Este domingo tuvo lugar el Festival por los trabajadores de Fate con bandas de heavy metal argentino de reconocida trayectoria y con la participación del Coro Nacional de Niños, para reclamar contra el cierre de la fábrica. El martes, el presidente Javier Milei aseguró estar «recontra convencido» de ganar las elecciones de 2027 y, con una frialdad estremecedora, defendió el cierre de la planta de FATE, la misma que dejó a 920 trabajadores y sus familias en la calle.
Mientras el Presidente fantasea con su reelección, la Justicia de San Isidro elevó a juicio oral a 24 trabajadores, entre ellos representantes sindicales nacionales, delegados y operarios, por la toma de la planta que mantienen desde febrero, cuando la patronal de Javier Madanes Quintanilla anunció el cierre definitivo y despidió a toda la plantilla.
«Se favorecen 48 millones, perdieron 920. La pregunta es: ¿esto es justo? Sabe por qué es justo, porque le estoy devolviendo libertad de que elija el neumático que usted quiera», argumentó Milei en diálogo con Radio Mitre. Teniendo en cuenta que baja el poder adquisitivo y el consumo, y que hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo drásticamente su proyección de crecimiento del PBI para la Argentina en 2026, llevándola del 3,5% al 2,1%, difícil comprender que destruir industria nacional sea realmente un buen negocio a largo plazo para los argentinos.
Desde febrero, los trabajadores sostienen esta ocupación temporaria como única herramienta para frenar el vaciamiento y exigir la reapertura de una fábrica que fue símbolo y única productora nacional de neumáticos durante 80 años. El SUTNA denunció desde el primer día que la paralización responde a un «lockout patronal ilegal», una figura que la empresa rechaza pese a que la planta está cerrada, las máquinas se desmantelan y los dueños se niegan a negociar. La respuesta del Estado viene siendo allanar el camino para el desalojo y, ahora, para la persecución penal de los trabajadores. «Pretenden, por medio de la persecución y el hostigamiento judicial, poner fin a una lucha justa contra un ilegal lockout patronal», denunció el gremio.

La escalada represiva no se detiene. En septiembre, la Sala II de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro ordenó el desalojo de la planta, una medida que fue suspendida tras el recurso presentado por el SUTNA, pero que se mantiene latente sobre los trabajadores. Ahora, la Justicia avanzó un paso más y elevó a juicio oral a los 24 trabajadores, en una causa que el sindicato calificó como «totalmente aberrante» y que, en los hechos, equipara a los trabajadores que defienden su fuente laboral con delincuentes comunes. La CTA Autónoma y la CGT ya habían respaldado al SUTNA y reclamado el levantamiento del lockout, pero el Poder Judicial, lejos de escuchar ese reclamo, decidió avanzar con la criminalización.
Mientras Milei se jacta de su «billetera» de 125.000 millones de dólares y de su confianza en la reelección, el conflicto de FATE, que ya lleva más de siete meses, no aparece en su agenda ni en sus discursos más que para señalar a los 920 trabajadores despedidos como una especie de «mal necesario» y un supuesto beneficio para el resto de los argentinos. Una declaración extraña teniendo en cuenta que el país pierde con el cierre de FATE a la única fábrica nacional de neumáticos. En cambio, sí hubo respaldo a las críticas contra el empresario dueño de la fábrica, pero no para defender a los trabajadores, sino para dirimir una interna entre el Presidente Milei y Madanes Quintanilla por el acuerdo con Estados Unidos y los aranceles al aluminio.
En paralelo, el domingo 11 desde las 11 de la mañana, los trabajadores de FATE armaron un festival de bandas de heavy metal nacionales en el predio del SUTNA Pilar. Contaron con el acompañamiento de 13 bandas como Horcas, Tren Loco, Lázaro, entre otras, y la participación especial del Coro Nacional de Niños, bajo la consigna «FATE no se cierra».




