En el país de las vacas, se profundiza la crisis en los frigoríficos: salarios impagos, suspensiones masivas y plantas al borde del colapso

La crisis del sector frigorífico se profundiza con plantas paralizadas, salarios impagos, suspensiones y despidos en Santa Fe y La Pampa, mientras cientos de trabajadores enfrentan un escenario de extrema vulnerabilidad ante la caída del consumo de carne y el derrumbe de la actividad productiva.

La profunda caída del consumo interno de carne y la inestabilidad del mercado internacional continúan golpeando con fuerza a la industria frigorífica argentina. El impacto ya se traduce en salarios impagos, despidos, suspensiones y plantas prácticamente paralizadas en distintas provincias, con situaciones sociales cada vez más extremas.

Uno de los casos más dramáticos se registra en el frigorífico Euro, ubicado en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, donde los trabajadores acumulan más de tres meses sin cobrar sus haberes. Ante la falta total de respuestas por parte de los propietarios, 13 operarios junto a sus familias decidieron instalarse a vivir dentro de la planta, en una medida desesperada para visibilizar el conflicto y resguardar su fuente de trabajo.

La crisis también golpea con dureza a La Pampa. En la localidad de Bernasconi, el frigorífico local avanzó con despidos masivos, mientras se aguarda el eventual desembarco de capitales chinos como única alternativa para reactivar la producción. Sin embargo, el panorama más complejo se da en el frigorífico Pico, ubicado en Trenel, propiedad del empresario Ernesto “Tito” Lowenstein, creador de las hamburguesas Paty y del complejo turístico Las Leñas.

Según confirmó el intendente de Trenel, Horacio Lorenzo, son 450 los trabajadores suspendidos y la empresa mantiene deudas de varios meses con productores ganaderos de la zona y de la vecina localidad de Eduardo Castex. “Lamentablemente llegó hasta Trenel el impacto de la crisis económica con los frigoríficos. Todos los días escuchamos de empresas que afrontan inconvenientes y nosotros no zafamos”, expresó el jefe comunal.

Lorenzo detalló además que el frigorífico Pico mantiene una deuda superior a los 9.000 millones de pesos, actualmente bajo “seguimiento especial” del Banco de La Pampa. En ese contexto, comenzaron a circular versiones sobre una posible venta o alquiler de la planta al Frigorífico Gorina, lo que permitiría retomar la actividad en febrero si se concreta la operación.

El parate productivo ya tiene efectos en cadena sobre la economía local. “Hay gente que anda buscando trabajo por todos lados y encima está todo paralizado”, advirtió Lorenzo. Incluso el propio municipio se ve afectado: “Tenemos un lavadero industrial de ropa al que hace meses no se le paga el trabajo, y ahora directamente no estamos lavando nada porque el frigorífico no está faenando”.

Este mes, la empresa licenció a su personal por tiempo indeterminado y anunció que abonará $500.000 por trabajador, además de cumplir con la entrega semanal de carne acordada previamente. Sin embargo, el intendente fue contundente: “Con 500 mil pesos pagarán la luz, el gas y con suerte el alquiler. Si no tienen una changa, no les alcanza para comer”.

Pese al crítico escenario, Lorenzo se mostró moderadamente optimista respecto del futuro de la planta. “La única tranquilidad que nos queda es que invirtieron muchísimo dinero. Tienen todo robotizado, el empaquetamiento y el desposte son impresionantes. No creo que lo dejen paralizado, eso puede hacer que aparezcan interesados”, señaló.

El frigorífico Pico pertenece a Ernesto “Tito” Lowenstein y a su hijo Alan, séptima generación de una familia vinculada al negocio de la carne, con antecedentes tanto en Argentina como en Europa. Según su presentación institucional, la empresa abastece al mercado interno y de exportación con carne de alta calidad. Además de Pico, la familia Lowenstein posee otro frigorífico en la ciudad de General Pico.

Mientras tanto, la combinación de caída del consumo, problemas financieros y falta de previsibilidad sigue profundizando una crisis que amenaza con dejar miles de trabajadores sin ingresos y a numerosas economías regionales al borde del colapso.