(Por Pablo Maradei) El secretario general de la Unión de Trabajadores del Estado (UTERA), Rubén Grimaldi, señaló como responsables a Luis Caputo y Federico Sturzenegger son los que «toman las decisiones de ajuste económico continúo dentro del organismos sin conocer del tema y sin importarles las cuestiones de salud de los jubilados»
La situación general es conocida, pero los números del PAMI que informa Rubén Grimaldi de UTERA en diálogo con InfoGremiales son una lágrima:
– Desde que asumió Javier Milei el aumento salarial fue de apenas un 7,5%
– Tenemos carencia de todo tipo de personal para asistir en nuestras dependencias y clínicas
– Cuando teníamos 2.000.000 de afiliados teníamos 14.000 trabajadores; hoy, con 6.000.000 disponemos de 11.000.
Justifica: «No podemos depender de las decisiones económicas de ajuste permanente de Luis Caputo quien además es un endeudador serial de la Argentina; ni de Federico Sturzenegger que no es sanitarista y no sabe del tema salud«. Completa: «Este gobierno asumió con el discurso de erradicar a la casta y pone a manejar al país a todos estas personas que se acomodaron en todos los gobiernos habidos y por haber«. Y cierra el panorama: «El problema no es del PAMI, es de los que lo administran sin saber de afuera».
Con todo, los médicos arrancaron este lunes un paro de 72 horas al que el ministro de Salud, Mario Lugones, trató de bajarle el tono ayer cuando anunció que «el PAMI está pagando» (NdR: la medida de fuerza es en rechazo a las modificaciones en el esquema de ingresos de los médicos en los que se aumenta el valor de la cápita pero se elimina el cobro de la consulta presencial, lo que en definitiva les da un saldo neto negativo).

Grimaldi confirmó a este medio que aflojaron plata del Tesoro, pero «que el problema es estructural, grave y sin solución porque lo único que hacen con el PAMI es desfinanciarlo desde que asumieron para prestar cada vez peor servicio».
Además de la idea de descentralizar el PAMI girando la potestad a las provincias, lo otro que anda dando vueltas es que las obras sociales de origen tomen a sus jubilados.
– ¿Usted qué opina? – preguntó este medio a Grimaldi.
– Provincializar el PAMI no tiene sentido. Los gobernadores ya tienen sus sistemas de salud en crisis sin insumos en sus hospitales; sumarle a los jubilados con el agravante de que son un sector muy demandante de salud es tirar una bomba. Con respecto a la segunda parte de la pregunta debe haber entre 2,5 y 3 millones de afiliados que no vienen de una obra social de origen, por lo que el Gobierno, en cualquiera de los casos, busca sacarse de encima un problema que no sabe resolverlo y que es de su competencia. Si no financian el PAMI, vamos a una explosión.




