Crisis en en la Clínica Los Cedros expone trabajadores sin cobrar y pacientes en riesgo en los centros médicos que trabajan con PAMI

Sin salarios desde hace cuatro meses, con medidas de fuerza en curso y pacientes en condiciones críticas, la crisis en la Clínica Los Cedros expone el colapso de un sistema sanitario golpeado por la falta de financiamiento al PAMI. Los distintos ministerios de Nación se pasan la pelota unos a otros, sin que lleguen respuestas oficiales. Mientras tanto, el Ministerio de Trabajo bonaerense se acercó a Los Cedros para constatar la situación.

La situación en la Clínica Los Cedros encendió todas las alarmas y expone una crisis que amenaza con extenderse a todo el sistema de salud. Desde enero, unos 450 trabajadores no perciben sus salarios, mientras más de 120 pacientes, en su mayoría adultos mayores, permanecen internados con una atención cada vez más limitada.

El conflicto, que ya lleva una semana de medidas de fuerza impulsadas por el personal, revela un escenario crítico: falta de insumos, atención reducida al mínimo indispensable y un clima de creciente incertidumbre tanto para trabajadores como para pacientes y sus familias.

Desde la dirección del establecimiento atribuyen la situación a la falta de pagos por parte de PAMI, que, según aseguran, adeuda más de cuatro meses de cápitas. Esta interrupción en la cadena de financiamiento habría dejado a la clínica sin capacidad para afrontar salarios ni garantizar el normal funcionamiento.

Sin embargo, el problema no se limita a un solo centro de salud. Fuentes del sector advierten que el colapso se replica en múltiples instituciones del conurbano que dependen casi exclusivamente de PAMI. En esos casos, los sueldos directamente no se están abonando.

Aún más preocupante es que clínicas con otros prestadores tampoco escapan a la crisis: aunque logran sostener cierta actividad, acumulan retrasos salariales que agravan el malestar del personal.

Dentro de la clínica, la situación es especialmente delicada. Más de 120 ancianos continúan internados, muchos de ellos en condiciones de alta vulnerabilidad. La escasez de insumos y la reducción del personal activo ponen en jaque la calidad de atención y elevan el riesgo sanitario.

Trabajadores denuncian que el sistema se sostiene “con lo justo”, gracias al compromiso del personal que, pese a no cobrar, continúa cumpliendo tareas esenciales para evitar un colapso total.

Ante este panorama, se solicitó la intervención del Ministerio de Salud de la Nación, pero hasta el momento no hubo respuestas concretas. La ausencia de medidas urgentes profundiza la incertidumbre y deja al sistema al borde de una crisis mayor.

Lo que ocurre en la Clínica Los Cedros ya no es un caso aislado, sino el síntoma de un sistema que cruje. La dependencia de un único financiador, los atrasos en los pagos y la falta de respuestas oficiales configuran un escenario explosivo.

El trasfondo de la crisis en la PAMI agrava aún más el panorama. La obra social de los jubilados atraviesa un momento crítico, con un paro de médicos por 72 horas, protestas en su sede central y denuncias de vaciamiento interno. Los profesionales advierten recortes de hasta más del 50% en sus ingresos tras la implementación de nuevas disposiciones, lo que pone en riesgo la continuidad de la atención. A esto se suma la creciente preocupación de farmacias por un posible colapso en la provisión de medicamentos, en un contexto donde las deudas acumuladas alcanzan cifras millonarias y las tensiones dentro del sistema no dejan de escalar.

En paralelo, crecen las denuncias por presuntas irregularidades en licitaciones y contrataciones, mientras distintas áreas del organismo alertan sobre un “desguace” que comprometería los controles sanitarios. La falta de respuestas claras por parte del Ministerio de Salud de la Nación Argentina y el cruce de responsabilidades dentro del propio Gobierno profundizan la incertidumbre. En este escenario, la crisis del PAMI no solo impacta en clínicas como Los Cedros, sino que amenaza con desbordar todo el sistema de salud, dejando a millones de jubilados en una situación cada vez más frágil.