La empresa exportadora frigorífica ArreBeef suspendió a cerca de 400 operarios tercerizados contratados por Grupo Ceta en su planta de Pérez Millán, partido de Ramallo. Los trabajadores denuncian un sistema de empleo intermitente que los deja sin salario cuando baja la producción y reclaman igualdad salarial, estabilidad laboral y condiciones de trabajo dignas. No saben cuándo volverán a trabajar ni si volverán a hacerlo.
Una fuerte preocupación atraviesa a la comunidad laboral de la localidad de Pérez Millán luego de que el frigorífico exportador ArreBeef dispusiera la suspensión de cerca de 400 trabajadores tercerizados que prestaban servicios en la planta a través de la firma de empleo eventual Grupo Ceta.
La medida comenzó a regir este lunes y tomó por sorpresa a la mayoría de los operarios, quienes afirman haberse enterado durante el fin de semana sin recibir precisiones sobre cuánto durará la suspensión ni si volverán a ser convocados para retomar sus tareas.
Según relataron los trabajadores afectados, el esquema laboral bajo el que se desempeñan funciona desde hace años con períodos de alta actividad seguidos de suspensiones sin salario cuando disminuye el ritmo productivo.
“Hace más de diez años que sufrimos este sistema”, señalaron algunos operarios, quienes describieron una dinámica laboral marcada por la incertidumbre.
Durante los momentos de baja producción, muchos de ellos deben recurrir a trabajos informales o changas para sostener a sus familias mientras esperan ser nuevamente convocados por la empresa.
“Tenemos que salir a hacer changas sin saber si nos van a volver a llamar o no”, expresaron.
Otro de los puntos señalados por los trabajadores es la brecha salarial con el personal contratado directamente por el frigorífico.
Según explicaron, quienes trabajan a través de la empresa tercerizadora perciben hasta un 30% menos de salario, a pesar de realizar las mismas tareas dentro de la planta.
De acuerdo con su testimonio, mientras los empleados registrados directamente por ArreBeef continúan trabajando con normalidad, las suspensiones afectan únicamente al personal contratado mediante Grupo Ceta.
En un mensaje difundido entre los operarios, los trabajadores reclamaron condiciones laborales más estables y seguras.
Entre sus principales demandas se encuentran: Garantizar trabajo continuo y digno, mejorar las condiciones de seguridad laboral y denunciar los accidentes de trabajo, evitar prácticas laborales que, según sostienen, aprovechan la falta de alternativas laborales en la zona.
“Que no se aprovechen de que el frigorífico es la única fuente de trabajo de la zona, que no jueguen con nuestro miedo ni con nuestras familias”, expresaron.
El reclamo concluye con una consigna que resume el malestar del sector: “No somos trabajadores descartables”.




