En medio de las sospechas de Casa Rosada por el «timing» del anuncio del cierre de FATE, la UIA lamentó públicamente esta situación y la pérdida de casi 65 mil empleos industriales en dos años y reclamó “igualdad de condiciones” para competir. En el marco del debate por la Reforma Laboral, crece el malestar con el gran empresariado, que empieza a mostrar descontento con el plan económico del gobierno de Javier Milei.
La Unión Industrial Argentina (UIA), encabezada por Martín Rapallini, expresó este miércoles su “profundo” pesar por el cierre de la planta de FATE, en un contexto de creciente confrontación entre el Gobierno de Javier Milei y referentes del empresariado industrial que, en su momento, respaldaron su llegada a la Casa Rosada.
A través de un mensaje publicado en su cuenta oficial de X, la entidad empresaria sostuvo: “Lamentamos profundamente el cierre de la planta FATE, empresa nacional que durante décadas generó empleo, tecnología y valor”. Además, advirtió que no se trata de un hecho aislado, ya que “en dos años la industria perdió casi 65 mil puestos” en un escenario de “competencia internacional fuertemente distorsionada”.
La UIA reclamó “igualdad de condiciones para competir y poder producir con estándares internacionales”, en una crítica implícita a la apertura económica y al esquema de importaciones vigente.
El anuncio del cierre de FATE se produjo en la víspera del tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados y el mismo día en que la CGT confirmó un paro nacional de 24 horas. En el entorno presidencial calificaron la coincidencia como “sospechosa” y hablaron de un llamativo “timing”.
El dueño de FATE, Javier Madanes Quintanilla, también titular de Aluar, es considerado un actor de peso dentro del denominado “círculo rojo” empresarial. En la Casa Rosada interpretaron el anuncio como un gesto político en medio del debate legislativo.

El presidente de la Nación posteó al mediodía un sugestivo mensaje “Conspiranoico yo?” y Antonio Aracre fue más explícito y citó una entrevista de Madanes con La Fábrica Podcast en la que dice “No hay que aguantar, hay que atacar”, en referencia a la solicitud de mejores condiciones de competitividad. “Nos quedó claro a todos hoy… ‘hay que atacar’”, señaló.
Según el economista libertario, el dueño de FATE quiere presionar al gobierno para que le reclame a Trump bajar aranceles del aluminio, sin embargo el aluminio no entra en los aranceles de Estados Unidos: «Lo que me preocupa son las formas. Estas formas sí que son peligrosas.”, advirtió. El presidente lo reposteó.
Según trascendió, Milei se decidió impulsar una conciliación obligatoria entre la empresa y el sindicato del sector. La noticia se conoció luego de que así lo disponga el gobierno de la provincia de Buenos Aires de Axel Kicillof.
En paralelo, se conoció que el directorio de la compañía ya habría enviado notificaciones de despido a cientos de trabajadores y que Aluar adquirió cerca del 30% de los terrenos de la planta de San Fernando por USD 27 millones.
La tensión con Madanes Quintanilla se suma a cruces previos con otros referentes industriales, como el CEO de Techint, Paolo Rocca, a quien el presidente le puso el mote de «Don Chatarrín», en el marco de la apertura económica y de decisiones oficiales que afectaron a sectores tradicionales como el acero y el aluminio. En el Gobierno sostienen que no creen en “casualidades”.
