La Justicia decretó la quiebra de Garbarino tras fracasar el proceso de rescate de cuatro años por falta de inversores interesados

La Justicia comercial decretó la quiebra de Garbarino tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2021 y la falta de inversores interesados en rescatar la compañía. La histórica cadena, que llegó a tener más de 300 sucursales y 5.000 empleados, tras varios intentos para ponerla de pie, quedó reducida a tres locales y menos de veinte trabajadores antes de su liquidación judicial.

La Justicia comercial decretó la quiebra de la histórica cadena de electrodomésticos Garbarino, poniendo fin a un proceso judicial que se extendió durante más de cuatro años. La decisión fue tomada por el juez Fernando D’Alessandro, titular del Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, luego de que fracasara el intento de salvataje que buscaba evitar la liquidación de la compañía.

El concurso preventivo había sido iniciado en 2021, pero la empresa no logró reunir las mayorías necesarias entre los acreedores para aprobar un acuerdo de reestructuración. Tampoco prosperó la instancia de “cramdown”, el mecanismo que permitía que inversores externos presentaran propuestas para quedarse con la firma y continuar con la actividad.

Según consta en la resolución judicial firmada el 4 de marzo, el único interesado inscripto en el registro de salvataje, la sociedad financiera Vlinder, nunca presentó una propuesta formal para reestructurar la compañía. Ante la falta de ofertas y de consensos entre los acreedores, el magistrado aplicó los artículos correspondientes de la Ley de Concursos y Quiebras y dispuso la apertura del proceso falencial.

Con la quiebra decretada, la empresa queda desapoderada de la administración de sus bienes, que pasan a manos de la sindicatura designada por el tribunal. A partir de ahora se iniciará la identificación y eventual liquidación de los activos disponibles con el objetivo de intentar cubrir, en la medida de lo posible, las deudas con acreedores, entre ellos bancos, proveedores y exempleados.

La resolución judicial también ordenó intervenir los últimos locales vinculados a la empresa, entre ellos sucursales ubicadas en la avenida Cabildo, en el barrio porteño de Belgrano; en la calle Uruguay, en el centro de la Ciudad de Buenos Aires; y un outlet en Almagro. La sindicatura quedó facultada para realizar inventarios e incluso solicitar fuerza pública para asegurar los bienes que se encuentren en esos establecimientos.

El cierre judicial marca el final de una empresa que durante décadas fue uno de los principales actores del retail argentino. Fundada en 1951, Garbarino llegó a tener más de 300 sucursales, cerca de 5.000 empleados y una fuerte presencia en el mercado de electrodomésticos. Sin embargo, tras años de dificultades financieras, caída del consumo y cambios en el comercio minorista, su operación quedó reducida a apenas tres puntos de venta y menos de veinte trabajadores antes de la quiebra definitiva.