sábado, septiembre 25

Oscar Cuartango: “El trabajador no sindicalizado es una presa fácil de los capitales concentrados”

Por Luis Autalán @luisautalan / Fotografía Ariel Gaspardi Advierte que el proyecto Mochila Argentina apunta a que los costos de los despidos sean absorbidos por la ANSES. Cree en un debate necesario sobre la reducción de la jornada laboral, “más allá de que la misma no derive en modo considerable en la generación de empleo” porque, “va a mejorar la calidad de vida de trabajadores y trabajadoras”. Con pocas palabras reseñó que Cristina “no es Néstor”, respecto al armado político y defendió desde el pensamiento crítico a Juan Perón. “Para denostarlo lo descontextualizan”, advirtió.

Nacido en Ensenada, abogado laboralista, hincha de Estudiantes de La Plata, ex ministro de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli, Oscar Cuartango estaba nominado para llegar al mismo cargo en Nación, pero las elecciones de 2015 lo privaron de esa responsabilidad. Tiene dos hijos, un hombre y una mujer, además de una “hija del afecto”, cuya madre es su actual pareja. Tres nietos, dos por vínculo sanguíneo y otro por la misma senda del afecto que destaca orgulloso. Esos pequeños, más que un cable a tierra.

Planta tomates en macetas, un legado que heredó de su abuela que fue quintera, en la isla próxima a la Escuela Naval de Río Santiago. Siempre con una sonrisa acepta una chicana para romper el hielo en cuanto a que si el mundo sería mejor sin abogados, “son males necesarios todos, los abogados, los periodistas, los sindicalistas” y regala una carcajada para compartir sobre la mesa del histórico Café Tortoni.

Fundador y conductor del Grupo Descartes, donde lo acompaña un bloque de jóvenes que veneran su tono pausado, docente y el buen humor como escudo peronista “libre de odios”. Ese bar de la Avenida de Mayo, que eligió para ejercer localía en su charla con InfoGremiales.

-Soy un agradecido a la vida, y como tal quiero que los demás crezcan. De allí que desde ese convencimiento personal que trato de compartir, lo que hago es tratar de que se desarrollen.

“Tengamos en claro que el peor escenario sería un mundo sin sindicatos. Aunque no sean perfectos, su relevancia en la sociedad es enorme, sirven para contener el curso del capitalismo»

Oscar Cuartango

-¿Eso hace a ser un jugador, coordinador, mentor de equipos?

-Porque no hay otra forma. Tanto las interdisciplinas como la complejidad de las especialidades hacen que la única forma de desarrollar el trabajo sea a través de equipos. Incluso el debate, como también afrontar el rol del abogado del diablo, para que te confronten desde las ideas. Después quien conduce deberá tomar la o las decisiones.

-¿Y cuándo fué que decidió afrontar el ejercicio de esos conceptos?

-Desde que era un muchacho, o desde pibe. Por una cuestión de naturaleza, soy protector.

Oscar Cuartango

-Haber comenzado de pibe implicaría a su hogar.

-Es posible, lo que sucede es que también mi convicción pasa por no castrar a nadie. Y muchas veces alguien protector puede frustrar o castrar a otro. Me crie con tres mujeres, mi tía, mi mamá y mi abuela. Fui nieto e hijo mayor, mi papá trabajaba muchísimas horas en el Frigorífico Swift. De ahí que la mayor parte del tiempo lo pasaba con esas tres mujeres. Y viene a mi memoria una anécdota que me marcó en la vida, fue un día me fui donde me quejé ante mi padre porque había un par de chicos que me molestaban, más grandes que yo, e incluso me invitaban a pelear. Mi papá me dijo: “yo puedo ir una vez a la escuela y solucionarte el problema, ahora no voy a poder ir todos los días así que lo vas a tener que arreglar solo…”. Con el tiempo creo mi padre dijo eso a propósito, porque él sabía que yo era muy protegido en mi casa por mi mamá, mi tía y mi abuela. La cuestión es que le hice caso y fuí a la escuela con un palo. Los comentarios huelgan. (carcajadas)

-Usted nació en Ensenada y es hincha de Estudiantes por ende lo alcanza la grieta futbolera platense. ¿Tiene amigos hinchas de Gimnasia?

