Durante un encuentro en la UCEMA, el dirigente farmacéutico a cargo del SAFyB planteó una reforma del modelo sindical actual para que los gremios «generen una mejora en las competencias laborales».
Durante una presentación en la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (UCEMA), el dirigente farmacéutico, Marcelo Peretta planteó una reforma estructural del modelo sindical de cara a que los gremios superen su función tradicional ligada con la negociación salarial y la gestión de las obras sociales para incorporar, también, la «protección del empleo y la facilitación del progreso profesional a través de la mejora de las competencias laborales».
El encuentro, en el que también expusieron Leonardo Bloise, Gretel Ledo, Fausto Spotorno y Diana Mondino recorrió variadas agendas pero de lleno tocó la sindical y allí el referente gremial, Marcelo Peretta, comenzó con una propuesta de discusión sobre el rol del sindicalismo en 2026.
Dar un paso más en el sindicalismo
Más allá de la presión por la recuperación salarial, las negociaciones con las cámaras empresarias y con el Gobierno, la administración de las obras sociales, Peretta llamó a «superar» ese modelo para que el sindicalismo «facilite el progreso profesional» de los trabajadores generando mejoras en las competencias laborales.
«El sindicato de 2026 tiene que convertirse en una organización que proteja el empleo, mejore las competencias laborales y facilite el progreso profesional«, dijo Peretta durante el encuentro en el que señaló que los gremios «tienen que anticiparse a los cambios tecnológicos. Tienen que ayudar al trabajador a capacitarse antes de que su puesto desaparezca. Tiene que colaborar con las empresas para que no expulsen trabajadores. Y tiene que defender salarios, seguridad laboral y condiciones dignas, sin olvidar que esos derechos necesitan empresas capaces de sostenerlos».
«El sindicato del futuro no puede vivir solamente de administrar conflictos, debe contribuir a crear oportunidades», dijo Peretta, y apuntó que «un trabajador tiene derecho a cobrar un salario justo, pero también tiene la obligación de cumplir sus tareas. Un empleador tiene derecho a exigir productividad, pero también tiene la obligación de registrar y remunerar correctamente».
«No quiero sindicatos débiles. Quiero sindicatos eficientes, capaces de demostrar su utilidad. Porque cuando un sindicato funciona bien, los trabajadores lo eligen porque les conviene estar representados», dijo durante el encuentro.
«Durante décadas discutimos quién tiene la culpa de la decadencia. Los empresarios culpan a los sindicatos. Los sindicatos culpan a los empresarios. Los políticos culpan a sus antecesores. Mientras tanto, 9 millones de argentinos sobreviven con changas, muchos jóvenes no consiguen su primer empleo y miles de pequeñas empresas tienen miedo de contratar. Solo 6 millones de trabajadores están registrados. Se perdieron 370 mil trabajos registrados entre 2024 y 2026, eso no es modernización laboral, es una catástrofe», señaló.
Ni defender al trabajador ni al empresario, a ambos
El referente sindical apuntó que «en 1976 Argentina tenía 3% de desocupados y 6% de pobres, en 2026 estamos cinco veces peor con 15% de desempleo y 10 veces peor 50% de pobreza. El sindicalismo también es culpable. Teníamos 40% de sindicalización real y hoy tenemos 25% de afiliación compulsiva.
El sindicalismo que antes era revolucionario hoy es conservador. Tenemos 3300 organizaciones gremiales, pero las decisiones están concentradas en unas 500 estructuras tradicionales grandes (“gordos”). Y la política legisla para los gordos corresponsales de la debacle laboral».
«Durante años se instaló una falsa discusión. Nos dijeron que había que elegir entre defender a los trabajadores o defender a los empresarios. Yo rechazo esa dicotomía. Argentina necesita las dos cosas: Empresas competitivas y trabajadores protegidos. Para eso creamos la CTE – Confederación de Trabajadores y Empleadores», dijo el referente del Movimiento Plural.
«Necesitamos Libertad económica y libertad sindical. La Responsabilidad del empresario es invertir, competir y cumplir la ley. La Responsabilidad del trabajador es capacitarse, esforzarse y cumplir su tarea. La Responsabilidad del sindicalista es capacitarse, representar, competir y representar a trabajadores empleados y desempleados«, dijo Peretta.

Transoformar el modelo sindical
Por su parte, Peretta llamó a no excluir a las nuevas profesiones, a que el trabajador pueda elegir su sindicato. «En mi libro planteo abandonar el modelo sindical de las tres P: PERSONERÍA, PLATA Y PATOTA. La personería utilizada como privilegio excluyente. La plata convertida en un objetivo superior a la representación. Y la patota como expresión de prácticas de presión. Propongo reemplazarlo por el modelo de las tres C: COMPETIR, CONQUISTAR Y CONCILIAR. Competir por representar mejor. Conquistar afiliados mediante servicios, salarios, capacitación y resultados. Y conciliar los intereses del trabajador con la supervivencia y el crecimiento de la empresa«.
«Si la actividad económica cambió. Si las profesiones cambiaron. Si la tecnología cambió. ¿Por qué la representación sindical debería permanecer anclada en 1945? El sindicalismo no debe tenerle miedo al futuro. Y otra cuestión», se interrogó al respecto.
Al final, sostuvo que «no sirve el clima antisindical actual. Con todos sus defectos los sindicatos son lo mejor para el trabajador porque lo protegen y negocian salarios que mantienen el poder adquisitivo. Siempre es mejor estar bajo convenio que monotributando, comisionado o subsidiado.
Y les aclaro a los “despiertos” wokistas: la cuota solidaria hay que pagarla, no es una afiliación compulsiva, es pagar por el beneficio de acceder a los salarios más beneficiosos negociadas por el gremio. Sabemos que los trabajadores “independientes” piden de sueldo los montos negociados en paritaria por los gremios, entonces el sindicato sí sirve».
«Salgamos del sindicalismo analógico y llevémosmolo al otro “45”: el 2045», propuso Peretta.




