sábado, septiembre 25

Pablo Biró: “El vuelo más importante, y que todavía no sucedió, será despegar de la pobreza al 40% del país”

Por Luis Autalán (@LuisAutalan) / Fotos: Ariel Gaspardi / Una reseña con bisturí y sin anestesia de la era macrista, la denuncia puntual sobre que Estados Unidos fogonea y dispara a diario para destruir Aerolíneas Argentinas. La pandemia que tiene un final abierto y no feliz, más sus convicciones sobre el movimiento obrero, que incluyen la alternativa de que tenga protagonismo en las cúpulas de la CGT o la CATT a corto plazo, puntos de elevado tono en la charla que Pablo Biró tuvo con InfoGremiales.

El “había una vez” del secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) Pablo Biró es indivisible con la aeronáutica. Desde abuelos provenientes del Imperio Austrohúngaro, pasando por su cuna y hasta la familia que lleva adelante con su esposa Andrea, están impregnadas de alturas, pozos de aire, encuentros, y la atención a pleno para cada detalle.

Ya se sabe, distracción y pilotaje constituyen un oxímoron de riesgo. Padre de dos hijas, conoció a su mujer durante la lucha de Aerolíneas en 2000/2001, y le agradece que le permita acaparar tiempos y espacios para el sindicalismo.

Lector, amante de la historia y cuanto dato o novedad remita al sistema aerocomercial del mundo, también afronta los puñales que le dedican desde frentes varios por sus posturas respecto a “cielos abiertos” para pocos.

– Pablo Biró, un rubio peronista dentro de un gremio que no lo es tanto o no lo era…

– El gremio nunca tiene un color político-partidario, en los sindicatos se hace política sindical. A veces se comete el error de mezclar esos temas, hay sindicatos donde esos errores no son permitidos y éste es uno. Me gusta decir que aquí ‘el más lerdo maneja un avión’.

Bueno, digamos entonces que los compañeros tienen la autonomía necesaria para tomar decisiones de vida o muerte todos los días de su vida y las toman de la mejor manera con lo cual sería muy inocente pretender decirles de qué forma pensar, a qué Dios adorar, qué religión aceptar, qué política partidaria militar. Ellos tienen autonomía y ejercicio de la libertad en el más amplio sentido. Mis compañeros integran el colectivo de trabajadores más difícil de manejar y al mismo tiempo ellos me han dado el privilegio de conducir el Sindicato de Pilotos de la Argentina.

Se trata de gente que tiene pintada la bandera celeste y blanca en el corazón y fíjese que aquí todas las acciones sindicales tienen un trasfondo muy profundo vinculado a la soberanía.

– Uno de sus colaboradores en APLA, Ezequiel Martínez, suele mostrar con orgullo un video donde usted despega un avión. Asoma allí algo más que empatía.

– La única forma de conducir es con el ejemplo. Mal se puede pregonar una actividad sin ejercerla. Si existe una forma de estar al frente de esta organización es siendo piloto y sin dejar de serlo nunca. La diferencia y la distancia entre el dirigente y el afiliado tiene que ser allanada por una actividad común, aprecio, vínculos personales afectivos, incluso técnicos por amor al vuelo o sentimentales como el amor a la bandera.

Es natural o por lo menos es mi forma de ver, que para conducir uno esté vinculado a la actividad. Ahora dentro de este equipo, el consejo directivo, es un grupo de amigos que trabaja para tapar mis múltiples desaciertos, potenciar los pequeños logros y sostenerme.

Cuento con dos sustentos muy importantes. Uno de ellos es mi mujer la cual hace que tenga todo mi tiempo disponible para la lucha sindical. Y están mis compañeros del consejo directivo con los cuales tenemos vínculos de afecto fortísimos, a punto tal que no puedo verlos sólo como dirigentes.

Lo que te comento escapa a toda lógica de administración de poder. Yo propongo desde mi hiperactividad, me gusta estudiar el pasado para predecir el futuro y en base a eso vamos tomando cursos de acción posibles para lograr los objetivos para alcanzar el beneficio de nuestros compañeros. Sin ese grupo de amigos, sin mi consejo directivo yo no podría lograr nada.

“Me gusta decir que en APLA el compañero más lerdo pilotea un avión”

– ¿Es una paradoja que los vuelos más importantes de su vida no hayan sido transportando pasajeros, sino trayendo al país insumos y vacunas para luchar contra el Coronavirus?

