Manisur pidió su propia quiebra: la histórica procesadora de maní de Córdoba se quedó sin materia prima, no puede pagar la luz y hay 70 trabajadores afectados

La empresa cordobesa Manisur, que atravesaba un concurso preventivo desde 2019, solicitó formalmente su quiebra ante el Juzgado de La Carlota al no poder afrontar la cuota del acuerdo con sus acreedores que vence el 10 de octubre. Denunció que quedó «sin actividad productiva, sin materia prima, sin financiamiento y en cesación de pagos». El juez deberá determinar si hace lugar al pedido. La UATRE contabilizó a unos 70 trabajadores con más de 15 años de antigüedad afectados.

Manisur SA, la histórica procesadora de maní de Santa Eufemia, en el sur de Córdoba, pidió formalmente su propia quiebra ante el Juzgado de La Carlota, donde tramitaba su concurso preventivo desde fines de 2019. En el escrito presentado el viernes 18 de septiembre, la empresa solicitó que se declare la quiebra «por imposibilidad de cumplir el acuerdo preventivo homologado y de continuar con la actividad empresarial». El documento recuerda que la firma pagó las cuotas concursales anteriores, incluida la de 2025, pero que la próxima vence el 10 de octubre de 2026 «sin que la empresa cuente hoy con recursos para afrontarlo».

La decisión surgió de la asamblea general ordinaria del 8 de septiembre, donde los accionistas concluyeron por unanimidad que «no existe una alternativa razonable y viable distinta de iniciar el procedimiento judicial para solicitar la declaración de quiebra». El escrito describe la situación de la firma como de «insolvencia definitiva e irremediable». El centro del planteo es un acuerdo que la empresa dice haber cerrado a principios de este año con El Socorro SRL, cuyo presidente y director ocupa el mismo cargo en Nuttin SA, accionista de Manisur con el 27,71% del capital. Según el escrito, esa empresa entregaría aproximadamente 8.000 toneladas de maní para procesamiento y comercialización, sobre cuya base «se realizaron los mantenimientos de planta, se contrataron trabajadores de temporada, se suscribieron contratos de exportación y se tomaron prefinanciaciones por USD 350.000».

Sin embargo, cuando llegó el momento de cumplir, el presidente de ambas empresas comunicó que «la totalidad del maní sería destinado a atender compromisos de El Socorro, dejando a la concursada sin materia prima, sin financiamiento y con compromisos de exportación imposibles de cumplir». Manisur agregó que no cuenta con «la estructura financiera propia necesaria para adquirir maní de terceros en condiciones normales» y que una persona vinculada a Nuttin «comunicó a productores de maní que Nuttin se había desvinculado de la concursada, generando desconfianza en el sector y obstruyendo la posibilidad de obtener materia prima».

Los números del ejercicio cerrado el 28 de febrero de 2026 son contundentes: la empresa perdió más de $6.811 millones, tenía un activo de $15.472 millones frente a un pasivo de $20.337 millones y quedó con un patrimonio neto negativo de $4.865 millones. Las ventas cayeron a $11.413 millones desde los $16.152 millones del ejercicio anterior, una baja de casi el 30%, y el precio promedio de venta cayó USD 278 por tonelada. El documento señala que la concursada está «sin actividad productiva, sin materia prima, sin financiamiento y en situación de cesación de pagos respecto de proveedores y empleados», y que se dio por concluida de manera anticipada la temporada de 65 trabajadores de prestación discontinua.

La situación golpea de lleno a Santa Eufemia, una localidad de unos 2.700 habitantes donde Manisur era la principal fuente de empleo. En julio, la delegada de UATRE Río Cuarto, Marcela Rodríguez, había hablado de alrededor de setenta familias, muchas con entre 15 y 30 años de antigüedad en la planta. Antes de este desenlace hubo un intento de rescate: hace un año habían ingresado a la sociedad Axel Gerbaudo como gerente general y Nicolás Kulik, con la idea de recuperar la empresa y los puestos de trabajo. El escrito enumera «innumerables gestiones para incorporar un nuevo inversor o accionista, obtener asociaciones productivas, operaciones a fasón, nuevas financiaciones y alternativas de abastecimiento de materia prima», y concluye que «ninguna de ellas se concretó».

La última parte del texto es una advertencia sobre el estado de la planta. Manisur reconoce que adeuda facturas de luz «por montos significativos» y que al vencimiento de la última «seguramente darán lugar al corte del suministro». Anticipa además que se resolvería por falta de pago el contrato del sistema de gestión contable. El problema práctico que describe es que, sin electricidad, «queden desafectadas las cámaras de seguridad del establecimiento, y los bienes resguardados no se encuentren en condiciones de seguridad adecuada». Por eso pidió que se ponga en conocimiento de la Sindicatura la situación para que adopte «medidas URGENTES y NECESARIAS de resguardo», y que se libre un oficio a la jueza de Paz de Santa Eufemia para que constate el estado de los bienes «adjuntando material fotográfico a sus actuaciones». La quiebra todavía no fue declarada y el juez deberá resolver si hace lugar al pedido.