Mientras la aerolínea low cost Flybondi atraviesa una crisis profunda que la llevó a pasar casi un día entero sin operar, cientos de trabajadores que aceptaron retiros voluntarios esperan desde marzo el pago de sus acuerdos firmados ante escribano.
La lowcost Flybondi acumula cancelaciones masivas de vuelos, suspensiones de personal y un presente operativo que la llevó a tener apenas un avión en el aire, mientras un frente silencioso pero igual de crítico se abre. Cientos de ex empleados de la aerolínea denunciaron que aún no recibieron el pago de las indemnizaciones y los retiros voluntarios que acordaron formalmente con la compañía, en muchos casos, hace más de tres meses.
Los acuerdos, rubricados desde marzo «ante escribano público», comprometían el pago de sumas de carácter alimentario, que para los trabajadores resultan «fundamentales para nuestro sustento», según señalaron en un comunicado difundido esta semana. «Hay compañeros atravesando situaciones económicas, de salud y familiares muy difíciles, esperando cobrar un dinero que fue acordado formalmente, que resulta fundamental y que, además, nos corresponde», expresaron los ex operarios.
«Después de meses de espera, seguimos sin respuestas concretas. Irónicamente, la única información que recibimos es que ‘no hay información’. Detrás de cada caso hay personas y familias», advirtieron en el texto, en el que también recordaron que «durante años» dedicaron su «compromiso y profesionalismo» para que la empresa creciera . Los trabajadores exigen ahora «certezas» y que se cumpla lo pactado .
El reclamo se suma a una lista creciente de problemas que atraviesa la aerolínea. Según informó El Destape, un documento interno elaborado por Flybondi junto a la Asociación Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF), reconoció la existencia de «un desequilibrio en la ecuación económica financiera» agravado por «los costos dolarizados como el combustible». Esta situación habría derivado en un «déficit operativo que obliga a la adopción de medidas urgentes» para preservar la continuidad de la empresa.
Entre esas medidas, la compañía avanzó en suspensiones colectivas de personal que comenzaron a aplicarse en junio, con una garantía del 70% de los ingresos para los trabajadores alcanzados. Mientras tanto, la crisis de la low cost se profundiza día a día: esta semana, la empresa llegó a pasar casi 24 horas sin operar, con todos sus aviones en tierra, al tiempo que acumula demandas judiciales de proveedores, como Manuel Tienda León, por una deuda superior a los 122 millones de pesos.




