Los datos oficiales marcan que la industria textil perdió 18.333 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y octubre de 2025

Son números que surgen del SIPA. Además de los casi 20 mil puestos de trabajadores registrados perdidos la Fundación Pro Tejer precisó que en ese mismo período cerraron 558 establecimientos de la cadena de valor.

El sector textil, confecciones, cuero y calzado es hoy el que más empleo formal perdió dentro de la industria y uno de los más golpeados de toda la economía. Según un relevamiento de Econviews elaborado a partir de datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en el sector de textiles, confecciones, cuero y calzado. La caída fue del 15,1%, la más profunda dentro de la industria y una de las mayores de toda la economía.

En paralelo, se redujo el entramado productivo. La Fundación Pro Tejer precisó que en ese mismo período cerraron 558 establecimientos de la cadena de valor, una contracción del 9%, con especial impacto en indumentaria y en cuero y calzado, ramas caracterizadas por una mayor cantidad de unidades productivas.

Se trata, además, de un sector con elevados niveles de informalidad —en torno al 72% en confecciones—, por lo que la pérdida de empleo total sería aún mayor.

En ese punto del debate, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, introdujo esta semana una clave que desarma la discusión binaria entre “industria cara” e “importaciones baratas”. En declaraciones radiales, afirmó: “Cuando vos ves en mercados totalmente informales, como puede ser La Salada o la calle Avellaneda, los precios de productos que se fabrican en la Argentina son casi los mismos que en China. No está bien que eso funcione así, pero es el absurdo que muestra que el problema es básicamente la acumulación de distorsiones que tenemos en una cadena que es muy sofisticada, con muchísimas etapas”.

Rappallini agregó que el desafío de fondo no es negar la competencia, sino crear condiciones para sostenerla: “El gran desafío que tiene la industria es darle a la ciudadanía precios internacionales y calidad, y que las empresas argentinas sean parte de esta nueva etapa”.

Los datos oficiales marcan que la industria textil perdió 18.333 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y octubre de 2025

Los datos productivos refuerzan la advertencia. De acuerdo con el Índice de Producción Industrial (IPI) que elabora el Indec, el sector textil fue el más afectado en 2025, con una caída acumulada del 5,7%, la peor de todo el índice. Aunque prendas de vestir y calzado mostraron en noviembre la segunda suba mensual del año (+4,7% desestacionalizado), los niveles siguen muy deprimidos.

Según Analytica, la producción se ubicó 18,5% por debajo de diciembre de 2024 en confecciones y calzado y 31,2% por debajo en productos textiles. Frente a noviembre de 2023, el retroceso es aún más severo: -47,6% en productos textiles y -19,3% en confecciones y calzado. La utilización de la capacidad instalada sintetiza el deterioro: los productos textiles operaron en noviembre con apenas 29%, el registro más bajo de toda la serie histórica, con la única excepción de los meses más críticos de la pandemia.

El avance de las importaciones aparece como un factor central. En 2025, las compras externas crecieron 97,3% interanual en indumentaria, 121,2% en otros textiles y 25,2% en calzado. Las importaciones de ropa alcanzaron los US$681 millones, el nivel más alto de toda la serie histórica en moneda constante, mientras que las de calzado y sus partes sumaron US$825 millones, apenas por debajo del récord de 2017. A esto se sumó el crecimiento explosivo del canal courier, con un aumento interanual del 274,2%, impulsado por plataformas como Shein y Temu.

Un estudio reciente de la consultora Equilibra aporta una mirada estructural al fenómeno: los sectores que más cayeron en producción son, en su mayoría, los que compiten directamente con importaciones. De los 26 sectores transables de la economía, solo seis crecieron durante la gestión Milei. En 16 de los 20 que se contrajeron, la producción local perdió participación en el mercado interno frente a bienes importados, con la ropa y los textiles entre los casos más claros.

La corrección no fue neutra en términos laborales. Los puestos que se perdieron en el empleo registrado del sector no desaparecieron por completo: en buena medida se desplazaron hacia el cuentapropismo y la informalidad, un fenómeno especialmente extendido en confecciones. El resultado es un mercado con precios más bajos, pero también con menos empleo formal, menor escala productiva y un entramado cada vez más atomizado.