Mientras los haberes estatales escalaron 5% nominal en marzo y lograron una recuperación real del 1,61%, el salario privado avanzó apenas 2,1% y acumuló una pérdida del 4,8% en el último tramo. Desde la llegada de Milei, el poder adquisitivo general cayó 9,2% según el IPC oficial.
Los salarios registrados en Argentina cayeron en marzo por séptimo mes consecutivo y acumularon una pérdida del 4,67% del poder adquisitivo desde el último cuatrimestre de 2025, según datos del INDEC. En un mes con una inflación del 3,4%, los haberes totales aumentaron apenas un 3% nominal, lo que profundizó la erosión real de los ingresos. La brecha entre el sector público y privado marcó la tónica del período: mientras que los salarios estatales escalaron 5% y lograron una ganancia real del 1,61%, el sector privado avanzó sólo 2,1% y sufrió una caída real del 1,28%. Así, los trabajadores registrados del ámbito privado acumulan en siete meses un retroceso del 4,8% en su capacidad de compra, mientras que los públicos, pese a la mejora mensual, arrastran una merma del 4,39% en el mismo período.
Dentro del sector estatal, el mayor impulso provino de los salarios nacionales, que treparon 5,8% en marzo, frente a un avance del 4,7% en las provincias. Sin embargo, la foto de todo el gobierno de Javier Milei es mucho más negativa para los empleados públicos: sus haberes perdieron 17,03% real desde diciembre de 2023, con una disparada caída del 35,8% en el caso de los trabajadores nacionales y del 9,2% en los provinciales. En contraste, los salarios privados registraron en el mismo período una merma del 4,8%, aunque ese retroceso se explica enteramente por la racha negativa de los últimos siete meses. Si se toma en cuenta el índice de precios que la administración libertaria desestimó, la pérdida real de los salarios registrados desde el inicio de la gestión asciende al 18,8%.
“La combinación de estancamiento en los sectores vinculados a la demanda interna, que concentran la mayor parte del empleo formal, y una inflación todavía elevada hizo que el salario real del sector privado registrado acumule siete meses consecutivos de caída”, señaló Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics. El diagnóstico se refleja en la destrucción de unidades productivas: desde la llegada de Milei a la Casa Rosada desaparecieron 24.437 empresas empleadoras, lo que representa una merma del 4,8% del total. A la par, el empleo formal muestra una dinámica casi estancada: en febrero se crearon apenas 965 puestos en el sector privado (un incremento del 0,02%), mientras que el empleo en casas particulares sumó 1.651 puestos (0,37%). La única tracción significativa vino del sector público, que incorporó 8.336 nuevos trabajadores asalariados en el mismo mes.
Pese al panorama adverso, aparecen señales de posible alivio en las paritarias de abril. El promedio de los aumentos salariales negociados mostró un avance del 2,5% durante el cuarto mes del año, una cifra que se ubicaría en línea con el IPC nacional proyectado en 2,6%, según la consultora Synopsis. De concretarse esa equivalencia, se cortaría la racha de siete caídas consecutivas de los salarios frente a la inflación, aunque sin una mejora holgada. “La relajación de la pauta oficial de este año produjo un incremento en el promedio anual o anualizado de las paritarias acordadas, que en abril pegó un nuevo salto, alcanzando el 38,8%, el nivel más alto desde 2024”, destacaron desde la consultora, y remarcaron que se trata de un avance de 10 puntos porcentuales por encima del promedio de todo 2025.
Las proyecciones para el resto de 2026 son cautelosas. La consultora ACM anticipó una “recuperación gradual del salario real en torno al 0,5%”, aunque advirtió sobre riesgos significativos. “Los riesgos se concentran, primero, en que no se consolide la recuperación de la actividad y persista la heterogeneidad sectorial, especialmente entre ramas más intensivas en mano de obra, lo que limitaría la capacidad de recomposición salarial en el segmento formal. En segundo lugar, una desinflación más lenta o episodios de mayor tensión cambiaria podrían acelerar el pass-through a precios y erosionar los aumentos nominales”, señaló el informe. Por su parte, el economista Nadin Argañaraz realizó un ejercicio de arrastre estadístico: si los salarios reales de marzo se mantuvieran durante todo 2026, los empleados privados formales tendrían una caída real del 3,9%, los públicos nacionales una baja del 5,2% y los provinciales una merma del 1,8%.
El deterioro de los ingresos laborales se inscribe en un contexto más amplio de recesión y ajuste. La pérdida del poder adquisitivo no sólo impacta en el bolsillo de los trabajadores, sino que retroalimenta la caída del consumo y la actividad económica. Mientras el gobierno apuesta a una desaceleración inflacionaria y a la recuperación de los salarios vía paritarias, los datos del INDEC muestran que, por ahora, el poder de compra sigue en terreno negativo. La evolución de los próximos meses será clave para determinar si el repunte de las negociaciones colectivas logra traducirse en una recuperación sostenida del salario real o si, por el contrario, la inercia recesiva profundiza aún más la crisis en el mercado de trabajo formal.




