Carlos Martínez, suboficial retirado, inició una protesta en la puerta de la sede de Rosario de la obra social de las Fuerzas Armadas (ex IOSFA) para reclamar una cirugía oncológica para su esposa Andrea, que fue suspendida por una deuda de la obra social con los prestadores de salud de la ciudad. La medida de fuerza se produjo en el marco del paro nacional de ATE, que denunció la crisis de la obra social y el vaciamiento de sus prestaciones.
El suboficial retirado Carlos Martínez se encadenó este lunes en la sede de la ex IOSFA de la ciudad de Rosario para reclamar una respuesta por la suspensión del tratamiento oncológico de su esposa Andrea, paciente de cáncer de mama. La cirugía, que estaba programada para el 23 de julio, fue cancelada luego de que la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de Rosario suspendiera las prestaciones a los afiliados del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas debido a una deuda que asciende a los 1.100 millones de pesos. «Hace 10 días que estamos esperando una respuesta y no nos dan ninguna», denunció Martínez, quien aseguró que volverá a la sede el miércoles y se quedará «hasta que me den una solución».
La situación de la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad es crítica. El delegado de ATE en el organismo, Alejandro Sortino, denunció que hace más de un mes que los afiliados no tienen cobertura médica efectiva y que se suspendieron tratamientos oncológicos, cirugías y prácticamente todas las prestaciones. «Los militares de Rosario están sin guardias médicas y nadie da una explicación», señaló Sortino, al indicar que la interrupción de los convenios con los prestadores dejó sin atención a personal del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, docentes del Liceo Militar y trabajadores de distintas dependencias de la región.

La protesta de Martínez coincidió con la jornada nacional de paro de ATE, que se concentró frente a la sede de IOSFA en Rosario con una olla popular y bajo las consignas «Salarios dignos» y «Basta de ajuste». La secretaria general de ATE Rosario, Lorena Almirón, denunció el vaciamiento de la obra social y advirtió sobre el desfinanciamiento del organismo. «Quieren vaciarlas para después privatizarlas», sostuvo, al tiempo que reclamó una urgente recomposición salarial para los trabajadores estatales que, según afirmó, «estamos por debajo de la línea de pobreza».
Martínez, que ingresó a las fuerzas con 16 años y ha aportado a la obra social durante más de cinco décadas, rechazó la opción de trasladar a su esposa al Hospital Militar de Buenos Aires porque, según argumentó, «todo el país va a ir para allá porque están cortando en todos lados». «Nosotros queremos que se reactive la obra social. Pagamos para eso», sostuvo el suboficial retirado, que también es paciente diabético. La crisis de IOSFA afecta a casi 4.000 personas en la región, que quedaron sin cobertura médica mientras el Gobierno nacional no da respuestas sobre el futuro del organismo. La lucha de Carlos Martínez no es un caso aislado: es el síntoma más crudo de un sistema de salud que se desmorona para miles de afiliados que hoy están a la deriva.




