martes, octubre 4

Alejandro Salcedo: «El problema argentino históricamente es la distribución de la riqueza, la discusión está ahí y la quieren correr del eje con distintos mecanismos»

(Por Luis Autalán @luisautalan / Fotografía Ariel Gaspardi) Sin dudas en cuál es el motor central para cambiar el destino de la Argentina, la distribución de la riqueza, Alejandro Salcedo -secretario General de Udocba- define a la CGT desde la relevancia para equilibrar los tironeos al Gobierno desde el poder concentrado. La enseñanza como dignidad laboral y sin sobrecarga de trabajo, con derechos a pleno, objetivo permanente y meta. El antes y después del liderazgo de Miguel Díaz en esa organización docente, cuestión de legado.

A fines de mayo de 2021 falleció Miguel Angel Díaz, quien fuera secretario general y fundador de la Unión de Docentes de la Provincia de Buenos Aires (Udocba). Fue el momento en el cual su adjunto debió tomar la posta de esa conducción, corrían los primeros días de junio y esa unión gremial todavía estaba bajo el shock emocional de haber perdido a su líder, quien murió luego de dar lucha a brazo partido a una severa enfermedad. Alejandro Salcedo entonces, quién también fue uno de los fundadores de Udocba, asumió la secretaría general, secundado por Adriana Monje como adjunta, de una organización alineada en el moyanismo y por ende que conforma el Frente Sindical para el Modelo Nacional (Fresimona). Sin perjuicio de que desde los inicios de la organización Salcedo fue una de las voces públicas las circunstancias descriptas esta etapa sindical en ese núcleo docente es singular. Una de las oficinas de la CGT en su sede de Azopardo e Independencia es el lugar para la charla con InfoGremiales.

En la central obrera hoy está al frente de la Secretaría de Protección de la Niñez, desde noviembre pasado. Salcedo mantiene por un lado una expresión elaborada desde los conceptos que se puedan compartir o no, pero que emanan desde el ejercicio del pensamiento crítico. Aunque corresponde acotar que el dirigente en el recorrido de preguntas y respuestas en algún momento puso el habla en «modo pausa», producto de la emoción. Al remarcarle que la elaboración de sus expresiones denotan un perfil técnico, comentó: «Soy ayudante de laboratorio en escuelas secundarias y Técnico Universitario en Relaciones Laborales. Puede ser que tenga una formación un tanto estructurada».

Es imposible hablar de Udocba sin mencionar a Miguel Díaz, racinguista, moyanista de Moyano a punto tal que en 2016 promovió la alternativa de que fuera Pablo el referente de la CGT para enfrentar los tiempos de la gestión Cambiemos. Díaz, quien también se refugiaba en su atelier, donde además de dedicarse a su pasión por la pintura y compartía charlas varias con Salcedo. Si de referencias políticas se trata para hablar de Miguel Díaz, el ex ministro de Trabajo Bonaerense  Oscar Cuartango nos comentaba tiempo atrás que ése secretario general fallecido «había dejado en alto y con honor» la vara para quienes hoy lo suceden en Udocba.

«Me gustaría que la sociedad argentina vea al docente como una persona que quiere a sus alumnos y a su labor. Pero que a su vez es un trabajador, con derechos, obligaciones y que el Pueblo Argentino reclame que ellos estén mucho mejor»

Alejandro Salcedo

Inevitable entonces arrancar la entrevista con la referencia a la posta que dejó Díaz en ese sindicato de los maestros y profesores de la Provincia de Buenos Aires:

-El legado de Miguel es una escuela, como él mismo lo decía, en la que todos los afiliados, todos los docentes pueden participar y opinar. Porque las decisiones en Udocba se toman en conjunto, siempre respetando la organización pero se toman en conjunto, y todos tienen un lugar en Udocba, siempre reclamando y reivindicando los derechos de los trabajadores. Hay épocas en las que es bastante más difícil que en otras, los mecanismos de reclamos cambian, los escenarios también. Lo que no se modifica es tener que representar a los compañeros y compañeras y estar junto a ellos. Porque las decisiones en Udocba al final las toman nuestros compañeros y compañeras de base en las escuelas, los plenarios distritales y provinciales. Miguel ha tenido una trayectoria muy importante e histórica, arrancó con Saúl Ubaldini como secretario general de la CGT. Luego continuó su militancia histórica en el sindicalismo argentino, con Hugo Moyano y Pablo Moyano, sobre todo cuando Hugo comienza el Movimiento de Trabajadores Argentinos, el MTA, teniendo una visión crítica a las políticas que se estaban instalando en la década del 90. Ese es un poco el legado que él dejó y que humildemente pretendemos seguir, lo digo por la magnitud de Miguel Díaz. Como dirigente y como persona, él nos dejó ese legado invalorable. Vos mencionaste a un dirigente político (Oscar Cuartango) con el cual tuvimos algunos acuerdos y algunos desacuerdos muy importantes.

