Sola: «El monotributismo anticipó al Rappi, no tendría que haber aparecido»

Jorge Sola, integrante del triunvirato de la CGT, cuestionó el rumbo del sindicalismo frente a las nuevas formas de empleo y advirtió que el monotributismo anticipó la transformación laboral que luego profundizaron plataformas como Rappi. «Fuimos convidados de piedra», afirmó sobre la participación del movimiento obrero en las decisiones de país.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Radio Perfil AM 1190, el secretario general del Sindicato del Seguro Jorge Sola sostuvo que el mundo del trabajo dejó de ser estable y que esa mutación modificó las identidades tradicionales de los trabajadores. «Siempre digo que la podemos parangonar con lo que Bauman llamaba la sociedad líquida. Para mí había un trabajo sólido antes, que era aquel trabajo del obrero, del empleado de fábrica, que empezó a transformarse en un trabajo de la sociedad, un trabajo líquido», planteó Sola, quien integra el triunvirato de conducción de la CGT junto a Octavio Argüello, de Camioneros, y Cristian Jerónimo, del Vidrio.

El dirigente señaló al monotributismo como uno de los primeros síntomas de esa transformación y no dudó en calificarlo como un error del propio sindicalismo. «El monotributismo, el monotributista no tendría que haber aparecido. Porque eso era directamente hacer del mundo del trabajo y de la relación de dependencia un mundo líquido, como lo decíamos recién», afirmó, y reconoció que esa figura anticipó al trabajo a través de las plataformas. En ese marco, sostuvo que «no es lo mismo la solidaridad del mundo del trabajo en la Revolución Industrial del siglo pasado que la que está ahora», y remarcó la necesidad de «un nuevo contrato social en el mundo, sin duda, en la Argentina con más seguridad todavía».

Consultado sobre el cambio de identidad política de los trabajadores, Sola evitó atribuirlo únicamente al peronismo y habló de una crisis más amplia de la política y de las entidades intermedias. «La Libertad Avanza es una representación de una comunidad de indignados, de ofuscados, de enojados con justas razones, en muchos casos. Y un montón de partidos tradicionales o de ideologías tradicionales han quedado solamente para eventos electorales, pero de ideologías tradicionales que no supieron interpelar a la sociedad que representaban», analizó. Y, citando a Jorge Eliotti de La Nación, agregó: «Hay un cuentapropismo emocional en que yo me salvo solo y entonces no necesito a nadie que intermedie por mí: ni el dirigente gremial, ni el dirigente de la Iglesia, ni el dirigente político».

En esa línea, el dirigente formuló una dura autocrítica sobre el rol del movimiento obrero en la definición de las políticas de Estado. «A veces fuimos invitados, pero fuimos convidados de piedra. Y a veces participamos en estadios electorales», dijo, y advirtió: «No estuvimos sentados a la hora de definir qué país queríamos. Y yo creo que el movimiento obrero eso tiene que recuperarlo. Pero no con nombres nada más. A mí, conformarnos con una lista de diputados está muy bien, pero es necesario que haya un proyecto escrito con puño y letra de los trabajadores». Consultado sobre los «errores» que suelen atribuirse al sindicalismo, como terminar con sindicalistas millonarios o que se perpetúan en el tiempo, respondió: «Sí, y tendrán que hacerse cargo cada uno de ellos, sin duda que sí», aunque aclaró que «el arquetipo que se ha armado sobre el sindicalismo a veces es prejuicioso», y consideró que los casos cuestionados «son casos aislados de la enorme cantidad de dirigentes gremiales».

Respecto del futuro del peronismo y de la oposición, Sola se mostró preocupado por las miradas individuales y llamó a construir una coalición amplia. «El peronismo es absolutamente imprescindible para el armado de un frente opositor, de una coalición opositora, pero con el peronismo solo no alcanza. Creo que el peronismo tiene que ser generoso a la hora de convocar, para después también ser generoso a la hora de gobernar», sostuvo, y tomó el ejemplo de Lula con Alckmin. Además, pidió «una mesa de concertación donde esté el empresariado y los trabajadores, es decir, el capital y el trabajo, para simplificarlo. Y un Estado inteligente y eficaz», al tiempo que advirtió: «No se puede mirar el futuro por el espejo retrovisor».

Por último, el dirigente adelantó las actividades previstas por la CGT para octubre y noviembre. «El 16 de octubre vamos a hacer un festival que se llama Fuerza. Hemos… Y es un proyecto que hacemos desde CGT, porque para nosotros también el 17 de octubre es celebración. Y el reclamo también es celebración», anunció, y precisó que ese mismo día reunirán «una mirada de economistas de distintos puntos de América Latina para pensar la economía que viene». Asimismo, informó que en noviembre realizarán una «Bienal de pensamiento, de arte y de cultura», y concluyó: «Vamos a estar en la calle también oponiéndonos a muchas políticas de este gobierno, como ocurre».