miércoles, abril 14

Filtran audio del líder de la Federación de Químicos y Petroquímicos entregando a un trabajador y el resto de la Comisión Directiva le pide la renuncia

El audio comenzó a circular en los últimos días. Se lo escucha a Daniel Santillán, titular de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de Industrias Químicas y Petroquímicas, acordando con empresarios el despido de un trabajador que reclamaba mejoras en condiciones laborales. Sus pares de la comisión directiva le piden la renuncia.

La filtración de un audio que comenzó a circular en el mundo sindical en los últimos días, desató un verdadero sismo en la Federación de Sindicatos de Trabajadores de Industrias Químicas y Petroquímicas.

Es que se lo escucha claramente a Daniel Santillan, titular de la Federación, acordar con una persona del sector patronal de una firma perteneciente al Grupo Pelco el despido de un trabajador.

En el mensaje Santillan instruye sobre cómo debe hacer la empresa para despedir a un operario de apellido Tolosa, quien además integraba la Comisión Directiva del Sindicato Unido de Trabajadores Químicos y Petroquímicos (SUTRAQyP).

Las recomendaciones de Santillán apuntan a que Pelco desvincule al trabajador sin tener consecuencias legales.

En el mismo mensaje, también afirma que “Tolosa se hizo el vivo” y amenaza: “se va a tener que ir de San Lorenzo”. Además, hace referencia a otros dos trabajadores -apellidados Coronel y Sat, según se aprecia en el audio- quienes “están hinchando las pelotas”, según afirma Santillán.

Por ese episodio un conjunto de dirigentes que forman parte de la conducción de la Federación le solicitaron la «renuncia indeclinable».

En una nota fechada el primero de marzo, cinco integrantes de la comisión directiva consideraron que ya pasó «un tiempo prudencial» desde la difusión de los audios y que Santillán no pudo dar ninguna explicación de lo ocurrido.

Además, remarcan que consultaron a sus bases y que éstas fueron las que resolvieron el pedido de renuncia.

«Este tipo de prácticas deben ser desterradas de todo ámbito dónde se ejerza la protección de los trabajadores, y no hay más alternativa que repudiar enérgicamente a quienes las ejercieron, aún más cuando son quienes deben ejercer dicho representación», cierran.