viernes, octubre 7

«Trabajar menos, para trabajar todos y vivir mejor»

Por Alejandro “el Gitano” Ulloa para Infogremiales

7 DE JUNIO. DÍA DEL PERIODISTA.
Ser periodista significa un juramento de lealtad
con la clase trabajadora a la que pertenecemos

Acá te mando el vuelto

Desde la barranca abajo macrista estallada en diciembre de 2017 hasta enero 2021 el salario en blanco perdió un cuarto de su poder de compra. Peor les fue a quienes tienen ingresos precarios o informales, víctimas propiciatorias de precios que no paran subir. Ni hablar de los desocupados, sujetos a los vaivenes de planes discrecionales sin previsibilidad.

El índice de pobreza arrima el bochín al 50%. La desesperación de los trabajadores y los sectores populares por la disparada del precio de los alimentos redujo las convenciones colectivas de trabajo (CCT) a un planilleo con los números de la inflación. Las propuestas patronales contienen sumas fijas que generan quitas en los aportes previsionales y bicicleta de cuotas infinitas con costo financiero a cargo de los laburantes, que contraatacan con las famosas cláusulas gatillo (de revisión, para decirlo sin el arma en la cabeza).

Ahora que se largaron las elecciones, los planes parecen ser solo dos. Las vacunas están cumplidas con los diez millones de Bharat Biotech compradas por Axel Kicillof. Sin contar las de Pfizer que nunca llegarán, vienen a sumarse a los lotes de Sputnik, Astrazeneca, Sinopharm y los posibles de Cansino, más la producción local de Sputnik. El peronismo unido está premiando a la población con una lluvia de vacunas, pero castigando a la vez a sus electores con ajustes de salarios y jubilaciones parado en el libreto del equilibrio fiscal que tiene pinta de perro abandonado por sus dueños

La canasta básica de alimentos y valores a futuro sirven de referencia para apreciar la asignación de la renta del país: la participación decreciente de los trabajadores aleja el fifty-fifty (mitad y mitad) por ahora. La proclamada equidad distributiva de los gobiernos peronistas no está a la vista, habida cuenta de las tasas de ganancia absolutas que exhiben empresas de variados sectores productivos.

“Si las paritarias no le ganan a la inflación, vamos a tener que reverlas”, aseguró Andrés Rodríguez, adjunto de la CGT en representación del populoso sindicato de “personal civil”. La inclusión de cláusulas de revisión en los acuerdos ya está lejos del 29% de Guzmán. El 35% impuesto por los sindicatos ya fue también. Todo se acomoda al 40% de aumento, y en esa línea el número 2 de la CGT, Andrés Rodríguez, destacó la prudencia de incorporar esas notas al pie.

Se despachó de paso contra la jugada de Gollán y Kreplak por las obras sociales. Sucedió cuando intentaron designar a cuatro dirigentes de su confianza en la grilla de la Superintendencia de Servicios de Salud, que maneja el fiel pro-Gordos Daniel López. La maniobra apuntaba a copar áreas de la Superintendencia para tener poder y controlar fondos en el organismo que recauda los aportes de las obras sociales y regula las prepagas. Alberto desmontó el plan y tranquilizó a la cúpula cegetista que se conformó con el vuelto.

La dupla de ministros de Salud bonaerenses proyectaba –a tono con las solicitudes de Cristina– una reforma integral del sistema con los fondos de las obras sociales integrados a un esquema centralizado “entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”, según había dicho Cristina Kirchner. La “Jefa” vive en tensión con la dirigencia que maneja la CGT por sus guiños al comando político durante el macrismo. CFK buscará caminos de muchas curvas para inyectar dinero a los bolsillos obreros en la recta final hacia las elecciones. Pero serán solo sus aliados quienes se vistan de templarios para la batalla por el salario de quienes se acerquen al 50% dejando atrás la tristeza del 29% presupuestado.

La salud necesita salarios y vacunas

El empresario Claudio Belocopitt suele anticipar en su canal de TV las movidas de la patronal de las prepagas y los sanatorios. Como estaba anunciado, por nota enviada al ministerio de Claudio Moroni, la Federación Argentina de Prestadores de Salud solicitó la suspensión de paritarias, una idea que afecta a más de 200 mil empleados del sector. Con escaso sentido de la justicia y la oportunidad, los dueños de la salud privada reclamaron postergar la discusión salarial para compensar los mayores gastos generados por la pandemia.