– No, de ninguna manera. El vuelo más importante de mi vida todavía no sucedió. Lo que hicimos transportando insumos o vacunas forman parte del rol que venimos pregonando los que adoramos la soberanía del espacio aéreo, la libre disposición de los recursos aeronáuticos del Estado argentino para ponerlos al servicio la gente. Entendemos que la línea de bandera es una herramienta estratégica que tiene una historia de lucha sin claudicaciones la cual comprende a miles de compañeros que la defendieron con su corazón.

A nosotros nos toca la pandemia pero existe una historia de todos los aeronáuticos para lograr que los compañeros que tienen la responsabilidad de la construcción del Estado, pongan a la línea de bandera al servicio del pueblo y ahora lo que nos tocó había que hacerlo era un vuelo más.

– ¿Sólo un vuelo más?

– Lo singular existe en la responsabilidad ante los desafíos que plantea el mundo. Afrontar que sin esas medicinas e insumos transportados, los compañeros médicos, los enfermeros y enfermeras, los policías y otros tantos trabajadores que iban a seguir cayendo como moscas.

Una situación que sigue sucediendo en el mundo, al momento que estamos hablando en Roma hay 30.000 contagiados por día. Cuando empezó la pandemia había fosas comunes en Manhattan. Tuvieron que habilitar una isla para dejar allí los cadáveres porque no alcanzaban los cementerios de Nueva York. En esa ciudad los policías y bomberos encontraron matrimonios y adultos mayores que llevaban cuatro o cinco días de fallecidos, con lo cual no descubro nada si digo que esta pandemia sorprendió a las naciones más poderosas del planeta.

A nosotros, el Presidente de la Nación nos otorgó la responsabilidad de ir a buscar insumos y vacunas y no sabemos que nos va a deparar el futuro porque la pandemia no terminó.

«La única forma de conducir es con el ejemplo. Mal se puede pregonar una actividad sin ejercerla»

– Hay un final abierto todavía…

– Está lejos de terminar, es un momento histórico pero no el más importante. El más relevante del viaje está por verse, hay un 40% de la población argentina bajo la línea de la pobreza, y el vuelo más importante de nuestras vidas será el que los despegue a esos compañeros de dicha situación.

En este punto la línea de bandera es estratégica y lo es porque tiene la potencialidad que no poseen otros medios de transporte, porque un gobierno en 4 años no puede duplicar la red ferroviaria, las rutas o las redes fluviales y marítimas. Si puede duplicar la aviación y con eso los ingresos y dinamizar las economías regionales y generar empleos directos e indirectos derivados catalíticos. Esa suerte de polo industrial ocurre, cuando un avión aterriza en un aeropuerto donde sí tiene lugar un efecto derrame para generar trabajo e ingreso es lo más importante que nos toca.

Es condición ineludible superar la crisis Covid, pero lo más trascendente es poner la línea de bandera al servicio del pueblo con toda la potencialidad necesaria. Y debemos asumir que siempre, cuando estamos comenzando a recuperarlas vienen gobiernos liberales y las destruyen o lo intentan, como sucede en la actualidad cuando un plan sistemático llevado adelante por la Embajada de los Estados Unidos, junto a fondos de inversión, para destruir Aerolíneas Argentinas.

Hay operaciones de prensa durante todos los días, en cada semana, para tratar de quedarse con el mercado aerocomercial, para lo cual les urge destruir el rol esencial de nuestra línea de bandera.

– Desde la jerga futbolística se podría decir frente a eso que apunta: “Se juega como se vive”.

– Aunque Estados Unidos, a través de su embajador, nos ordene la rendición, jamás lo vamos a hacer. Aerolíneas Argentinas tiene que estar al servicio del pueblo, de su gente, de los argentinos. No es cuestión de impostar o bravuconadas. La verdad radica en que el Estado Argentino ya maneja muy pocas cosas. No maneja las comunicaciones, o muchas actividades estratégicas, los fondos de inversión, Black Rock incluido por ejemplo, manejan gran parte del PBI del país.

En algunas cosas, por ejemplo la moneda o la línea de bandera tenemos una posibilidad de hacerlas brillar. Insisto, si hay alguna posibilidad de sacar a nuestros compañeros y compañeras de la pobreza esa herramienta es la aviación. Aerolíneas Argentinas incluso puede ser complementaria con otras y esperamos un plan estratégico para ese despegue tras la pandemia.

– Respecto al después del Covid, nuevos empleos, estrategias, Jaime Durán Barba vaticinó que a futuro los camioneros van a desaparecer. Ni siquiera los escritores más brillantes de ciencia ficción arriesgaron un horizonte con naves sin pilotos…

– En el 1.400 y pico apareció un tipo llamado Gutenberg (Johannes) que inventó la imprenta. Sólo algunos años después había 50.000.000 menos de analfabetos. Hasta ese invento los textos estaban en manos de los escribas en los conventos y habría allí otros Durán Barba señalando que los escribas iban a desaparecer.

