El Anuario Rosario Productiva 2025 revela la peor caída de actividad y empleo de toda la serie histórica. La industria, especialmente el sector metalmecánico, sufrió un derrumbe récord, mientras la economía local profundiza su perfil de servicios con más microempresas y una alarmante pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo en solo un año.
La economía de Rosario atraviesa su momento más crítico en al menos catorce años. Así lo revela el Anuario Rosario Productiva 2025, elaborado por el Centro de Información Económica de la Municipalidad, que muestra una ciudad que entre 2021 y 2023 había logrado una recuperación real impulsada por la industria, pero que en los dos años siguientes vio evaporarse ese esfuerzo con una velocidad sin antecedentes. La facturación total en términos reales, descontando la inflación, alcanzó su pico en 2023 con un índice de 119,7 puntos (sobre la base de 2011), pero en 2024 se derrumbó un 16,6% interanual, la caída más pronunciada desde que arranca la serie, incluso más profunda que la del año de la pandemia.
La contracción continuó en 2025, aunque a un ritmo menor: un retroceso del 3,1% llevó el índice a 96,7 puntos, es decir, por debajo del nivel de partida de 2011. Esto significa que Rosario factura hoy, en términos reales, menos que hace catorce años. El sector más golpeado es la industria manufacturera, que después de haber alcanzado 111,2 puntos en 2023 se desplomó a 81,8 en 2024 y a 74,7 en 2025. En sólo dos años perdió más de un tercio de lo que había ganado en la recuperación posterior a la pandemia. Su participación en la facturación total cayó del 25,5% en 2011 al 19,7% en 2025, la marca más baja de toda la serie, con la rama metalmecánica, que concentra el 36% del entramado industrial local, encabezando la caída al desplomarse un 37,4% sólo en 2024.
Las consecuencias sobre el empleo fueron fulminantes. Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el Aglomerado Gran Rosario pasó de tener 635.788 personas ocupadas en 2024 a 531.921 en 2025. Esa pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo en un solo año representa una caída del 16,3%, el peor registro de empleo de toda la serie histórica del documento, por encima incluso de la contracción del 12,2% registrada en 2016 que en su momento había generado fuerte alarma. El informe no asigna causas políticas a los datos, pero los números hablan por sí solos: los años de mayor crecimiento real de la economía rosarina coinciden con la gestión del presidente Alberto Fernández, mientras que los dos peores ejercicios corresponden al primer bienio de la presidencia de Javier Milei, período que el anuario describe como «un escenario económico complejo, con caída en los niveles de actividad en términos reales y una fuerte contracción del empleo».

Más allá del vaivén coyuntural, el informe también registra tendencias estructurales que se vienen profundizando. La más evidente es la terciarización de la economía local: los servicios privados pasaron de representar el 26,3% de la facturación en 2011 al 36,8% en 2025, mientras la industria recorrió el camino inverso. Hoy los servicios concentran el 68% del empleo formal del aglomerado, una proporción que convierte a Rosario en una economía cada vez más parecida a las grandes ciudades de servicios y cada vez menos a la ciudad industrial que fue durante buena parte del siglo XX. Esta transformación, lejos de traer estabilidad, viene acompañada de una estructura empresarial frágil: el 83,8% de las unidades productivas son microempresas, que junto con las pequeñas suman el 97% del total, aunque generan apenas el 42% de la facturación, mientras que las grandes empresas, que suman menos del 1% de las firmas, concentran el 34% restante.
Territorialmente, el distrito Centro sigue siendo el corazón económico de la ciudad, con el 48,6% de la facturación total y el 47,5% de los establecimientos. En cambio, los distritos periféricos, especialmente el Suroeste, mantienen una mayor presencia industrial y de construcción, con esas dos actividades explicando más del 50% de su facturación. En cuanto a la cantidad de locales comerciales e industriales activos, se recuperó en 2023 tras años de caída y se mantiene relativamente estable en 2025 con 31.794 unidades. Sin embargo, esa estabilidad en el número de comercios y talleres abiertos convive con una caída en la actividad real: hay más locales, pero cada uno factura menos. El rebote del 46,8% en locales comerciales y del 28,1% en servicios durante 2025 puede leerse como una recomposición del tejido formal después de años de destrucción, aunque el informe advierte que ese proceso todavía no se consolidó a nivel agregado.
La conclusión de fondo que deja el Anuario Rosario Productiva 2025 es preocupante: Rosario tiene una economía sensible a los ciclos macroeconómicos nacionales, con dificultades estructurales para sostener el crecimiento en el tiempo. Los últimos dos años no hicieron más que agravar la situación: menos industria, más servicios, más microempresas y un mercado laboral que absorbe los golpes con cada vez menos capacidad de amortiguación. La ciudad que alguna vez fue el principal polo industrial del interior del país enfrenta hoy un escenario de fragilidad creciente, donde la pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo en un año y el derrumbe de sectores clave como la metalmecánica encienden todas las alarmas sobre su futuro productivo.




