El mayorista Diarco cerró su cuarta sucursal en menos de dos meses

La cadena Diarco bajó la persiana de su local en Junín de los Andes, Neuquén, y acumuló cuatro cierres en menos de 60 días. La medida dejó a una docena de trabajadores en la incertidumbre y se suma a las clausuras de Jáuregui, Zárate y Tres Arroyos, en un contexto de caída del consumo y costos operativos que golpea a todo el rubro.

La crisis del consumo masivo sigue cobrándose víctimas entre las grandes cadenas comerciales. En las últimas horas, la firma mayorista Diarco dispuso el cierre definitivo de su sucursal ubicada sobre la Colectora 9 de Julio al 1125, en la localidad neuquina de Junín de los Andes. La medida dejó en situación de incertidumbre laboral a cerca de doce empleados y representa el cuarto punto de venta que la empresa desactiva en menos de dos meses, profundizando un proceso de reestructuración que ya afectó a otros establecimientos en la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos.

El cierre de Junín de los Andes se suma a una seguidilla de clausuras que la compañía ejecutó pero en el territorio bonaerense. El primero fue el de Jáuregui, en el partido de Luján, donde tras cinco años de actividad la baja en la facturación obligó a bajar las persianas y afectó a unos 30 trabajadores directos. Le siguió Zárate, cuya sucursal del microcentro había sido inaugurada apenas seis meses antes y cesó sus actividades al no lograr cubrir los costos operativos. El tercero fue Tres Arroyos, donde la empresa interrumpió de manera intempestiva las ventas en su local de la avenida San Martín, dejando sin empleo a una docena de personas. A estos se suman cierres anteriores en Lanús Oeste, Gualeguaychú, Concordia, Sáenz Peña y Concepción, en Tucumán.

El contexto que explica esta ola de cierres es el derrumbe del consumo y la imposibilidad de trasladar los costos fijos a los precios finales. Los datos oficiales del INDEC confirman la tendencia: las ventas en autoservicios mayoristas anotaron una caída interanual del 3,1% en junio y acumularon una retracción del 3% en el primer semestre de 2026, un escenario que golpea de lleno a un segmento que durante años ganó relevancia entre consumidores y pequeños comercios.

El impacto de estos cierres trasciende lo laboral y golpea de lleno a las economías locales. En Junín de los Andes, la salida de una cadena de alcance nacional plantea interrogantes sobre la situación del sector comercial y las posibilidades reales de sostener el empleo en este escenario de dificultades para las familias. Los trabajadores afectados enfrentan la incertidumbre de buscar nuevas fuentes de ingresos en localidades donde las oportunidades laborales son cada vez más escasas.

La situación de Diarco no es aislada y refleja la coyuntura crítica del sector mayorista en general. Mientras competidores del rubro como Caromar solicitaron el concurso preventivo de acreedores para evitar la quiebra, la cadena Yaguar avanza en la reducción de superficies, programas de retiros voluntarios y el cierre de bocas con saldo negativo. La estrategia de Diarco de replegar su presencia en los puntos de venta donde los márgenes de rentabilidad resultan deficitarios parece ser la única respuesta posible frente a un mercado que se achica y una estructura de costos que no da tregua.