El secretario general del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos de Córdoba, Marcelo Bertorello, cuestionó la falta de diálogo paritario, denunció que los salarios están «por debajo de la línea de pobreza» y advirtió que la incertidumbre económica afecta la precisión de las tareas en la fábrica de aviones FAdeA.
La visita del ministro de Defensa, Carlos Presti, a la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), en la previa de la llegada del Papa León XIV al país, dejó fuertes repercusiones entre los trabajadores del establecimiento cordobés. Tras los anuncios de financiamiento para culminar la reparación de un C-130 Hércules que trasladaría al presidente Javier Milei a la Antártida, desde el gremio aeronáutico expresaron cautela y pusieron el foco en la delicada situación salarial que atraviesan los empleados.
En diálogo con el programa SRT Media, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos, Marcelo Bertorello, confirmó la postura del sector frente a las promesas oficiales y el escenario operativo actual. Según relató, el ministro llegó en horario no laboral, después de las 15:30, y solo se reunió con jefes y gerentes: «A nosotros no nos recibió», señaló el dirigente, quien marcó así la distancia entre la conducción de la fábrica y los trabajadores de base.
Respecto a los compromisos asumidos para recuperar aeronaves, Bertorello contrapuso las promesas con la realidad socioeconómica que atraviesan los operarios. «Tomamos para bien que se expresó diciendo que quieren salvar a FAdeA, pero después de haber pasado dos días tenemos sensaciones encontradas. Hace tres años que no tenemos paritaria y los sueldos están por debajo de la línea de pobreza», afirmó el gremialista, quien además advirtió sobre la degradación de la planta de personal: «Es el número más bajo que he visto en los 40 años que tengo dentro de FAdeA: somos unos 565 trabajadores, el mes pasado se fueron 87 compañeros».
Uno de los puntos más críticos expuestos por Bertorello fue el impacto psicológico y económico que sufre la plantilla técnica, lo que a su juicio afecta el desarrollo cotidiano de las labores de alta precisión. «Le venimos anunciando al directorio que tenemos dudas sobre la seguridad operacional, que es el pilar fundamental de la actividad. Los compañeros están esperando que suene la sirena para salir a hacer Uber o alguna otra changa para tratar de llegar a fin de mes, y ahora tenemos que hacer un avión en tiempo récord», aseveró. Según detalló, apenas el 30% del personal trabaja diariamente en el proyecto Embraer y el resto realiza tareas menores.

En relación con la exigencia de trabajar a contrarreloj para poner a punto la aeronave presidencial, el dirigente explicó que la obra solo ocupará de forma directa a «unas 100 o 110 personas», por lo que no resolverá la inactividad de fondo si no se reactivan los programas centrales. «Lo que pondría la rueda en marcha es que se firmen los benditos contratos con el Ministerio de Defensa para activar el programa Pampa y permitir la exportación», recalcó. De cara a los próximos días, desde el sindicato advirtieron que si la Secretaría de Trabajo de la Nación o el directorio de FAdeA no convocan formalmente a negociaciones salariales, profundizarán los reclamos en el predio. «Con este marco que tienen los compañeros, no nos queda otra que reclamar de la manera ortodoxa en la puerta de la fábrica o donde tengamos que hacerlo», concluyó.




