La firma Texilo dueña de las marcas Caima, Hilos Parval y Sauce Viejo acumula un pasivo multimillonario que incluye deudas bancarias, cheques sin fondos y obligaciones impositivas con ARCA. En su presentación ante la Justicia comercial, la textil con ocho décadas de trayectoria, advirtió que la cesación de pagos se volvió irreversible a principios de 2026. El objetivo del concurso no es liquidar la compañía, sino preservar los 24 puestos de trabajo que aún mantiene en su planta de Desvío Arijón, Santa Fe.
La crisis del sector textil y del calzado en la Argentina suma un nuevo capítulo dramático. La empresa Texilo, dueña de las marcas Caima, Hilos Parval y Sauce Viejo, y con más de ocho décadas de trayectoria, acaba de solicitar la apertura de un concurso preventivo para intentar reestructurar una deuda que supera los $2.500 millones y evitar el cierre definitivo de su planta en la provincia de Santa Fe. La compañía se suma a una larga lista de nombres en caída, como Textilana y Dass, en un escenario sin recuperación a la vista que ya ha costado más de 24.000 puestos de trabajo en los últimos tres años.
La declaración del concurso fue formalizada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 27, fijando el 10 de septiembre como fecha límite para que los acreedores presenten la verificación de sus créditos. En su presentación judicial, Texilo argumentó que la crisis es el resultado de una combinación letal: la caída del nivel de actividad, el incremento de los costos operativos y logísticos, la elevada carga impositiva y un creciente sobreendeudamiento financiero que hizo incompatible el servicio de la deuda con la generación de fondos de la empresa.
La radiografía financiera de la firma es crítica. Durante su último período contable, registró ventas netas por $637,9 millones, frente a un costo de ventas de $940 millones, lo que arrojó un resultado bruto negativo de más de $302 millones. Esta situación se agravó porque la planta operó muy por debajo de su capacidad instalada sin que se produjera una reducción proporcional de los costos fijos. A esto se sumaron deudas bancarias con entidades como BBVA, Macro, Supervielle, Provincia y Nación por más de $620 millones, y un acumulado de cheques emitidos sin fondos que ronda los $51 millones, según datos del Banco Central.

El frente fiscal y laboral también es un gran lastre. Texilo arrastra un plan de regularización con AFIP/ARCA por casi $750 millones y una deuda por remuneraciones y aportes laborales que alcanza los $534,7 millones. El punto de quiebre que precipitó la cesación de pagos ocurrió a principios de 2026, cuando la empresa dejó de pagar cuotas de planes de facilidades con el fisco por casi $99 millones en solo 30 días, cerrando cualquier posibilidad de refinanciación.
La crisis llegó a un punto crítico cuando la Empresa Provincial de la Energía (EPE) intimó a la textil por una deuda de $12 millones y amenazó con cortar el suministro eléctrico, lo que, en los hechos, hubiera significado el cese total de la producción. Sin embargo, la sindicatura del concurso dictaminó a favor de mantener el servicio, amparándose en la Ley de Concursos y Quiebras que prohíbe suspender servicios públicos por deudas anteriores al proceso. A pesar del panorama, la empresa, que mantiene 24 puestos de trabajo directos, busca preservar la unidad productiva y presentará una propuesta de acuerdo a sus acreedores basada en un flujo de fondos proyectado que prevé un resultado positivo.



