«Me echaron estando de licencia por maternidad»: Flybondi, el caso que expone el fracaso del sindicato por empresa

Aldana Guzmán, tripulante de cabina despedida el 9 de septiembre mientras amamantaba a su bebé de dos meses, marchó junto a la Asociación Argentina de Aeronavegantes en defensa de la industria nacional y los derechos laborales. Su caso, sin indemnización ni respuestas en un momento tan vulnerable, refleja uno de los casos extremos de cómo el modelo de sindicato por empresa que la low cost de fuerte impulso macrista impulsó con ATAF dejó a los trabajadores sin representación genuina frente a los despidos y la precarización.

El mes pasado Aldana Guzmán estaba de licencia con su bebé recién nacido cuando Flybondi la despidió. Era tripulante de cabina y estaba de licencia por maternidad. «Me echaron el 9 de septiembre, estaba de licencia por maternidad. Pensé que no lo iban a hacer, pero me echaron igual», relató a C5N durante la movilización convocada por la Asociación Argentina de Aeronavegantes en defensa de la industria nacional. La empresa no le abonó la indemnización correspondiente y, según denunció, tampoco recibió respuestas de la representación gremial que hasta entonces decía representar a los tripulantes de cabina. «Estamos viviendo de ahorros, con mi marido que trabaja y con los chicos, como podemos. Mi familia nos ayuda. Estoy buscando algo, pero está difícil», contó. Frente al micrófono televisivo explicó por qué se sumó a la marcha: «Estamos todos en la misma y si no nos ayudamos entre todos los que estamos acá, no vamos a poder salir».

El caso de Aldana no es un hecho aislado. Flybondi atraviesa una crisis profunda, atravesada por denuncias sobre condiciones laborales precarias y cuestionamientos a la representación sindical que la propia compañía impulsó. Ese rol lo cumplía ATAF, un gremio señalado por sus críticos como «amarillo», surgido al amparo de la empresa y que no habría dado respuestas suficientes a las necesidades de los trabajadores. La conducción de la Asociación Argentina de Aeronavegantes, que lidera Juan Pablo Brey, había expresado públicamente su preocupación por la precarización en la low cost, pero no fue hasta que los propios tripulantes comenzaron a organizarse que la situación cambió: el 9 de septiembre, Juan Ignacio Salaberri y Enrique Bonet fueron elegidos delegados del sindicato entre los tripulantes de cabina de Flybondi.

La elección de delegados de Aeronavegantes marcó un punto de inflexión. La organización conducida por Brey pasó de expresar su preocupación por la precarización a fortalecer su presencia dentro de la empresa y ponerse al frente de los reclamos, con el compromiso de «defender los derechos laborales y garantizar una representación sindical genuina en una actividad que atraviesa un escenario de creciente tensión». El caso de Flybondi se convirtió así en una demostración concreta del fracaso del modelo de sindicatos por empresa: cuando la representación de los trabajadores depende de la propia compañía, los despidos,incluso los más arbitrarios, como el de una trabajadora en licencia por maternidad, quedan sin respuestas y sin defensa.

El modelo de sindicato por empresa, impulsado por el macrismo y ahora por la Ley de Modernización Laboral como una herramienta para «adaptar las reglas a la realidad productiva» de cada compañía, fue presentado por el Gobierno actual como una vía para mejorar la competitividad y evitar conflictos. Sin embargo, la experiencia de Flybondi muestra el reverso: un gremio creado al calor de la empresa no tiene incentivos para enfrentarla cuando despide sin causa, cuando precariza las condiciones de trabajo o cuando viola derechos elementales como la licencia por maternidad. Los trabajadores quedan solos, sin herramientas legales ni sindicales para resistir, y deben recurrir a improvisaciones, defensas individuales. Finalmente, los gremios del sector son las organizaciones .

Aldana Guzmán lo expresó con crudeza. Su testimonio, junto al de los otros despedidos de Flybondi que marcharon junto a Aeronavegantes, expone las consecuencias concretas de un modelo que prometía beneficios y terminó dejando a los trabajadores sin voz, sin indemnización y sin respuestas. La elección de delegados nuevos gremiales en la low cost es una oportunidad para revertir esa situación.