La UIA informó que la industria sigue en rojo: acumuló una caída del 2% en lo que va del año y el estancamiento se extiende desde 2025

Según el último informe de la UIA, la actividad industrial retrocedió 0,6% en julio y se mantiene 10% por debajo de los niveles de 2022. La construcción y el sector automotor fueron los más golpeados.

La industria argentina no logra encontrar un piso firme. El Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) presentó su último informe de coyuntura correspondiente a julio, y los números no dejan margen para el optimismo: la actividad fabril cayó 0,6% en la comparación desestacionalizada con junio y acumuló un retroceso del 2% en los primeros siete meses del año frente al mismo período de 2025. La entidad advirtió además que el sector se encuentra un 10% por debajo de los niveles de producción promedio de 2022 y 2023.

Si se mira solo el dato interanual, julio mostró una mejora del 1,4% respecto del mismo mes de 2025. Sin embargo, desde la UIA fueron contundentes al aclarar que ese incremento responde exclusivamente a la «baja base de comparación» que dejó el año pasado y no representa una recuperación sostenible. La entidad remarcó que la actividad industrial permanece «prácticamente estancada desde mediados de 2025», sin señales claras de un cambio de tendencia.

El análisis sectorial de julio reveló un comportamiento marcadamente heterogéneo, pero con varios rubros en rojo. La construcción fue una de las más golpeadas: los despachos de cemento cayeron 4,6% mensual y acumulan una baja del 3% en el año, mientras que el Índice Construya retrocedió 0,8%. Ambos indicadores se encuentran más de 20% por debajo de los niveles de 2022, con la demanda de cemento para obras pequeñas desplomada un 30% respecto de aquel año. La industria automotriz tampoco encontró respiro: la producción cayó 6,8% frente a junio y acumula una contracción del 18% interanual.

El consumo de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales, un indicador clave de la actividad fabril, retrocedió 3,5% mensual y se ubicó un 6% por debajo de los niveles de 2022. A contramano de esta tendencia, el acero mostró una mejora mensual de entre 3% y 3,4%, aunque todavía se encuentra un 10,9% por debajo de los registros de 2022. La metalmecánica se mantuvo prácticamente estable (+0,1%) y la producción láctea y de bebidas creció 0,9% mensual en ambos casos. Sin embargo, la faena vacuna cayó 2,8% en julio y acumula un retroceso del 6% interanual.

El desglose del primer semestre permite identificar los sectores que explican la caída. Los bienes durables y semidurables fueron el principal factor negativo, con un desplome acumulado del 21% interanual, afectados por la menor demanda de vehículos, electrodomésticos y equipos para el hogar. Las prendas de vestir, cuero y calzado retrocedieron un 14% y las industrias vinculadas a la cosecha cayeron 6%. La única excepción fue el consumo masivo, que creció 1,8% impulsado por productos farmacéuticos, artículos de higiene y limpieza y algunos segmentos de alimentos y bebidas. El escenario de estancamiento se profundiza y el futuro de la industria argentina permanece, por ahora, en un terreno incierto.