En vísperas de la reunión del Consejo Directivo que definirá el nuevo plan de lucha contra el Gobierno de Javier Milei, la CGT exhibe fracturas históricas: mientras la conducción apuesta a un esquema de protestas sectoriales inspirado en el «modelo francés», un bloque de sindicatos encabezado por Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto Fernández presionará por un paro nacional de 36 horas, convencidos de que solo una paralización total podrá frenar al oficialismo. La semana pasada Maturano reclamó una huelga por tiempo indeterminado.
El Consejo Directivo de la CGT se reunirá este jueves en su sede de Azopardo para definir un nuevo plan de lucha contra el Gobierno de Javier Milei, en medio de profundas diferencias internas. Mientras la conducción cegetista inclina la balanza hacia un esquema de protestas sectoriales y escalonadas inspirado en el «modelo francés», un bloque de sindicatos duros encabezado por Gastronómicos, la UTA y La Fraternidad presionará con fuerza para que se convoque a un paro nacional de 36 horas.
La postura de los disidentes será consensuada este martes por la tarde en la sede de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA), donde Luis Barrionuevo recibirá a Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA) para unificar criterios antes del debate del jueves. Desde este bloque rechazan de plano los paros «a la francesa» porque consideran que la única forma de «frenar» a Javier Milei es logrando una paralización total de actividades en donde «no se mueva ni una mosca», según confió a Infobae un líder de un gremio de servicios.
El primer antecedente de esta discusión se dio el miércoles pasado durante un encuentro de los líderes de la CGT con dirigentes de confederaciones sindicales de la industria, el transporte, la energía y la alimentación. Allí, como te adelantó InfoGremiales, la postura más extrema fue llevar adelante un paro por tiempo indeterminado, una propuesta que planteó Omar Maturano pero que no logró consenso entre sus pares. Sí hubo, en cambio, un acuerdo casi mayoritario en instrumentar una modalidad de protestas por sectores, que se vayan alternando en cada actividad, con la idea de sumar a otros sectores de la sociedad castigados por el programa económico.
En aquella reunión, varios sindicalistas hicieron una cruda descripción de la crisis que atraviesan sus actividades y dieron un panorama pesimista sobre el efecto de las políticas de Milei en sus organizaciones. Hubo discursos de carga dramática, «si tengo que morir, prefiero hacerlo con las botas puestas», dijo uno de ellos, y hasta un jefe cegetista que puntualizó que «es hora de debatir protestas concretas» contra Milei y concluyó: «Si hay que ir en cana, iremos en cana».

El debate de este jueves se dará en medio de una suerte de contraofensiva de la cúpula cegetista, que exigirá que los secretarios generales de los sindicatos concurran personalmente a las reuniones de la central obrera y no deleguen su presencia en dirigentes de segunda o tercera línea, como suele suceder hoy. Esa exigencia apunta directamente a gremios como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), La Fraternidad y Gastronómicos, que siempre reclaman paros generales pero no logran que sus propios afiliados adhieran a ese tipo de medidas de fuerza o no disponen huelgas en sus propias organizaciones.
El triunvirato de la CGT, integrado por Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), sintoniza con el ala dialoguista que lideran Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN), Hugo Moyano (Camioneros) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). Los miembros de esta fracción están convencidos de que la propuesta del paro de 36 horas no tendrá apoyo interno y que, en cambio, se terminará aprobando el esquema de protestas «a la francesa»: paros, asambleas, volanteadas y movilizaciones sectoriales que se vayan alternando hasta culminar en una gran medida de alcance nacional, aunque entienden que hoy no hay condiciones para otro paro general.
En paralelo, la conducción de la CGT ya comenzó a tejer alianzas con las dos CTA (de los Trabajadores y Autónoma) para coordinar un plan de lucha conjunto que incluiría una marcha federal y un posterior paro general, aunque sin fecha definida y a la espera de que finalice el Mundial de Fútbol. Allí, los referentes sindicales calificaron como «grave» el contexto que atraviesa el país, especialmente para la clase trabajadora, «por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, los despidos y el deterioro de las condiciones laborales».
Más allá de la pulseada interna, el sector de Barrionuevo, Maturano y Fernández también analizará la crítica situación actual de las obras sociales sindicales. «Están desfinanciadas y se sostienen con plata de los sindicatos», señaló un barrionuevista, que anticipó que se barajarán acciones para reclamar al Gobierno una urgente solución para el sistema sindical de salud.




