Granja Tres Arroyos, la mayor avícola del país, implementó esquemas de cuatro y hasta tres días de trabajo semanales con pagos reducidos en las jornadas no laborales, mientras acumula más de $26.400 millones en cheques rechazados.
Trabajar menos y cobrar menos para no perder el empleo. Ese es el esquema que empezó a regir en Granja Tres Arroyos, la mayor avícola del país, y que expone con claridad el nivel de deterioro que atraviesa la industria. En medio de su crisis financiera y productiva, la empresa avanzó con un modelo de ajuste que combina reducción de días de faena y recorte salarial como alternativa a los despidos. Según el portal Degremiales, el ingreso de pollo barato originario de Brasil se sumó al impacto de la gripe aviar que cerró mercados exportadores, especialmente hacia Europa.
El caso más visible de ajuste en la empresa se dio en la planta de Concepción del Uruguay, donde trabajan cerca de 1.000 empleados. Tras una negociación con los sindicatos y con intervención de la autoridad laboral, se acordó un esquema de cuatro días de actividad semanal: los lunes no habrá faena y esa jornada se pagará al 65% del salario, lo que implica una caída directa en los ingresos de los trabajadores.
El entendimiento incluyó un punto central: evitar despidos. A cambio del recorte salarial y de la menor actividad, la empresa se comprometió a sostener los puestos de trabajo. También asumió la obligación de cancelar los haberes adeudados de marzo, un factor que había tensado el conflicto y derivado en asambleas en la planta.
La lógica se repite en otros establecimientos. En La Lonja, la empresa aplicó un esquema aún más restrictivo: tres días de trabajo por semana, con pago al 50% del salario en las jornadas no trabajadas. En paralelo, mantiene la modalidad de pagos en cuotas, en un contexto de falta de liquidez que arrastra desde hace meses. No se trata de suspensiones plenas, sino de esquemas intermedios: los trabajadores continúan en actividad, pero con menos jornadas y menor salario.
Ese giro se monta sobre un ajuste previo. En los últimos meses, la empresa redujo su dotación a través de retiros voluntarios, jubilaciones y desvinculaciones selectivas, en un proceso que recortó cerca de 400 empleos. Ahora, el recorte alcanza directamente a quienes siguen dentro del sistema. El resultado es un cambio en la forma en que se expresa la crisis laboral dentro de la empresa: ya no pasa sólo por la cantidad de trabajadores, sino por la calidad del empleo, con menos trabajo, menor ingreso y mayor incertidumbre. Los gremios aceptaron los esquemas bajo un criterio común: preservar el empleo frente a la posibilidad de cesantías masivas.

El ajuste laboral convive con una crisis financiera que no da señales de alivio. Según los últimos datos relevados, Granja Tres Arroyos acumula 1.200 cheques rechazados por más de $20.100 millones, mientras que Wade suma 412 documentos por unos $3.500 millones y Avex otros 373 por cerca de $2.800 millones. En conjunto, las principales sociedades del grupo concentran casi 2.000 cheques rechazados por más de $26.400 millones. Ese deterioro ya había empezado a impactar sobre la operación: la empresa perdió parte de su red de productores integrados y redujo su volumen de faena desde niveles cercanos a 700.000 pollos diarios a unos 200.000. La menor actividad ahora se formaliza con menos días de trabajo en planta.



