El Gobierno de Milei aumenta hasta 25% los salarios de las Fuerzas Armadas, tras el escándalo por mandarlos a hacer Uber o Rappi para sumar ingresos

A través del Decreto 473/2026, la administración de Javier Milei implementó el «suplemento por título» para el personal militar, una medida que llega días después de que se conociera la habilitación que desató el escándalo, para que los efectivos tengan un segundo empleo debido a la crisis salarial.

El Gobierno oficializó este miércoles un aumento que alcanzará hasta un 25% de los haberes mensuales para los integrantes de las Fuerzas Armadas, en reconocimiento a la capacitación académica y técnica de sus efectivos, informó el Ministerio de Defensa. La medida, que comenzará a regir a partir del 1° de julio de 2026, se da en un contexto de fuerte cuestionamiento luego de que se conociera que Defensa habilitó por primera vez en la historia que los uniformados puedan tener un segundo empleo para reforzar sus ingresos ante la asfixia presupuestaria.

El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 473/2026, que lleva la firma del presidente Javier Milei y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, establece la creación de un beneficio adicional de carácter remunerativo que alcanzará a todo el personal militar en actividad o retirado que acredite formación académica afín a las tareas que desarrolla. «El capital humano es una prioridad de la visión de gestión del Ministerio de Defensa y una dimensión central para construir capacidades reales, sostenibles y acordes a los desafíos actuales de la Defensa Nacional», señaló la cartera en un comunicado.

La nueva escala contempla un suplemento equivalente al 10% del haber mensual para tecnicaturas o títulos equivalentes; 15% para títulos de grado; y 25% para posgrados, especializaciones, maestrías o doctorados. Al calcularse sobre el haber mensual correspondiente al grado, el beneficio no se establece como una suma fija, sino que acompañará las futuras actualizaciones salariales. La medida también corrige una asimetría dentro del Estado, ya que este tipo de reconocimiento ya existía en otros ámbitos de la administración pública nacional.

La decisión llega apenas días después de que se conociera que el Ministerio de Defensa autorizó a soldados, suboficiales y oficiales a desempeñar actividades laborales complementarias fuera de su horario de servicio, como conducción en plataformas de transporte (Uber), reparto de pedidos (Rappi) y seguridad privada . En lugar de subirles los sueldos, el Gobierno había optado por blanquear los «rebusques» informales que ya se multiplicaban entre los efectivos debido a los bajos salarios, lo que generó un fuerte escándalo y puso en evidencia la dramática situación que atraviesan las Fuerzas Armadas en la gestión libertaria.

Según datos revelados por informes internos, desde que asumió Javier Milei, el sueldo castrense perdió más de un 80% en relación con la inflación, lo que implica que el salario real hoy es un 25% más bajo que en diciembre de 2023. La autorización para tener un segundo empleo fue entendida como un reconocimiento implícito de que los salarios actuales no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, y contrasta con las promesas de campaña del presidente de «restituir el honor de las Fuerzas Armadas» y jerarquizar su rol.

El problema no es solo salarial: la fuga de personal calificado se ha multiplicado. Pilotos, ingenieros, médicos, especialistas en comunicaciones y técnicos altamente capacitados abandonan la carrera militar ante la notoria caída de sus ingresos en comparación con lo que ofrece el sector privado. La posibilidad de que efectivos con años de formación en logística, inteligencia y operaciones tácticas deban trabajar como repartidores, choferes o seguridad privada para llegar a fin de mes abrió un debate incómodo sobre el nivel de ingresos necesario para garantizar una carrera militar plenamente profesionalizada.

Con la implementación del «suplemento por título», el Gobierno busca ahora contener el descontento y frenar la sangría de talentos. Sin embargo, la medida no alcanza a todos los uniformados por igual y dependerá de su nivel de formación académica, mientras que el segundo empleo sigue siendo una alternativa real para miles de efectivos que no logran cubrir sus gastos básicos con el sueldo militar.