sábado, septiembre 25

Están con el bombo

Por Alejandro el “Gitano” Ulloa @GitanoUlloa

Semanas largas sacrificadas / Trabajo duro, muy poca paga /
Desocupados, no pasa nada / En dónde está, bestias, / la igualdad deseada
(Adiós, PIL TRAFA)

Las clases bajas de la Argentina, si se entiende por tales a los trabajadores ocupados y desocupados, en especial a los habitantes de las grandes ciudades, están que arden con las paritarias sin abrir o cerrando a los premios con números para el año que viene. Casi la mitad de la población se mueve en la economía informal. No hay un mango y aumenta la búsqueda desesperada de alguna moneda legal o como sea para sobrevivir. La crispación social se extiende más allá de este núcleo duro, y tiene otras manifestaciones.

La frustración económica de la relación precios-salarios, de la disyuntiva campo-industria, o la calentura por el reparto desigual de los ingresos no alcanza para explicar lo que nos sucede. Un magnífico homenaje a la novela futurista “La naranja mecánica” fue el tema del punk que sonó una y otra vez en los discos del recientemente fallecido Pil, vocalista de Los Violadores de la Constitución: “Un-dos, ultraviolento” suena como un réquiem al artista nuevamente ante la pregunta “¿Y ahora qué pasa? ¿Eh?”.

La pesada mochila del laburante

Los empresarios buscan reemplazar las indemnizaciones laborales por un seguro de desempleo. Los grandes propietarios salieron a militar todos juntos para modificar el régimen de las indemnizaciones. La Asociación de Abogados Laboralistas (AAL) advirtió que intentan “favorecer el despido y profundizar el desequilibrio existente en favor del empleador”.

Javier Madanes Quintanilla, presidente de la gigante del aluminio Aluar, propuso la adopción de algún modelo prejubilatorio para evitar problemas laborales con la vuelta de la presencialidad, y advirtió que la salida de la pandemia “está lejos de resolverse”. El empresario dice que la salida de la pandemia genera complicaciones porque hay momentos en que la cantidad de personal licenciado sube y en otros lapsos baja. “Veo muy difícil que gente que se ha licenciado por diferentes causas pueda reincorporarse a una actividad normal y tampoco uno visualiza cuándo el período de restricciones va a terminar”, remarcó.

Suma a la ofensiva la propuesta formulada por el presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, que pretende no pagar salarios a los trabajadores que no quieran vacunarse. Descartando la salud y la vida como prioridad de su parecer, Madanes señala que “el problema de programación de la producción es terrible”. Ve una contradicción en los dichos del Ministerio de Trabajo porque “gente de cierta edad y con determinadas enfermedades podía nuevamente ser convocada” pero al mismo tiempo alerta sobre la vigencia de la prohibición de despidos y la doble indemnización. “Deben permitirnos quitar estos impedimentos: en una de las plantas de la compañía hay un 25% de la dotación bajo la figura de licenciamiento o no asistencia”. La magnitud de la pandemia y su impacto en los grupos de riesgo es un dato que no cuenta en las planillas de la compañía.

Con el mismo discurso de la propuesta “Mochila argentina” del empresario textil Teddy Karagozian, el precandidato Florencio Randazzo apuntó además a la dirigencia sindical: “Debemos discutir si no es mejor un seguro de desempleo que una indemnización, que se nutra con fondos del empleador, del empleado y de la Anses.”

Una catarata de respuestas lo frenó en seco. Héctor Recalde salió al cruce y tras él la entidad de los abogados laboralistas le recordó a Randazzo que “el derecho al trabajo constituye un derecho humano fundamental” y que, por ello, “la estabilidad y la protección contra el despido arbitrario, constituyen un amparo contra los efectos nocivos del despido y de la pérdida del empleo”.

