Un informe advierte que repartidores de plataformas como Rappi y Pedidos Ya deben multiplicar viajes para afrontar la canasta básica, el alquiler y otros costos esenciales. Ante la caída del empleo formal, el aumento de los cierres, despidos, la pérdida del poder adquisitivo y la dificultad de conseguir trabajo, muchas personas se vuelcan a esta opción de ingreso, aunque sea cada vez menos redituable.
En medio de la crisis económica y la caída sostenida del poder adquisitivo, los trabajadores de plataformas de reparto como Rappi y Pedidos Ya se ven obligados a trabajar más para sostener sus ingresos. Un informe de la Fundación Encuentro advierte que, ante el deterioro del salario real, los repartidores necesitan casi un 8% más de pedidos para cubrir gastos esenciales como la canasta básica, el alquiler, el monotributo y la crianza de un hijo.
El estudio señala que el deterioro del ingreso real impacta directamente en la cantidad de viajes diarios necesarios para alcanzar un nivel mínimo de subsistencia. No se trata solo de inflación: a los costos de alimentos se suman combustible, mantenimiento del vehículo, seguro, datos móviles y el pago mensual del monotributo. Todos estos factores reducen el ingreso neto y obligan a extender la jornada laboral para compensar la pérdida de poder de compra.
Los datos oficiales del último trimestre de 2025 reflejan con claridad esa tendencia. Para cubrir la Canasta Básica Total de un hogar tipo de cuatro personas se pasó de 421 pedidos en octubre a 454 en diciembre, es decir, 33 pedidos adicionales en apenas tres meses, lo que representa un aumento del 7,8%. También la canasta individual y la alimentaria mostraron incrementos similares, mientras que los costos de crianza y los alquileres en la Ciudad de Buenos Aires demandaron cada vez más entregas mensuales.
En el caso del alquiler de un monoambiente, el requerimiento pasó de 158 pedidos en octubre a 167 en diciembre, y el alquiler promedio subió de 232 a 244 pedidos en el mismo período. Para alcanzar el Salario Mínimo, Vital y Móvil se necesitaron 110 pedidos en diciembre, cuatro más que dos meses antes. Aunque algunos parámetros, como el ingreso promedio trimestral o la cuota del monotributo categoría A, se mantuvieron estables por su metodología de cálculo, el conjunto de gastos evidencia una presión creciente sobre los trabajadores.
El contexto macroeconómico agrava la situación. El empleo asalariado formal cayó 0,2% en noviembre, con pérdidas tanto en el sector privado como en el público, y acumula varios meses consecutivos de retroceso. Al mismo tiempo, el salario mínimo y el promedio real registraron nuevas caídas frente a la inflación, consolidando una tendencia en la que los aumentos nominales quedan por debajo de la suba de precios.
En este escenario, el reparto en plataformas digitales aparece como refugio para quienes pierden su empleo formal, pero lejos de ofrecer estabilidad, también queda atrapado en la crisis. Con mayor competencia entre repartidores y menor poder adquisitivo general, el ingreso por pedido pierde valor y obliga a aceptar más viajes, incluso en horarios de baja demanda. El resultado es una mayor carga horaria y desgaste físico para sostener el mismo nivel de vida, profundizando las condiciones de precariedad laboral.