-Por eso lo nombré, porque hay un destaque incluso desde alguna disidencia.

-Es que lo que nosotros tenemos que ver bien en cada momento histórico, es cuál es la mejor herramienta de reclamo para lograr respuestas para nuestros compañeros y compañeras. Y en eso estamos, muy preocupados, para representar lo más cabalmente a cada uno de ellos.

Alejandro Salcedo - InfoGremiales

-El primer día sin Miguel Díaz en Udocba, cuando tuvo que ponerse al frente de compañeros y compañeras, si tiene que elegir una sensación que vivió, ¿cuál me dice?

-La sensación fue de dolor, se lo digo siempre a los compañeros y compañeras, ser secretario general no era un planteo para mí porque yo lo seguía a Miguel a todos lados y desde siempre. Ahora, si me llegaba a tocar esa responsabilidad algún día, quería que fuese con él a mi lado. Para poder así seguir hablando de todas las cuestiones que tienen que ver con el sindicato. Plantear estrategia y objetivos es una cuestión muy difícil en el sindicalismo y en cualquier organización. Por eso sentí como vacío y dolor, una sensación muy fuerte. Me tocó ser secretario general y que él no esté presente físicamente, pero cuento con el legado, la escuela que Miguel instaló, generó y fundó también desde varias organizaciones tanto a nivel provincial como nacional. Puedo resumir así la sensación con la cual tuve que empezar a luchar, a reponerme. Yo tenía mucha comunicación con él pero las decisiones al final no las tomaba yo. Y eso genera una responsabilidad adicional importante. Tomar esa conciencia también fue una sensación que tuve en ese momento.

-¿Va más allá que el verticalismo? No es solo verticalismo?

-No. Verticalismo tienen otras organizaciones, organizaciones de seguridad u otras, acá no. Acá había y hay debate, discusión y diálogo. Como te dije al iniciar esta charla, para tomar las decisiones en Udocba la dinámica es en base a consensos. No recuerdo que haya habido algún caso, alguna decisión, que haya tenido que tomarse por votación, que es el otro mecanismo. Y consenso es que luego de un debate, de dicutir, se llega a un acuerdo y no se necesita la votación, por lo tanto no se puede calificar nuestra dinámica, bajo ningún punto, de vista de verticalismo como dijiste.

«No se le puede pedir a un sector de la oposición razonamientos o categorías que tenemos en algún sector del campo nacional y popular. Para ellos es simplemente la ganancia, el lucro o la concentración de la riqueza en pocas manos»

-Algunos sindicatos reivindican el verticalismo y otros lo definen como un mito…

-Yo no le sentí nunca. Siempre pude hablar todo lo que quise con Miguel, le dije todo lo que pensaba tanto ideológica, como política y gremialmente, lo discutíamos, lo analizábamos. En general estábamos de acuerdo, los dos peronistas y con una visión de la Historia Argentina más o menos similar. Él obviamente sabía mucho más, era una persona muy culta, sabía mucho de historia, y ese conocimiento es muy importante para leer los tiempos y saber de dónde venimos. Tuvimos distintas personalidades con poder que han marcado a la Argentina. Con Miguel teníamos muchas coincidencias, una coordinación muy piola e importante, yo sentía que contaba con su amistad. Todo eso se cortó de un día para el otro con su fallecimiento y es una cosa que extraño y que también podría agregar al sentimiento de lo que me preguntabas antes.

-Defender a los docentes hace a respaldar a personas con obligación para sembrar en sus alumnos algo tan complicado como el pensamiento crítico. ¿Jode dar la batalla ante ciertos grupos concentrados y sectores de derecha que militan que «el docente no trabaja»?

-No me jode la lucha, me jode que esté instalado. Nosotros como Udocba vamos a enfrentar todas las luchas que sean necesarias para que el docente esté cada día un poco mejor. Estamos viviendo una situación muy complicada a nivel nacional e internacional y eso complejiza todas las luchas y esta que planteás es una más. Que un sector de la sociedad piense eso, me duele, y trabajamos todos los días para que cambie, tanto en los medios como en todos los ámbitos, los foros, todos los debates que nos toca dar y estamos en todos los que podemos estar. Por distintas razones, en algún sector de la sociedad se conformó ese sentido común, o inconsciente colectivo de que “los docentes no trabajan”, el cual rechazamos totalmente porque no sólo no es verdad sino que es todo lo contrario. El docente trabaja las horas que tiene que trabajar y trabaja hasta las que no le pagan, porque el docente tiene que trabajar también en la casa en la mayoría de los casos. No está previsto hoy, y  vamos a empezar a trabajar sobre el tema de la carga laboral, para que no sea sobrecarga. Porque incluso por la pandemia se incrementó la labor docente y eso es sobrecarga laboral.

