Textilana dejó de producir en Mar del Plata y peligra la continuidad de casi 200 puestos de trabajo: “No hay señales de reactivación económica en el corto plazo”

Textilana mantiene suspendidos a 175 trabajadores hasta el 31 de marzo y otros 60 continúan asistiendo a la planta sin actividad productiva. Desde la comisión interna advierten que la fábrica dejó de producir y crece la incertidumbre por el futuro laboral de casi 200 empleados en medio de la caída del consumo y la falta de señales de reactivación económica. Preocupa especialmente la promulgación de la reforma laboral que cambiaría las condiciones de indemnización de los trabajadores.

La empresa textil Textilana atraviesa una profunda crisis en su planta de Mar del Plata y crece la preocupación por el futuro laboral de casi 200 trabajadores. Actualmente, 175 empleados se encuentran suspendidos hasta el 31 de marzo, mientras que otros 60 continúan asistiendo a la fábrica, aunque sin actividad productiva.

La situación fue confirmada por Mauro Galván, miembro de la comisión interna de la empresa, quien advirtió que el panorama es incierto y que no existen definiciones sobre la continuidad de la planta.

“Desde el año pasado que los trabajadores están suspendidos y nadie nos informa cómo sigue esto. Lo único que sabemos es que esta medida se extenderá hasta fines de marzo”, señaló Galván en declaraciones a Extra 102.1.

Según explicó el representante de los trabajadores, la preocupación crece debido a que la empresa dejó de producir, lo que complica las perspectivas de continuidad laboral. “La situación es muy compleja porque Textilana está sin producir”, afirmó.

De acuerdo con lo expresado por la compañía, la decisión responde a una fuerte caída en las ventas y a la falta de señales de recuperación en el mercado interno. “La empresa dice que bajaron las ventas y que no hay señales de reactivación económica, por lo que esta decisión responde a la merma sostenida del consumo y a un contexto que no muestra indicios de recuperación en el corto plazo”, explicó Galván.

En este escenario, la incertidumbre alcanza tanto a los trabajadores suspendidos como a quienes aún asisten a la planta. Aunque cerca de 60 empleados siguen concurriendo a la fábrica, actualmente no realizan tareas productivas, por lo que también podrían verse afectados en caso de un eventual cierre definitivo.

El representante sindical remarcó además el impacto social de la crisis. “Hay mucha angustia y preocupación porque no solo hablamos de 175 trabajadores, sino de 175 familias que están detrás. Cada mes que pasa sin actividad agrava la situación de las familias”, sostuvo.

Por último, Galván señaló que entre los trabajadores también existe inquietud por la entrada en vigencia de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Según indicó, en caso de concretarse un cierre de la planta, las modificaciones en la legislación podrían implicar cambios en las condiciones de indemnización.