La Suipachense declaró la quiebra y deja 140 trabajadores sin empleo tras 70 años de actividad

El Juzgado Civil y Comercial N.º 7 decretó la quiebra de La Suipachense y el cierre definitivo de su planta en Suipacha, dejando sin empleo a 140 trabajadores. La decisión se da en un contexto de crisis y sobreoferta en la industria láctea.

El Juzgado Civil y Comercial N.º 7 de la provincia de Buenos Aires decretó la quiebra de la empresa láctea La Suipachense y dispuso el cierre definitivo de su planta en la ciudad de Suipacha, poniendo fin a más de 70 años de actividad en la región que incluye también a Chivilcoy. La medida deja sin empleo a 140 trabajadores que aguardaban una reactivación que finalmente no se concretó.

La firma estaba controlada por el grupo venezolano Maralac, bajo la razón social Lácteos Conosur S.A., y vinculada a Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), elaboradora de productos de SanCor que fue declarada en quiebra días atrás. La crisis se había profundizado a comienzos de septiembre de 2025, cuando la empresa despidió a nueve empleados administrativos y anticipó nuevas desvinculaciones, en medio de crecientes dificultades financieras.

Tras esos primeros recortes, la planta detuvo completamente su producción. Durante los últimos tres meses no hubo actividad ni generación de ingresos, mientras los trabajadores enfrentaban atrasos salariales y una incertidumbre creciente sobre la continuidad laboral. El fallo judicial señaló que el cese productivo tornaba “inviable cualquier intento de reactivación”.

La Suipachense declaró la quiebra y deja 140 trabajadores sin empleo tras 70 años de actividad

Antes del colapso, la planta había llegado a procesar hasta 250 mil litros diarios de leche, posicionándose como un actor relevante en la producción regional. Sin embargo, la caída fue progresiva y los planes de reactivación nunca se concretaron. La resolución judicial dispuso además la inhabilitación de la firma y la inhibición general de bienes, medida que también alcanza al responsable de la administración, quien deberá solicitar autorización para salir del país mientras avanza el proceso de liquidación.

Desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (ATILRA) advirtieron sobre la gravedad del escenario y reclamaron respuestas para el sector. Durante los últimos meses, los empleados realizaron protestas y acampes frente a la planta, acompañados por vecinos de Suipacha y Chivilcoy, en reclamo del pago de salarios e indemnizaciones.

El cierre se produce en un contexto adverso para la industria láctea. Según datos sectoriales, las ventas registraron en diciembre de 2025 una leve caída mensual y una baja interanual en volumen, en un escenario de sobreoferta y rentabilidad ajustada. Con existencias por encima del año anterior y otras empresas del rubro atravesando dificultades, el panorama anticipa un proceso de mayor concentración y márgenes cada vez más estrechos para los productores.