El PJ busca proteger el reactor CAREM y todo el sistema nuclear argentino con una mayoría de dos tercios en el Congreso

Los senadores del PJ Juliana Di Tullio y Wado de Pedro presentaron dos proyectos en el Día Nacional de la Energía Atómica para proteger al sector nuclear de posibles cambios desprotectivos impulsados por el gobierno de Javier Milei.

Los senadores nacionales por la provincia de Buenos Aires, Juliana Di Tullio y Wado de Pedro, presentaron este domingo, en el marco del Día Nacional de la Energía Atómica, dos proyectos de ley orientados a garantizar la continuidad de las políticas de desarrollo nuclear argentino frente a lo que consideran una amenaza de cambios estructurales impulsados por el gobierno actual. La primera iniciativa, firmada por ambos legisladores, apunta específicamente a proteger la continuidad del reactor CAREM, el primer reactor nuclear de potencia diseñado íntegramente en la Argentina y uno de los desarrollos tecnológicos más novedosos del mundo en materia de reactores modulares pequeños.

El proyecto establece que cualquier decisión que implique la cancelación del CAREM, la transferencia de la tecnología generada en su marco o su desvinculación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) deberá contar con una mayoría agravada de dos tercios del Congreso nacional. La exigencia busca blindar institucionalmente un proyecto que concentra décadas de inversión pública y formación de recursos humanos especializados, evitando que pueda ser interrumpido por decisiones unilaterales del Poder Ejecutivo.

La segunda iniciativa, impulsada por Di Tullio, extiende esa lógica de protección al conjunto de las políticas estratégicas del sector nuclear. La propuesta alcanza a los programas de investigación y desarrollo, la transferencia de tecnología, los acuerdos internacionales de cooperación y otras decisiones estructurales para el sistema nuclear argentino, fijando también la necesidad de amplios consensos institucionales para avanzar en esas materias. El objetivo declarado es consolidar la energía nuclear como una política de Estado que trascienda los cambios de gobierno. “No podemos permitir que una política transversal como ésta quede a merced de las decisiones arbitrarias de los gobiernos de turno. Los argentinos y argentinas nos merecemos diseñar y sostener estrategias a largo plazo”, sostuvo Di Tullio al presentar el proyecto. La senadora también denunció que “todas las propuestas de desarrollo de este gobierno están orientadas a la extracción indiscriminada de nuestros recursos, a la entrega de nuestro patrimonio”, y advirtió: “No podemos permitir que además destruya el sistema de ciencia y tecnología”.

De Pedro, por su parte, puso el acento en la singularidad de la posición argentina a nivel global. “Somos uno de los pocos países del mundo que desarrolló el ciclo completo de la tecnología nuclear con fines pacíficos. Ahí hay décadas de inversión pública, trabajo argentino, formación de recursos humanos y desarrollo científico que forman parte del patrimonio estratégico de la Nación”, afirmó el senador. Sobre el reactor en cuestión, fue directo: “El CAREM es una muestra de la capacidad que tiene la Argentina para generar tecnología de punta, agregar valor al conocimiento y construir soberanía tecnológica”, y lo definió como “una herramienta clave para el desarrollo autónomo del país”. Esas definiciones retoman una posición que De Pedro ha sostenido durante años en defensa de la CNEA, INVAP, Nucleoeléctrica Argentina y el propio proyecto CAREM, en un contexto donde el oficialismo ha mostrado interés en avanzar hacia la privatización de activos relevantes del complejo nuclear.

Milei paralizó el proyecto de reactor nuclear CAREM.

En los fundamentos de ambas iniciativas, los legisladores advierten que el sistema nuclear argentino constituye un activo estratégico para el desarrollo nacional, la soberanía energética, la producción de conocimiento y la inserción internacional del país. También señalan que la paralización de proyectos, la pérdida de capacidades tecnológicas o la discontinuidad de políticas de largo plazo generan daños difíciles de revertir.