-En la pandemia hubo padres que se quejaron por tener que atender a sus hijos. Es romántico decir que la escuela «es nuestro segundo hogar», pero a veces no se considera que los docentes tienen allí a 30 hijos o más. Y muchos toman a sus alumnos como parte de su propia vida.

-No estás equivocado, es así, tiene que haber amor en la tarea que uno hace, no solo en la docencia sino en general. Uno tiene que tener una conexión importante con la tarea con la cual se gana su sustento. Ahora, esta cosa de que la docencia era como un apostolado, vocacional, una actividad en la que las docentes estaban para no estar sin hacer nada, eso es una visión romántica que no existe. Ser docente es un trabajo que tiene sus obligaciones y sus derechos laborales. Si bien a los docentes se les pagaba por su labor, no estaban vistos en una primera etapa como un trabajo. Para las escuelas de 1800 y pico trajeron hasta maestros de afuera para la enseñanza, como si nosotros no pudiésemos educar a nuestro pueblo. Y todo eso fue cambiando y la visión que tiene que darse de un docente es que se trata de una persona que trabaja, que tiene amor, compromiso con su trabajo y tiene que tener amor por su pueblo. Que lo tiene porque está educando al pueblo. Algo muy por el contrario de ese sentido común de que es un trabajador despreocupado, sin compromiso. Lo que sí hay son problemas propios del trabajo los cuales tenemos que resolver.

-Hablamos de escollos históricos y otros más recientes para el sector de la enseñanza…

-Hemos retrocedido mucho en el gobierno de Cambiemos y ahora tenemos que recuperar. Tenemos diálogo con la Provincia de Buenos Aires, con Axel Kicillof, que es un gobierno que se manifiesta preocupado, con todos los bemoles y las realidades que se están viviendo, nosotros entendemos que podemos plantear cosas y que pueden ser escuchadas. Además de los 4 años terribles con el conservadurismo en el poder, algo que pasó por primera vez en la Argentina. Conservadores en el poder legalmente nunca antes había pasado, y eso nos tiene que llamar a la reflexión porque que el pueblo argentino vote candidatos que hablan en contra  de los trabajadores lisa y llanamente, es un dato muy importante y ahí tenemos que dar un debate y no podemos dejarlo librado a determinados políticos que emergieron en los últimos tiempos. Como clase trabajadora, como dirigentes sindicales, tenemos que advertir eso y entrar a la discusión. Creo que uno de los problemas es que el campo nacional y popular no debate lo suficiente como para contrarrestar determinadas corrientes que se instalan muy fácil. Con los medios de comunicación, sobre todo ahora con las redes sociales y ciertos mecanismos se hace más fácil ese bombardeo. Tiene que haber un mecanismo de defensa para los intereses del pueblo. Me gustaría que la sociedad argentina vea al docente como una persona que quiere a sus alumnos y su labor. Pero que a su vez es un trabajador, con derechos, obligaciones y que el Pueblo Argentino reclame que ellos estén mucho mejor.

-Como país nos iría bastante mejor.

-Los países desarrollados lo son por la atención que le ponen a la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación productiva, la generación de patentes. Eso es hoy la riqueza de las naciones. En otra época eran otras cosas, la producción, la economía en escala. Presenciamos una discusión por las patentes cuando algunos laboratorios medicinales no querían liberarlas para que todos nos podamos salvar del Coronavirus. Decían: «yo quiero salvar mi balance a fin de año», y estamos hablando de la pandemia mundial. ¿Y qué está en el medio? La patente. Y a las patentes se llega con conocimiento, desarrollo, investigación, educación, ciencia y tecnología. El problema argentino históricamente es la distribución de la riqueza, la discusión está ahí y la quieren correr del eje con distintos mecanismos. La concentración de la riqueza es el problema del mundo, en Argentina lo es, hay que discutir eso y tiene una función muy importante la CGT. Porque cuando al Gobierno lo tironean de un lado, la CGT tiene que equilibrar ese tironeo y generar otro sentido. Hemos asistido a momentos históricos de la CGT en base a consenso, legitimación social y eso redundaba en que la distribución de la riqueza era más igualitaria, más equitativa.

-Mauricio Macri fue una pesadilla, Javier Milei también podría serlo y mientras tanto el Gobierno no deja de lado ni por un minuto su interna y 2023 está ahí.

