Cierra negocio histórico de Rosario
La tradicional y pionera casa de empanadas El Gran Pipón, decidió cerrar sus puertas tras 37 años de actividad gastronómica sin pausa. El motivo es el corriente en estos tiempos: su dueño se ve asfixiado por los costos de las tarifas de los servicios y el incremento desmedido del alquiler.
Desde su apertura pasaron 37 años, cientos de miles de docenas vendidas y un cambio de local a Italia y Tres de febrero, hasta que esta semana Miguel decidió tomar la decisión más difícil: bajar las persianas, acorralado por los enormes costos mensuales y la baja de ventas.
El último mes fue determinante: 20 mil pesos de energía eléctrica, 30 mil del alquiler, 7 mil de gas, 3 mil por los residuos especiales, más lo referido a los empleados y lo tributario.
“Pasé muchas crisis, pero ahora es dist...










