Privatizaciones: El plan de Caputo para pagar la deuda es con la venta de activos públicos por u$S 1.500 millones

El Gobierno anunció nuevas privatizaciones que incluyen a la transportadora eléctrica Transener, AySA, las termoeléctricas «General San Martín» y «Manuel Belgrano», represas hidroeléctricas y más. La mira está puesta en seguir el discurso de sostener pagos de deuda sin emitir, vendiendo buena parte de la soberanía energética del país.

El Ministerio de Economía presentó la hoja de ruta financiera para 2027 y 2028, con la venta de activos públicos como una de las principales fuentes de recursos para afrontar los vencimientos de deuda externa. Durante una exposición conjunta, el ministro Luis Caputo, el director del Banco Central Federico Furiase y el viceministro de Economía José Luis Daza detallaron un programa cercano a los 24.900 millones de dólares, en el que estiman recaudar alrededor de u$S 1.500 millones mediante privatizaciones de empresas y activos estatales.

Entre los activos mencionados por los funcionarios aparecen la transportadora eléctrica Transener, la empresa de agua y saneamiento AySA, las centrales termoeléctricas General San Martín y Manuel Belgrano, además de otras compañías energéticas y represas hidroeléctricas cuya privatización continúa en evaluación. Economía también espera avanzar con operaciones vinculadas al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES antes del cierre del año. La venta de estos activos constituye un ingreso extraordinario que, a diferencia de la recaudación tributaria, reduce el patrimonio público disponible para ejercicios posteriores.

El resto de las necesidades será cubierto con refinanciación de vencimientos, colocaciones de deuda, recursos fiscales y otras alternativas que el Ministerio considera disponibles a medida que mejore el acceso al crédito. Caputo sostuvo que el Gobierno no pretende volver a depender del endeudamiento externo como ocurrió en otras etapas y planteó que durante muchos años la Argentina financió sus necesidades recurriendo a Wall Street, un esquema que debe cambiar mediante el desarrollo del mercado de capitales local. En ese marco, señaló que salir nuevamente a los mercados internacionales constituye una posibilidad para reducir el costo financiero, pero no el objetivo central de la política económica.

Uno de los principales argumentos del equipo económico fue que la acumulación de reservas internacionales permitió modificar las condiciones bajo las cuales el Estado negocia sus vencimientos. Federico Furiase explicó que el fortalecimiento del balance del Banco Central hace posible renovar aproximadamente el 98 por ciento de los vencimientos previstos, al tiempo que la reducción de las tasas de interés disminuye el costo de refinanciar la deuda. Según el funcionario, la baja de las tasas es consistente con el proceso de desaceleración de la inflación y mejora las condiciones para extender plazos y reducir el peso de los intereses sobre las cuentas públicas.

En esa explicación apareció uno de los conceptos que el Gobierno busca instalar para los próximos años: la opcionalidad. La idea consiste en mantener abiertas distintas alternativas de financiamiento y recurrir a aquella que resulte más conveniente según las condiciones del mercado. Dentro de esas alternativas figuran emisiones de deuda, refinanciaciones, operaciones con organismos internacionales y la venta de activos públicos. Caputo insistió además en que el objetivo es consolidar un mercado de capitales doméstico capaz de financiar tanto al sector público como al privado, permitiendo canalizar más ahorro hacia las empresas sin depender exclusivamente del financiamiento externo.

Los funcionarios también señalaron que el programa financiero no incorpora un eventual acuerdo de swap con Estados Unidos y remarcaron que esa posibilidad viene siendo trabajada desde hace más de un año, aunque no forma parte de las fuentes de recursos consideradas para el cálculo presentado. Durante la presentación, el equipo económico evitó plantear que exista una necesidad inmediata de refinanciar pagos por dificultades de liquidez, y sostuvo que el Gobierno mantiene abiertas distintas opciones para administrar los vencimientos. Dentro de esa estrategia, el Gobierno considera que una reducción sostenida del riesgo país facilitaría el regreso voluntario a los mercados internacionales en mejores condiciones de tasa y plazo, aunque esa expectativa continúa condicionada por la evolución del contexto financiero global y por la percepción de los inversores respecto de la capacidad de la Argentina para sostener el actual programa económico.