-Yo le sacaría los nombres propios. Hablá del proyecto político, ideológico, de concentrar la riqueza en pocas manos. Un día será Macri, otro día otro, podrá volver a ser Macri. El problema es qué intereses encarnan. El neoliberalismo, el conservadurismo, los grupos concentrados de la economía, quitan derechos a la clase trabajadora sin pudores, dicen se termina la indemnización y la indemnización en la actividad privada es la contracara de la estabilidad en el empleo público. Como en la actividad privada no hay estabilidad hay indemnización. Entonces esto es inherente al trabajo, es un derecho histórico, aceptado, y ahora parece que se pone en duda sin ningún problema. El problema es el proyecto, qué intereses defiende cada sector político. Y vuelvo de nuevo al debate político que tiene que haber en la Argentina, es quién defiende mejor los intereses de las grandes mayorías, ahí va a estar la respuesta. No se le puede pedir a un sector de la oposición razonamientos o categorías que tenemos algún sector del campo nacional y popular, para ellos es simplemente la ganancia, el lucro o la concentración de la riqueza en pocas manos.

«Cuando al Gobierno lo tironean de un lado, la CGT tiene que equilibrar ese tironeo y generar otro sentido. Hemos asistido a momentos históricos de la CGT en base a consenso, legitimación social y eso redundaba en que la distribución de la riqueza era más igualitaria, más equitativa»

-El debate/pelea peronismo versus kirchnerismo le regala ventajas a la derecha liberal.

-No sé si hay más de dos sectores en disputa porque, o se está defendiendo los intereses de la clase trabajadora, que son la gran mayoría del pueblo argentino, o no se defiende a la clase trabajadora. En este caso se estará, consciente o no consciente, queriendo o no queriendo, defendiendo intereses en contra del pueblo. No creo que hayan tres proyectos, es más algunos hablan de que solo puede haber un proyecto de país, que es un proyecto de país justo distributivo, lo otro es un proyecto de colonia. O luchás por un proyecto de país justo, con justicia social, inclusivo, plural, participativo, o lo que estás haciendo es abonando a un país dependiente.

-Una pregunta que le formulamos a todos nuestros entrevistados. ¿La dirigencia sindical la destrata a Cristina Fernández, en primer término, por su condición de mujer?

-No, no voy a decir que desde el Movimiento Obrero se la destrate por su condición de mujer. Lo que digo es que hay un grado de misoginia en un sector de la sociedad argentina, el cual gracias a Dios y a la histórica lucha de las mujeres, es cada vez es menor. En ese sector reducido se considera que ya por ser mujer tiene menos valor su palabra. Ahora cuando se apunta a Cristina se lo hace por los intereses que ella defendió y defiende. La persecución es directamente proporcional a los intereses que la vicepresidenta defiende.

-¿El día que en la Argentina se haga efectivo un impuesto al ego, para todas las categorías imaginables, se podrá recaudar a punto de pagar en efectivo la deuda externa?

-Mencionás un sentimiento que es humano, algunos lo tendrán un poco más pero el problema es cómo lo manejás. Te contestaría diciendo que tendría que haber un poco más de solidaridad, que contrarresta un poco al ego, no te quita el ego pero pone al otro también en la escena, entonces tu ego tiene que estar jugando con las necesidades de los demás. En un país que hay necesidades el ego tiene que retroceder y dar paso a la solidaridad que tiene que haber entre todos. Para que haya un país justo, con justicia social, tiene que haber solidaridad entre los habitantes.

-Lo contrapuesto a la publicidad de Chevrolet en enero 2016 hablando de meritocracia.

-Lo mismo en la publicidad en la que se rompían las sillas.

-En la dictadura…

-Ese es un sentimiento de un sector de la sociedad argentina que ha sido minoritario toda la vida y desde donde por distintas razones, sus representantes, lograron ser gobierno legalmente en 2015, porque gobierno fueron muchas veces, siempre ilegales.

-¿Qué significa su familia en su vida?

-Lo dije el día que asumí la secretaría general de Udocba, cuando les agradecí. Tengo una esposa y una hija y les agradecí que me acompañen. Ellas no saben la hora que vuelvo ni a la hora que me voy, porque las necesidades que tiene la función son tales que a veces no tengo sábado ni domingo. Y me aguantan, porque hay solidaridad en ellas. Con la militancia de un familiar la familia también milita de distintas formas. Mi hija está bastante más politizada que mi mujer, pero ella siempre me respaldó. Antes de ser secretario general se los anticipé, lo que iba a pasar. Uno está en este lugar a full, y ellas estuvieron de acuerdo me apoyaron, desde y por el amor que nos tenemos como familia.