Con el respaldo de la mayoría de las seccionales de la UOM, el actual secretario general Abel Furlán llega fortalecido a la votación del Colegio Electoral, en un clima de internas, denuncias judiciales que buscan raspar al dirigente y fuertes cruces políticos dentro de uno de los gremios industriales más importantes del país. En paralelo, afronta negociaciones salariales y laborales de los sectores más golpeados por el actual industricidio.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, logró reunir el respaldo mayoritario de las seccionales del gremio de cara a la elección de autoridades nacionales que se realizará este miércoles 18 de marzo, en un proceso atravesado por disputas internas, denuncias judiciales y fuertes posicionamientos políticos dentro de la organización.
De acuerdo con un comunicado difundido por sectores afines a su conducción, el dirigente metalúrgico cuenta con el apoyo de 47 de las 53 seccionales, lo que le garantizaría 228 de los 276 votos del Colegio Electoral, es decir cerca del 85% del total, un número que lo posiciona con claras chances de ser ratificado al frente del sindicato.
La votación será realizada por los 276 congresales electos en las distintas seccionales del país y definirá tanto la integración del Secretariado Nacional como el nombre del secretario general para el próximo período.
Según pudo reconstruir InfoGremiales a partir de fuentes internas del sindicato, este nivel de respaldo habría servido para desactivar versiones, creen que impulsadas desde el ala del ex Secretario General, Antonio Caló, recientemente desplazado de la organización, y de su mano derecha, Roberto Bonetti, actual secretario general de la UOM Capital, que buscaban instalar un escenario de incertidumbre sobre la continuidad de Furlán al frente de la organización.
En ese marco, un grupo de secretarios generales, entre ellos Osvaldo Lobato (San Martín), Óscar Martínez (Río Grande), Rubén Urbano (Córdoba) y Daniel Daporta (Avellaneda), impulsó un documento interno en el que denunciaron “operaciones mediático-judiciales” dirigidas contra el actual titular del gremio.
De acuerdo con esas fuentes, el objetivo de esas maniobras habría sido debilitar la conducción nacional en la antesala del proceso electoral interno pero terminaron afectando a toda la organización. Las mismas versiones señalan que algunos dirigentes de menor peso territorial habrían amplificado las denuncias sin contar con capacidad real de acumulación política dentro de la estructura sindical.
Este martes numerosas seccionales difundieron un comunicado conjunto al que accedió InfoGremiales en exclusiva, en el que denunciaron la existencia de una supuesta campaña de desprestigio contra la actual conducción nacional de Abel Furlán y advirtieron sobre intentos de interferir en la vida interna del sindicato.
En ese texto, las seccionales afirmaron que “ninguna presión externa, operación de prensa ni judicial decidirá” la conducción del gremio y remarcaron que las decisiones deben surgir exclusivamente de los mecanismos democráticos internos.
El documento también cuestionó el reciente allanamiento a la sede central del sindicato, ordenado por el juez Julián Ercolini, al que calificaron como parte de una maniobra destinada a generar impacto mediático en vísperas de la elección.

Las tensiones se producen luego de una serie de denuncias mediáticas que apuntaron a Furlán por el presunto manejo de recursos del sindicato a través de la firma USEM S.A., en una presentación judicial que apenas recopiló publicaciones periodísticas sobre el tema. Las sospechas sobre un impulso interno aparecieron.
Con este panorama, la votación del 18 de marzo aparece como un punto clave para definir no sólo la conducción formal del gremio sino también el equilibrio de fuerzas hacia el interior de una de las organizaciones del sindicalismo industrial más influyentes del país y que actualmente encabeza el Frente de Sindicatos Unidos FreSU como punta de lanza contra las políticas económicas del actual gobierno que están provocando un «industricidio» y especialmente contra la recientemente legislada Reforma Laboral.
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