Sucede que la invención de la imprenta determinó que aparezcan los diseñadores gráficos, los que fundían linotipos, editores, redactores, incluso lo que después se transformaría en una herramienta poderosa como la prensa escrita. Surgieron algunas actividades rentables la tala de árboles, que no lo eran y lo fueron para fabricar papel. 

Siempre habrá algún Durán Barba para expresar que el hombre no es necesario. La verdad es que desde el Renacimiento en adelante sumando revoluciones y contrarrevoluciones dieron lugar a democracias y a la economía de mercado como la conocemos.

Me hace reír que las máquinas, léase la extensión del hombre, puedan reemplazarnos. Van a aparecer otras actividades donde los pilotos serán más importantes porque van a conducir esas nuevas tecnologías. En verdad los cambios tecnológicos a veces son sólo ventanas de oportunidad que aprovechan voceros como Jaime Durán Barba, Funes de Rioja (Daniel), y otros los ventajeros de ocasión y coyuntura para decir gritando que “hay que cambiar todo”, para que nada cambie. Me parece razonable y aconsejable estudiar el pasado para predecir el futuro.

“Aunque Estados Unidos nos ordene la rendición, jamás lo vamos a hacer. Aerolíneas Argentinas tiene que estar al servicio del pueblo, de su gente, de los argentinos”

– Sobre futuro, predicciones, ciencia ficción, siendo piloto ¿pudo ver un OVNI alguna vez?

– Esas siglas remiten a Objeto Volador No Identificado y en la política aerocomercial del macrismo vimos un montón de seres de que no tenían la vinculación real con nuestra actividad pero llegaron para hacer muchísimos negocios. Parecían venir del espacio exterior pero finalmente cuando uno los analiza encuentra que no era así. Nos pusieron a un vendedor de autos usados, lo digo sin querer estigmatizar a quienes en su buena fe se dedican a dicha actividad, sucede que a quien refiero era el hijo menos hábil de un vendedor exitoso, hablo del grupo Dietrich.

Parecían venir del espacio y en realidad llegaron para hacer muchos negocios, los hicieron y perjudicaron cientos de miles de argentinos, a compañeros que quedaron en la pobreza.

Los aeronáuticos tenemos a quienes trabajaban en Avian, LAN, Andes, Sol, Flyest y otros que, sin evitar la ironía digo que si en lugar de lo que sucedió hubiese tenido lugar un ataque de OVNI la Guerra de los Mundos u otras circunstancias hubieran sufrido menos que con el macrismo. Allí se encarnan los únicos extraterrestres que luego de estudiarlos un poco, llegamos a la conclusión de que eran sólo eran cipayos vende patria que arribaron sólo para hacer sus negocios en el nombre de la democracia, la política y la libertad. Siguen estando, hay otros bajo diferentes modalidades que sostienen que la tierra es plana, que las vacunas son veneno y otras delicadezas.

– Hablemos de mujeres con poder, en diferentes ámbitos, Cristina Fernández e Isela Costantini.

– En primer lugar diré que no son comparables, en ningún ámbito.

– Son referencias, la pregunta contempla su concepto por separado, no a la comparación.

– Cristina Fernández de Kirchner a mi modo de ver es el mejor cuadro político argentino de los últimos 50 años. Lo que sigue a Cristina es la sombra de Cristina, ella va por otro andarivel y de allí que cueste tanto seguirla. Es un cuadro político notable que está peleando contra los poderes fácticos, en verdad corresponde decir que habrá que leer y analizar muchísimo para tomar dimensión de las cosas que enfrentó Cristina y su rol histórico en los momentos que vivimos como también en los que nos tocan enfrentar hoy.

“Cristina Fernández de Kirchner es el mejor cuadro político argentino de los últimos 50 años. Lo que sigue a Cristina es la sombra de Cristina, ella va por otro andarivel”

– ¿Y Costantini, la ex titular de Aerolíneas pagó caro su diálogo y relación con los sindicatos?

– Isela llegó a funcionaria desde la actividad privada, convocada por un gobierno liberal que se le manifestó que debía convertir una empresa pública en eficiente y se tomó ese trabajo de manera muy profesional. Para lograr ese cometido habló con todos los sectores, incluidos los trabajadores.

Isela Costantini era una de las mujeres mejor calificadas del planeta, según revistas internacionales cuando fue CEO de General Motors para Latinoamérica incluso apuntaba para conducir esa empresa en China.

