sábado, julio 24

Reprimieron e intentaron desalojar a los trabajadores de AGR-Clarín

Horas antes, la empresa había ratificado en una reunión con los delegados en el Ministerio de Trabajo su intención de cerrar el taller gráfico más grande del país y que, según los delegados gremiales, afecta a 380 personas.

La represión se produjo poco después en la puerta de la fábrica, ubicada en Corrales 1393, que está tomada desde el lunes por los empleados que denuncian un «lockout patronal» como condición para avanzar con un plan de tercerización con «talleres en negro».

Los trabajadores denunciaron que entre los heridos por la represión policial está el delegado de la Comisión Gremial Interna, Ezequiel Gatti, quien recibió tres impactos de bala de goma. El violento operativo policial ocurrió cuando se hacía una asamblea para escuchar la nula respuesta del Grupo Clarín en la primera reunión de conciliación que se realizó este mediodía en el Ministerio de Trabajo.

«Escuchábamos el el resultado de la reunión que el sindicato mantuvo en Trabajo cuando las fuerzas policiales reprimieron al personal con balas de goma. Gatti recibió dos balazos en la cabeza y uno en la espalda», relató el delegado Leonardo Hasur y resaltó que la planta «está rodeada» además por personal de Gendarmería. «Es una verdadera vergüenza que las fuerzas de Gendarmería Nacional custodien los despidos en beneficio de la compañía», repudió el secretario general de la Comisión Interna de AGR-Clarín, Pablo Viñas.

La reunión realizada en la cartera laboral estuvo encabezada por el titular del gremio gráfico, Héctor Amichetti, y según Viñas «no hubo respuestas y fue un verdadero fracaso». «Sobra el trabajo en la planta de Pompeya. Se trata de un cierre trucho y de cesantías dispuestas para luego contratar gente precarizada y obligarla a cumplir tareas en negro. Clarín procura imponer talleres clandestinos, cuando en el establecimiento están las máquinas más modernas de la región», puntualizó Viñas.

«Los despidos son ilegales. Por ahora no hay ni siquiera una conciliación obligatoria que le ordene a la patronal que reabra las puertas de trabajo. La señora subsecretaria de Relaciones del Trabajo (Silvia Squire) dice que esto le excede. Si la excede que renuncie. Que (el ministro de Trabajo Jorge) Triaca renuncie si esto les excede», enfatizó Viñas.

El conflicto se agudizó cuando en la mañana del lunes los trabajadores, que se disponían a ingresar a las instalaciones de la imprenta como todos los días, se toparon con un cartel de la empresa que anunciaba el cierre de la planta, justificando la decisión en la existencia de una crisis comercial.

Como respuesta, los damnificados lanzaron un paro por tiempo indeterminado con permanencia en las instalaciones, «en defensa de los puestos de trabajo» y contra la «precarización».

En este contexto, la Federación Gráfica Bonaerense ratificó el paro del sindicato del jueves próximo y se expresó en solidaridad con las medidas de fuerza en la planta.