Fiorella Sargenti cortó la transmisión de su programa en vivo en Blender al enterarse de que la empresa echó a unos 20 trabajadores por reclamar una actualización de haberes. La situación expuso la precarización en los nuevos medios. El rol del empresario Augusto Marini y sus nexos con el oficialismo libertario.
«Está sucediendo una situación laboral con nuestros compañeros. Echaron a muchos compañeros por hacer un reclamo vinculado con nuestro salario. No podemos seguir haciendo el programa así», dijo en pleno vivo de Último Aviso, la conductora Fiorella Sargenti y frenó en seco la transmisión. Fue la visibilización de un conflicto que estaba silenciado.
El asunto estalló en la cara de los directivos apenas minutos después de que los empleados enviaran un correo electrónico colectivo a la empresa. En ese texto, la planta del medio exigía que se cumplieran los acuerdos de haberes pautados antes de comenzar el año de aire. La respuesta fue el despido.
El personal solo pedía abrir una mesa de diálogo ordenada. El reclamo apuntaba a resolver el pago de feriados, la aplicación del aumento trimestral acordado y la situación particular de varios compañeros que venían muy perjudicados por los últimos cambios en la empresa.
La nota formal a los dueños llevó la firma de la gran mayoría de los empleados del canal. Trabajadores de aire, producción, del área comercial y de redes se unieron para pedir respuestas básicas sobre sus ingresos. Frente a los despidos como única contestación, el equipo periodístico y los técnicos pactaron cortar el vivo de forma coordinada.
La crisis en esta señal corrió el telón y dejó a la vista la trama de negocios que sostiene los micrófonos de los «nuevos medios» y la precarización laboral que se establece en ellos. De hecho hay una fuerte campaña del Sindicato de Televisión para tratar de agremiarlos y darles cobertura.
El dueño de Blender es Augusto Marini, titular del Cale Group y el mismo empresario que financia la señal Carajo donde mantiene el mismo esquema laboral. Carajo es el canal netamente oficialista donde trabaja el «Gordo Dan», donde se refugian los integrantes de Las Fuerzas del Cielo y que cuenta con la participación de funcionarios del equipo económico de Luis «Toto» Caputo en «Las Tres Anclas».
La voracidad del empresario no se limita a YouTube y Twitch. Marini está a un paso de quedarse con el manejo del Canal de la Ciudad, luego de aplastar a los dueños de la AM 950 con una oferta que superó por 35 millones de pesos la propuesta rival, garantizando un canon mensual de 50 millones.

Esta agresiva expansión mediática avanza en paralelo con sus negocios estatales: hace apenas un mes, en medio de la emergencia ferroviaria, el gobierno libertario le adjudicó una contratación directa por casi cuatro millones de dólares para la reparación de trenes.
Vale recordar que Marini es en hombre proveniente de Misiones, donde creció bajo el ala del poder político local. También tiene negocios en el sector de la salud que lo llevaron a tejer una amplia red de relaciones con diferentes personajes del poder político y empresario.




