Juan Nielsen, dueño de la histórica cervecería Temple Bar, advirtió que el sector gastronómico atraviesa un colapso en el consumo que no encuentra piso. «La gastronomía viene cayendo desde 2022, cae a niveles de 20 al 30 por ciento anual», afirmó en declaraciones a AhoraPlay, mientras se multiplican los cierres de cadenas emblemáticas como Antares y la capacidad de los hogares para salir a comer se reduce a su mínima expresión.
El dueño de Temple Bar, una de las cadenas de cervecerías más reconocidas de Buenos Aires, fue contundente al describir el momento que atraviesa el sector gastronómico. «El consumo está totalmente quebrado», sostuvo Juan Nielsen, quien señaló que la realidad «está muy dura» para todo el rubro. El empresario remarcó que el desplome de las ventas no es un fenómeno reciente sino que se arrastra desde diciembre de 2022: «La gastronomía viene cayendo desde 2022, después del Mundial de Qatar; cae a niveles de 20 al 30 por ciento anual, como los supermercados».
Nielsen analizó la inestabilidad de la demanda durante los primeros meses del año y advirtió que los repuntes son temporales. «Hubo una primavera en febrero, marzo, abril, pero en mayo y junio volvió a caer. Y eso le pega mucho al consumo barrial gastronómico», señaló. La situación se refleja en el cierre de cadenas emblemáticas: a fines de junio, Antares comunicó el fin de su local en Vicente López con un emotivo mensaje en redes sociales, sumándose a la larga lista de locales que bajan la persiana en medio de la crisis económica.

El «lujo» de salir a comer se vuelve cada vez más inalcanzable para la mayoría de los hogares argentinos. Según un relevamiento de las consultoras Ecolatina y ShoppApp, el 67% de los hogares aseguró que no le alcanza o que apenas llega a fin de mes, con un empeoramiento respecto a enero. Los gastos fijos consumen hoy 15 puntos más del salario que hace apenas dos años, producto de los fuertes aumentos de tarifas de servicios públicos y del valor de los pasajes de transporte, según el Instituto Argentina Grande.
Mientras el ingreso disponible de los hogares continúa oscilando en niveles bajos sin señales de mejora en el corto plazo, el sector gastronómico enfrenta un escenario incierto. La reanudación de los ajustes tarifarios y el deterioro sostenido del poder de compra salarial, que cayó 8,9% desde noviembre de 2023 según el INDEC, profundizan la crisis del consumo. «La gastronomía cae y la realidad está muy dura», resumió Nielsen, en un diagnóstico que se extiende a todo el rubro y que ya dejó en el camino a algunos de los principales jugadores del sector.