Según dicen muchos establecimientos tienen dificultades para hacer frente al pago de sueldos, pero el argumento empresario fue cuestionado por la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) que conducen Héctor Daer y Carlos West Ocampo. Hay abundante ayuda estatal para que el dinero alimente la cadena de ganancias y está autorizado el aumento en las tarifas de las prepagas. No da para quejarse.

Trabajadores de transporte de colectivos, obreros de la carne, marítimos, portuarios, pesca, ferroviarios, cajeros y repositores de supermercados, personal de cementerios y judiciales hacen fila en los reclamos por la vacuna para sus representados, portadores de una gran angustia. No es solo vacunas lo que se necesita, para cortar la cadena de enfermedad y muerte del coronavirus hace falta frenar la circulación de las personas que fue hecha bandera por alcaldes y gobernadores aperturistas convertidos en emisarios de la muerte.

La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) le pidió certezas a los ministerios de Transporte y de Salud sobre la voluntad de considerar estratégicos a los transportistas, pero “todavía existen dudas sobre el desarrollo del plan”, afirmó Juan Carlos Schmid. Los camioneros fueron los únicos que consiguieron 4.600 vacunas para los choferes de tramos internacionales que tenían que entrar a países como Brasil y Bolivia, en grave situación sanitaria.

CFea la actitud de la UTA de Roberto Fernández, que intentó mostrar a sus afiliados una prioridad conseguida que nunca fue pedida ni acordada. La denuncia fue formulada por la oposición del gremio conducida por Miguel Bustinduy, su ex secretario de Organización, que seguro algo lo conoce. Es sabido que la prioridad en el orden de la vacunación es una prerrogativa del gobierno y no fue revisada.

La carrera de los salarios termina en el sillón de la CGT

En 2021, según el INDEC, la inflación creció un 17,6% en cuatro meses, con una inflación interanual que alcanzó un 46,1% para los últimos doce meses. La canasta básica de alimentos fue peor: el 22,3% se queda corto apenas anunciado debido a la inestabilidad de los precios.

La firma de las primeras paritarias arriba del 40% dejó en offside a la cúpula obediente de la CGT, que busca un lugar en la mesa de Alberto a la hora del reparto de poder. Los firmantes del manso 29% a principios de año están desorientados como perro en bote.

El SiChoCa de Hugo Moyano volvió a sorprender con un pedido de aumento del 45% en línea con la inflación anualizada, que va camino al récord del 54% de Macri. Los Moyano ya tienen una base para avanzar con su demanda. También el bancario Sergio Palazzo y otros dirigentes de la Corriente Federal de Trabajadores van por mayores aumentos. Los aumentos para los legislativos que avalaron Sergio Massa y Cristina y los de 43,5% de Televisión son cantos de sirena para la protesta.

Moyano les avisó a los camioneros que se preparen para “una pelea dura”. El Sindicato pidió iniciar las negociaciones. Es un gremio que lidera con su poder de fuego la pauta salarial general y cuentan con ello para fortalecer sus aspiraciones de competir por el sillón mayor de la CGT. Picaron en punta y la bandera de llegada está en la calle Azopardo esperando a quienes consigan los mejores aumentos.

El principal argumento gubernamental de campaña sigue siendo la vacuna. No es poco en un mundo donde estar vacunado es la gloria. La pobreza, el desempleo, los precios de la comida en ascenso y el poder de compra deprimido generan una sufrida mala onda que obliga a la creatividad para conseguir votos más allá del núcleo duro. Alberto acepta la idea de autorizar aumentos anuales cercanos al 40%. Los “Gordos” de la CGT saben que el Gobierno no tiene la decisión de confrontar con los formadores de precios y sus gremios seguirán las directivas generales que fije Martín Guzmán. Pero no se disparan a sus propios pies.

Grandes gremios se preparan para la reapertura de paritarias con el nuevo norte del 40%: los bancarios, los metalúrgicos, la construcción y comercio se aprontan en la línea de largada. La pelea para definir la cúpula de la nueva CGT y las elecciones legislativas patean al córner las improbables tácticas del gabinete de los economistas. Pobre Martín Guzmán, su cálculo era una segunda ola tranqui, contenida por vacunas que debían llegar medio año antes, junto con el acuerdo con el Fondo que sigue esperando.

Un buen ritmo de vacunación, soja con precios récord, un reverdecer de la economía y un resultado digno en las elecciones de medio tiempo pueden permitir que la segunda mitad del período albertista transcurra amablemente con la aprobación de cambios en el poder judicial, una ley de reforma tributaria integral y progresista con un impuesto permanente a las grandes fortunas como el que los vientos de Biden promueve y una reducción de la jornada laboral que permita una carambola a tres bandas: Trabajar menos, para trabajar todos y vivir mejor”.