A la semana de asumir como titular de Aerolíneas Argentinas estaba en “Almorzando con Mirtha Legrand”, la conductora le preguntó si no le tenía temor a los sindicatos y Costantini dijo “los sindicatos representan a los trabajadores y cualquier actividad y debe tener a los trabajadores como protagonistas, no les temo y voy a tener diálogo”…

– Pero aquel Gobierno le dio salida…

– Los motivos por los cuales Isela Costantini fue expulsada se explican porque al ministro de Transporte (Guillermo Dietrich) ese zapato le quedaba muy grande y a Isela el zapato de Aerolíneas le quedaba chico. Estaban invertidos los roles, pusieron al burro arriba del carro. De allí que en cada discusión entre Dietrich e Isela privaba ejecución por la decisión política del Gobierno donde Dietrich fue ministro.

De hecho, Costantini tomó un montón de decisiones administrativas, en contra de lo que pretendía Dietrich y no tuvimos oportunidad de verla en acción, saber si pudo haber hecho algo bueno o malo. Sí me consta que era muy dura en las discusiones, pero también creía en los acuerdos. También me consta porque tuve la suerte de tratarla, que es una mujer muy preparada como debo decir también lo traté al ministro Dietrich y en verdad lo que sentí fue vergüenza. Un tipo profundamente ignorante, soberbio, lleno de rencor y resentimientos, incapaz de la grandeza necesaria para conducir un ministerio. 

De allí que debo decir que a las cosas hay que evaluarlas en contexto y tiempos de decisión. Isela Costantini no tuvo el respaldo político necesario para lo que le propusieron, hacer grande una empresa y lo que hicieron fue hacer todo lo posible para destruir Aerolíneas.

“Los jóvenes tenemos una enfermedad que se cura con el tiempo. A los líderes sindicales que tienen experiencia hay que cuidarlos como un tesoro”.

– La última pregunta tiene que ver con Pablo Biró, consolidado en APLA, vienen tiempos de elecciones en la CGT, en la CATT. ¿Qué aprecia y le gustaría para ese futuro?

– En primer lugar es importante considerar que en las confederaciones como la CGT y la CATT quien elije no es uno sino los compañeros. Así como digo que entre mis afiliados el más lerdo vuela un avión, los compañeros que están a cargo de sindicatos que integran esas confederaciones tienen una lucha particular en cada rubro, son los mejores en su rol y espacios.

La discusión no está ni cerca de ser saldada, el rol histórico que uno puede ocupar tiene que tener consensos y todo depende de los consensos que se den a futuro para una conducción colegiada.

Si el momento histórico habla de unidad, defender ideales y tener centrales combativas estaré a disposición, nadie negocia con débiles. No me tocó, ni elegí, ni me gustaría conducir ninguna confederación en una situación de debilidad. Con lo cual si para lograr esos consensos hay que adoptar un perfil poco combativo en cuanto a la defensa de los ideales del movimiento obrero, que no son otros que los del pueblo o los intereses de la nación, daré un paso al costado. Lo haré con mucho gusto para que vayan otros compañeros a los cuales les brindaré mi respaldo con máxima energía. Ahora en el caso que se den los consensos necesarios que refiero para conducir, voy a expresar el planteo que hago en todos los espacios sindicales en los que participo.

Hablo de una conducción horizontal y colegiada donde no nos enteremos por los medios periodísticos de las decisiones. Ni que seamos convidados de piedra, tenemos que ser partícipes activos de los hechos de la realidad, liderar cualquier organización tiene que ver con una vocación para cambiar la realidad. Si seguimos haciendo lo que venimos haciendo hasta ahora, vamos a tener los mismos resultados o parecidos. No pondero si son buenos o malos digo que si queremos cambiar hay que cambiar.

Y no pasa por cambios de nombres o cambios generacionales, poner jóvenes u otras variantes. Los jóvenes tenemos una enfermedad que se cura con el tiempo. A los líderes sindicales que tienen experiencia hay que cuidarlos como un tesoro. Lleva una vida lleva formar un hombre en la defensa de los intereses del movimiento obrero, y por más que ellos tengan algún momento con luces y sombras por el contexto histórico que les tocó, hay que cuidarlos a todos.

Y aún si no es con todos, estará limitada la potencialidad de obtener logros y cambiar la realidad de los trabajadores. Los nombres son poco importantes, las gestiones se miden por resultados y estos van de la mano por la vocación de cambiar las cosas. Si se pretende hacer discursos agradables para no cambiar nada probablemente nuestros hijos estarán hablando lo mismo que hablamos ahora. La otra opción es desarrollar planes a 50 años, hay que armar diez planes quinquenales para llegar a donde queremos llegar. O resignarnos para escuchar las profecías de Durán Barba y asociados.