-Claro que sí, varios, mi vecino es Tripero. Lo vivimos civilizadamente.

-¿Y amigos gorilas?

-También. (risas)

“Hablar de meritocracia, emprendedurismo, trabajadores autónomos económicamente dependientes constituye un eufemismo y una contradicción en sí misma. Porque el trabajador no sindicalizado es una presa fácil de los capitales concentrados”

-Ahora vivimos la Argentina de grieta. ¿Dónde está el límite para que el otro no intente hacer sentirlo culpable, equivocado o de menor condición por ser peronista?

-Es que ahí tenés el límite. Vos marcás algo que no se puede tolerar, porque debe existir un respeto recíproco, la cuestión esencial es entender al otro. Y hablo de una dinámica que se tiene que ir desarrollando, es tácita, no se pacta, incluso no creo que se pueda negociar.

¿Te doy un ejemplo? Es como la convivencia con los compañeros de un viaje, lo digo porque en virtud de razones de trabajo pude viajar mucho. Esos buenos compañeros no son lo que tratan de distribuir y compartir todo en forma equitativa, el desafío leal que asumen los buenos compañeros de viaje es para compartir espontánea y sinceramente todo en cualquier momento, sin necesidad de hacer ninguna cuenta.

-Daniel Scioli confirmó que de llegar a la presidencia usted sería su ministro de Trabajo, 6 años después al pasar o estar en la cartera laboral no me animo a mensurar su tristeza o si todavía le duele aquella derrota de 2015.

-Obviamente fue un duro impacto, como también lo fue para Daniel Scioli. Pero no me duele, no fue nada más que eso.

-¿Me lo jura sobre la camiseta pincha número 11 de Verón?

-Claro, incluso te lo juro sobre la de Juan Ramón Verón, la bruja, el padre de Sebastián o la de Carlitos Pachamé. (sonrisas) El destino me llevó por otros lugares, me hubiese gustado ser ministro de Trabajo de la Nación, teníamos importantes proyectos de gestión para honrar esa responsabilidad. Pero no pudo ser, ya pasó mi tiempo.

-Ahora no lo imagino con tanta calma cuando en el gobierno de Cambiemos, sus funcionarios no hablaban de “los derechos de los trabajadores” sino de “privilegios” y lo hacían en público.

-Los refuté y confronté en tiempo y forma. Cuando se habla de esa manera existe una expresión peyorativa. Se trata de derechos, la consideración de que haya que aggionarlos, como a otras condiciones laborales, es otra cuestión y aceptable desde ya. Ahora la doctrina peronista en lo que hace a capital y trabajo no lo dudes que tiene plena vigencia.

-¿Inclusive cuando se habla del peronismo y el sindicalismo como frenos del empleo?

-No creo en eso, hay sindicalistas buenos, regulares y malos como en otras tantas disciplinas que desempeñan hombres y mujeres. Ahora tengamos en claro que el peor escenario sería un mundo sin sindicatos. Aunque no sean perfectos, su relevancia en la sociedad es enorme, sirven para contener la potencia arrasadora del capitalismo. Y no hablo de las pequeñas y medianas empresas, me estoy refiriendo al sector del capital concentrado.

-Un capital que ya es la concentración después de la concentración…

-Claro y fijate que si hablamos de contrastes, Perón tuvo dos ministros de economía en dos etapas de su vida. Ellos fueron Miguel Miranda y José Ber Gelbard, empresarios pymes y dirigentes empresariales, lo cual marca una señal muy clara de la doctrina peronista.

