La textil Jutex, fabricante de prendas para Portsaid, Rapsodia y La Martina, entró en concurso preventivo de deuda

La firma Jutex, que también confeccionó indumentaria para Jazmín Chebar, Le Utthe y Desiderata, pidió la protección judicial tras paralizar su planta de Munro y cerrar su fábrica de La Rioja. Los acreedores, entre los que se encuentran trabajadores, bancos, organismos impositivos y demás, tendrán tiempo hasta el 30 de noviembre para presentar sus créditos.

La crisis del sector textil sumó un nuevo capítulo en los tribunales comerciales de la Capital Federal. Jutex SRL, una firma especializada en la confección integral de indumentaria para marcas del mercado local como Portsaid, Rapsodia, La Martina, Jazmín Chebar y Le Utthe, entró en concurso preventivo de acreedores con un pasivo declarado de $635,45 millones. La apertura formal del concurso fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°13, a cargo del juez Fernando Javier Perillo, luego de que la compañía solicitara el amparo judicial el pasado 3 de julio.

El deterioro financiero de la compañía se hizo visible durante el primer semestre del año. Según reportes crediticios basados en la Central de Deudores del Banco Central, la deuda de Jutex alcanzó los $710,3 millones, distribuidos entre entidades bancarias públicas y privadas, sociedades de garantía recíproca y fondos de garantía. Entre las principales acreencias figuran $68,39 millones con Banco Ciudad, $65,32 millones con Banco Nación, $61,35 millones con Banco Galicia, $52,32 millones con Banco Provincia y $23,22 millones con Credicoop. A ese pasivo se sumó el registro de 53 cheques rechazados entre febrero y julio por un valor total de $191,4 millones; la firma apenas logró cancelar ocho, por lo que 45 continúan impagos sumando una deuda adicional de $173,6 millones.

En su presentación judicial, la empresa explicó que uno de los problemas que afectó directamente su operación estuvo en el establecimiento que alquila en Borges 4803, Munro, donde había instalado maquinaria y tecnología para desarrollar su producción. Según la compañía, no consiguió la habilitación provincial necesaria para operar y tuvo que detener la producción, lo que derivó en incumplimientos en los plazos de entrega y, posteriormente, en una caída de las ventas. La propietaria del inmueble intimó a la empresa por seis meses de alquileres impagos, correspondientes al período entre noviembre de 2025 y abril de 2026.

A las dificultades operativas se sumaron los problemas para afrontar gastos corrientes. La firma reconoció incumplimientos en préstamos bancarios e impuestos, y atribuyó parte de su crisis a «la debilidad del mercado interno» y «la competencia de productos importados». La crisis también alcanzó a Rioja Textil, una empresa vinculada a Jutex y controlada por los mismos socios. Esa firma había inaugurado en 2023 una planta en el Parque Industrial de La Rioja, proyectada para producir hasta 30.000 prendas mensuales, pero a fines de abril de 2026 cerró definitivamente y desvinculó a los 17 trabajadores que aún integraban su plantel.

El concurso de Jutex se produce en un momento crítico para el sector. Según datos difundidos por la Fundación Pro Tejer, la producción textil cayó 24,4% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo período del año anterior, y las fábricas operaron en torno al 39% de su capacidad instalada. La mayor competencia de productos importados aparece también en los números del sector: durante el primer semestre de 2026, las importaciones de indumentaria crecieron 62% en volumen y 36% en dólares frente al mismo período de 2025.

La firma, fundada en 2009 por Guillermo Leopoldo Rodríguez y Jacobo Daniel Azubel, desarrolló un modelo de negocio enfocado en la fabricación para terceros, organizando la producción integral de prendas que luego llegaban a los locales comerciales bajo etiquetas de marcas de renombre como Rapsodia, Portsaid, Le Utthe, Jazmín Chebar, Desiderata, Penguin, Paula, La Martina, Roxy y Quiksilver. Los acreedores, entre los que se cuentan bancos, proveedores, trabajadores y organismos impositivos, tendrán tiempo hasta el 30 de noviembre para presentar la documentación que respalde sus créditos ante la sindicatura asignada. El concurso preventivo busca encauzar judicialmente la negociación con los acreedores, por lo que no debe confundirse con una declaración de quiebra.