Incertidumbre en Algodonera Avellaneda: el rechazo del Banco Nación a una propuesta de pago agrava la situación de los trabajadores

Más de 400 trabajadores enfrentan un futuro incierto ante la falta de acuerdo con acreedores y el riesgo de recortes de personal en medio del proceso concursal. Algodonera Avellaneda tiene como principal deudor al Banco Nación que hoy le rechazó una propuesta de pago por «insignificante e inaceptable». En caso de lograr la reactivación, la empresa planea quedarse sólo con unos 120 trabajadores.

El rechazo del Banco Nación a la propuesta de pago presentada por Algodonera Avellaneda sumó un nuevo capítulo de incertidumbre para los trabajadores de la empresa textil, que atraviesa un proceso concursal sin resolución y con un futuro laboral cada vez más incierto. La decisión del principal acreedor complica la posibilidad de alcanzar un acuerdo judicial y pone en riesgo la continuidad de la actividad productiva.

El impacto más directo recae sobre los 366 empleados de la planta ubicada en Reconquista, junto a más de 50 trabajadores de desmotadoras en Chaco y Santiago del Estero. En medio del proceso concursal, la empresa ya dejó trascender su intención de sostener solo unos 120 puestos de trabajo en caso de lograr una eventual reactivación, lo que encendió las alarmas en el conjunto del personal.

La negativa del Banco Nación se fundamenta en los términos de la oferta presentada por la compañía, que fue considerada “insignificante e inaceptable”. Según el análisis de la entidad, la propuesta implicaba pagar apenas el 2,2% del capital nominal en dólares y un 0,02% de la deuda en pesos, cifras que no cumplen con las condiciones mínimas exigidas para su aprobación.

Este escenario complica la posibilidad de que la empresa logre las adhesiones necesarias de los acreedores para avanzar con un acuerdo, requisito clave para evitar una eventual quiebra. Si bien el juez del caso otorgó una prórroga hasta el 15 de mayo, el rechazo del principal acreedor debilita significativamente la posición de la firma en la negociación.

En paralelo, los trabajadores siguen con preocupación los intentos de reactivación productiva, que incluyen acuerdos a fasón con otras empresas. Sin embargo, estas iniciativas aún no garantizan estabilidad laboral ni una recuperación sostenida de la actividad, en un contexto de deterioro financiero y falta de certezas.

Mientras se multiplican las gestiones judiciales y empresariales, la principal incógnita sigue siendo el futuro de los puestos de trabajo. La definición del proceso concursal no solo determinará el destino de la empresa, sino también el de cientos de familias que dependen de su continuidad en una región donde la actividad industrial cumple un rol clave.