Economía mata salud

Funes deslizó la posibilidad de que las empresas no abonen los salarios a los trabajadores o trabajadoras que no se vacunen. “Castigar en un derecho laboral a quienes debería solicitarse un compromiso colectivo o social respecto del plan de vacunación contra el coronavirus no es para nada el camino adecuado”, respondieron desde la CGT. Además, expresaron que “desde los sindicatos, intentaremos persuadir y convencer a lxs trabajadores para garantizar que se vacunen antes de llegar a los delirios que propone la UIA. La vacunación es la llave para volver a la vida que queremos, de la mano de sueldos dignos y reactivación económica”.

En declaraciones al diario Tiempo Argentino, Medardo Ávila Vázquez, coordinador de la Red Universitaria de Ambiente y Salud, médico y docente de la Facultad de Medicina de Córdoba, explicó que “tuvimos unos primeros meses donde se cumplieron las restricciones y la cuarentena. Había apoyo del Estado para aguantar. Desde agosto de 2020 se relajó todo. La economía le ganó la discusión a la salud. Fue a instancias de los gobiernos de CABA y del de Córdoba, pero el gobierno nacional no resistió mucho. Hubo mucha presión del capital, que no quería perder rentabilidad. En Córdoba, los chicos estaban sin clases pero en Fiat se enfermaban 30 operarios por día y presionaban para que no se hisoparan para que no hubiera que cumplir las cuarentenas.

Un debate extra quedó planteado por la reducción de horas de trabajo. La UIA cuestionó el proyecto que busca reducir la jornada laboral presentado por La Bancaria a través de su diputada Claudia Ormaechea. Proponen una semana laboral de 4 días para mejorar la productividad y la vida de los trabajadores. El ministro Moroni respaldó el debate al opinar que la reducción de la jornada laboral “es uno de los modelos posibles”. Desde la Unión Industrial Argentina afirman que “NO hay evidencia empírica general sobre la materia” y que la disminución “implicaría también proporcionalizar el salario, con su pertinente reducción”. En la Argentina, según la ley 11.544, la jornada laboral legal máxima es de 48 horas semanales. Se trata de una de las más altas a nivel mundial, aunque la jornada laboral efectiva está entre 40 y 45 horas. Lo que desbarajusta todo son las horas extras indiscriminadas en jornadas de 12 horas diarias sin reconocimiento de adicionales de ley en numerosos gremios.

Luego del rechazo del ministro Kulfas a una simple propuesta de campaña electoral por parte de la dirigencia oficialista más cercana al kirchnerismo, llegó la voz de Andrés Rodríguez, de UPCN. El número tres de la CGT se opuso a la iniciativa y señaló en una entrevista con Radio Zónica que “Al contrario, me parece que hay que crear el mayor empleo formal posible y que la gente tenga esa posibilidad de trabajar, no solo por el ingreso sino para tener mayor estabilidad laboral. Hay que crear empleo aumentando la producción”. Y añadió: “De cualquier manera, en este momento hay que reactivar el trabajo y me parece que es un debate muy prematuro achicar la jornada laboral”. Un amigo, eh

Mil elecciones con nueva o vieja conducción, pero renovada

De acuerdo a lo analizado por el periodista Mariano Martín en Ámbito Financiero, vence en agosto la extensión de mandatos sindicales. No menos de un millar de organizaciones gremiales, deberán ir a elecciones antes de marzo 2022. El 20 de octubre es la fecha tentativa para el congreso que elegirá un nuevo Consejo Directivo de la CGT.

Entre las organizaciones sindicales más reconocidas están con sus jefaturas prorrogadas la Unión Obrera Metalúrgica, Sanidad, Alimentación, La Fraternidad, Unión Ferroviaria, , encargados de edificios, Petroleros y Textiles. También están pendientes las elecciones en organizaciones de segundo nivel como la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT).

En algunos casos, como Alimentación, el Suterh y la Federación Gráfica Bonaerense sus directivos arrancaron con procesos de renovación de autoridades incluso a pesar de la veda administrativa, previa comunicación al ministro Moroni. La CGT, por su parte, antes del congreso pautado por ahora para fines de octubre deberá llevar adelante un Comité Central Confederal en septiembre. A pesar de esa hoja de ruta todavía parecen lejanas las negociaciones con las que los sectores internos de la central obrera intentarán llegar a esas instancias con algún nivel de cohesión.

