Cierra Clan Issime, una histórica fábrica textil y de calzado de 53 años en La Plata

La crisis económica, la caída de las ventas y la competencia con productos importados llevaron a la histórica fábrica de ropa y calzado Clan Issime a cerrar sus puertas a fin de mes. De los 129 empleados que llegó a tener, solo quedaron nueve. Ahora venden las maquinarias para pagar las deudas.

La histórica fábrica textil «Clan Issime», emblema de la industria local durante más de cinco décadas, cerrará sus puertas el próximo 31 de agosto. Jorge Bizet, uno de los fundadores de la marca, recorrió las instalaciones de la planta ubicada en 526 entre 14 y 15, mostrando con nostalgia lo que queda de una empresa que durante años fue parte de la vida comercial de La Plata y el país. La firma, que debía celebrar su 53° aniversario la semana próxima, no logró resistir el embate de la crisis económica, los compromisos fiscales y la competencia de productos importados.

Fundada el 9 de septiembre de 1973, Clan Issime creció hasta convertirse en un referente de la moda femenina y el calzado. Llegó a tener 14 locales propios y un centenar de puntos de venta tercerizados en todo el país, además de emplear a 129 trabajadores. Pero el deterioro fue progresivo: desde diciembre, la cantidad de empleados se redujo hasta los nueve actuales, a medida que se acordaban las indemnizaciones con el personal que, en algunos casos, llevaba tres décadas en la empresa.

Bizet, de 80 años, identificó dos factores clave en el colapso. Por un lado, las obligaciones fiscales: «Por falta de venta no se pudo cubrir tres períodos de los planes de ARCA. Y cuando no se cumple tres cuotas, se procede al embargo. Nos cortaron las piernas, como decía Maradona», explicó. Por otro, la competencia desleal con productos importados: «Si a mí la camisa me cuesta 20 y por vía web la conseguís a ocho, no la vas a comprar nunca en el comercio local. Es imposible», afirmó.

El empresario aclaró que no le teme a competir, pero reclama que sea «en igualdad de condiciones». La diferencia de costos, aseguró, genera una cadena letal: menos ventas, menos ingresos, más dificultades para afrontar los costos y, finalmente, el cierre. Los locales fueron cerrando paulatinamente: dos sucursales de City Bell dejaron de funcionar este año y el último local propio en el centro platense, sobre calle 49, bajará sus persianas el lunes. Quedan unos cuarenta puntos de venta tercerizados, también en proceso de cierre.

«Da pena porque estoy convencido de que se hicieron cosas muy lindas, de buena calidad», reflexionó Bizet. La despedida no pasó desapercibida para los clientes: en la última semana, la empresa recibió más de 180 mil mensajes en Instagram de personas que recordaban prendas, zapatos y locales, y que incluso conservaban productos de hace más de 20 años. «Yo no pensé nunca que iba a tener esta repercusión», reconoció.

La empresa, que atravesó tres generaciones de una misma familia, ahora enfrenta el remate de stock y maquinarias para afrontar los compromisos pendientes. «Esto me dejó mal parado financiera y económicamente, pero pienso que voy a revertirlo», aseguró Bizet, quien antes de apagar las luces del showroom agregó: «A mí esta situación me da más bronca que tristeza». El lunes 31 de agosto, las puertas de Clan Issime se cerrarán definitivamente y la histórica firma dejará de fabricar.