínimo, que mejoró en pesos pero está por el suelo en dólares. Esos trabajos son gestionados por los movimientos populares. Ahí sí que hay necesidad. Casi tres millones son los anotados en el Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (ReNaTEP). Reclaman desarrollos productivos y créditos para dar trabajo. No hay.

Alberto se puso duro justo ahora que vienen las elecciones: hay ajuste de un 50% en el dinero destinado a los planes y sus ministros rechazan el salario universal pedido por las “orgas”, con el amigo papal Juan Grabois. Con la urgencia de la campaña electoral a cuestas, las organizaciones sociales reclaman plata para los planes. Los programas sociales requieren fondos y todos saben que la plata está, pero se usa en otras prioridades. Tanto oficialistas blandos como la izquierda dura le exigieron de movida al nuevo ministro de Desarrollo Social fondos para programas como el Potenciar Trabajo. Son un millón de “planes”. No alcanzan para los siete millones de personas sin trabajo en blanco que actualmente penan por su supervivencia tocando todas las puertas del Estado, por las buenas y por las malas también.

La plata está.Solo hay que buscarla en el bolsillo que corresponda. La riqueza del país está en pocas manos, en el exterior o en los bancos, no siempre en blanco y casi siempre escondida tras empresas que triangulan propiedades hasta hacer imposible su detección fiscal. La AFIP cruzó información, buscó y encontró inconsistencias en 40.000 potenciales empleadores sospechosos y los intimó a regularizar a su personal. Luego de las presentaciones de las declaraciones juradas de Bienes Personales y de Ganancias, intimó a unas 500 compañías a que declaren personal. El fisco supone que, por los montos grandes de operaciones comerciales que informan, estas compañías deberían tener empleados para realizar sus actividades.

Tras ese fraude laboral están los laburantes de la economía popular “somos trabajadores no bajo relación de dependencia, nos creamos nuestros propios trabajos y nos organizamos en la UTEP” dice Dina Sánchez, dirigente del poderoso gremio en ciernes. “Lo venimos diciendo, en pandemia mientras las cuentas bancarias de los ricos subieron, los pobres se empobrecieron más”, señala Sánchez, quien llamó a realizar un paro general desde la tribuna de Plaza de Mayo tras la marcha de San Cayetano el 7 de agosto. La asignación de fondos se hizo para “ayudar a los países miembros a hacer frente al impacto de la pandemia de Covid”. Los 4.400 millones de dólares del FMI que le tocaban a la Argentina llegaron y ya se van. Es “para hacer conducta” pagando la deuda en lo que queda de 2021. El objeto del deseo es asegurarse buenas condiciones del FMI para afrontar los vencimientos del préstamo mal habido por Mauricio Macri. Hace tiempo, una carta de los senadores alentada por CFK llamaba a evitar que ese dinero fuera a saldar deuda. La propia Cristina señaló hace muy poco que “nosotros no vamos a poder destinarlo como lo van a destinar el resto de los países porque le debemos $45.000 millones de dólares al Fondo”.

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