La elección de autoridades en la Confederación Argentina de Trabajadores Transportistas (CATT) es una previa decisiva en la disputa por la conducción de la CGT. Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento, y ex triunviro de Azopardo pasados largamente los 70 años de edad, ya manifestó que es partidario de la renovación dirigencial. No obstante, en el seno de la misma Confederación el jefe de La Fraternidad, Omar Maturano dijo que “su organización y la UTA respaldan un nuevo mandato del compañero Schmid”. La disputa por la conducción es con el poderoso gremio de Camioneros, que selló un acercamiento con la Unión Ferroviaria de Sergio Sasia.

A la calle con bombo y todo

Los mayores de 60 años, jubilados mujeres y hombres, desconfían del kirchnerismo y de la oferta electoral del FdT. Extrañamente, son leales a las promesas incumplidas de Cambiemos, y hay muy poco margen para que cambien su intención de voto. La desocupación juvenil trepa al 21% y duplica la media nacional. Si sos joven y mujer supera el 26%. En el último año los salarios cayeron 7 puntos comparados con los precios y nada favorece el voto bolsillo para los candidatos del oficialismo. El Frente de Todos reconoce que la inflación es un problema central que no logra domar: CFK atribuyó la crisis a la pandemia y no a las medidas tomadas y responsabilizó al gobierno anterior por “el muerto” de la deuda. Una explicación escasa, aunque real.

Trabajadores despedidos por el macrismo de varias empresas del Estado han tomado iniciativas que desoyen la calma que pretende imponer el gobierno. Los ferroviarios realizaron una protesta en las cercanías de la estación Avellaneda (Darío Santillán y Maximiliano Kosteki) de la línea Roca en reclamo a la incorporación de los trabajadores echados. “Fuimos despedidos por el gobierno de (Mauricio) Macri y hace tres años que venimos en lucha”, contó en Radio Gráfica Rodrigo Córdoba, quien se desempeñaba como oficial especializado de vía y obra.

“Somos todos ferroviarios de Trenes Argentinos, no somos tercerizados”, remarcó el trabajador despedido. Y agregó: “Hace 20 meses que empezamos una nueva negociación con el gobierno y con jefatura de gabinete. Les pedimos, aunque sea, unos puestos de trabajo alternativos para algunos compañeros que la estaban pasando mal, ni siquiera eso. Muchos compañeros fueron despedidos con retiros voluntarios truchos, armados, o como a mí que nos aplicaron el artículo 245 sin causa y sin motivo. Hay compañeros que están cartoneando para poder comer, afirmó y aclaró que el único culpable es el gobierno por no dar soluciones”. Duro remate.

En Segba había 27 mil trabajadores encuadrados en Luz y Fuerza, actualmente hay 6 mil entre Edenor y Edesur. El resto, lo hacen las contratistas que precarizan a sus laburantes. Un ejemplo es EMA, tercerizada de Edesur. “Esta es la bomba de tiempo que dejaron las privatizaciones”, diagnosticó Carlos Minucci, secretario general de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE). “La única solución a todo esto es la estatización de las empresas y dentro de ese marco normalizar, como fue en su momento SEGBA, a todos aquellos contratistas que reúnan las condiciones. No hay otra forma”, afirmó el dirigente a la radio.

Van diez meses con inflación del 3% o mayor. El incremento de la inflación interanual sigue para arriba y ya casi casi toca el histórico 54% de Macri. Los alimentos suben más todavía y el aumento de precios en los mostradores golpea a los más pobres. La lucha de posiciones políticas expresadas en las candidaturas no conforma a dirigentes de gran peso social como Juan Grabois y otros miembros de la muy numerosa y movilizada UTEP. Todos están con el bombo listos para salir a las calles a reclamar lo que piensan que les pertenece. Y prometen que será antes de las elecciones, porque piensan que después ya serán cosa juzgada sus reclamos.

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