«En el mar del liberalismo el pez grande se come al chico, y en este caso los peces más chicos son los trabajadores y también las pymes”

-Desde la hinchada peronista, el titular de La Fraternidad Omar Maturano, nos decía que se pensaba que Perón había escrito textos anticipando el escenario del año 2000 y hoy está claro que lo hizo pensando en el 3.000. ¿Comparte esa idea?

-Claro, porque Perón no ha sido superado. Fijate que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se creó en la denominada “Guerra Fría”. Los capitales que dominaban el mundo occidental la forjaron para dominar el escenario frente al comunismo.

Perón, en su libro “Política y Estrategia” que firma con el pseudónimo “Descartes”, y desde allí tomamos el nombre de la organización que conduzco, critica a la OIT. El ejercicio que corresponde hacer es contextualizar ese pensamiento. Porque hoy la OIT es una organización y referencia de los trabajadores y los empleadores, un famoso tripartismo que es al que refiere tácitamente Perón en “La Comunidad Organizada”.

-Sucede que con el correr de los años a Perón se lo llevó a un nivel de superhéroe, que no tuvo. Lo dicen algunos peronistas, en voz baja, a la hora de evaluar ciertas citas.

-En realidad creo que para descalificar a Perón se lo descontextualiza. Te voy a dar un ejemplo en cuanto a una de sus frases más duras, el famoso “Cinco por uno”.  Aquella expresión que por cada uno que cayera de los nuestros, cinco de ellos iban a correr la misma suerte. ¿Suena horripilante, verdad?

-Absolutamente.

-Bueno, pero ojo que esa frase fue dicha en un contexto donde hacía pocos días se había bombardeado la Plaza de Mayo y se registraron más de 300 muertos. Perón no era un superhéroe, o un extraterrestre, era un ser humano. Su reacción y esa frase tuvieron lugar en ese contexto que te describo.

-Si referimos a “contextualizar” es inevitable hablar hoy de la siembra y cosecha del odio a beneficio calculado. Para citar un caso, se les habla a los monotributistas para que consideren que entre sus enemigos -para no lograr desarrollo- están los trabajadores registrados.

-No es un fenómeno que llegó con los algoritmos y las nuevas tecnologías, es una táctica política clásica del poder concentrado: enfrentar a pobres contra pobres. No es nuevo, lo adaptaron. Hablar de meritocracia, emprendedurismo, trabajadores autónomos económicamente dependientes, constituye un eufemismo y una contradicción en sí misma. Porque el trabajador no sindicalizado es una presa fácil de los capitales concentrados. Te aclaro desde ya que excluyo de este concepto a las pymes de capital nacional, que podrán ser buenos, regulares o malos empresarios, pero tienen otra cosmovisión.

-La autogestión y autosostén económico nos lleva al Proyecto Mochila Argentina, usted no simpatiza con esa idea importada desde Austria.

-Además de no simpatizar con esa idea, debo decir que la historia de la Argentina no se condice con ese proyecto, como también que si alguien piensa en desarrollarlo primero deberá contemplar la modificación de nuestra Constitución, donde el artículo 14 bis establece la prohibición del despido arbitrario. No hay impedimento en cambio para que se implemente ese mecanismo en un sector empresario y a costo del mismo exclusivamente por sistema de seguros. Ahora, eso implica un alto costo, con el Proyecto Mochila la pretensión es que ese costo lo asuma el Estado desde la ANSES.

Ocurre que las ideas y conceptos liberales tienen eco en el sector empresario, cuando juegan a favor de sus derechos, ahora también corresponde remarcar que en ese mundo empresario con formato liberal se deteriora a las pequeñas y medianas empresas, producto de las variables del libre mercado, para las cuales las pymes no están preparadas. Se explica simple con recordar que también en el mar del liberalismo el pez grande se come al chico, y este caso los peces más chicos son los trabajadores y también las pymes.

-Hablando de peces y pesca en los acuarios. ¿Cuando asoma la reforma laboral desde algunas voces, la canción sigue siendo la misma?

-Totalmente. Y lo digo desde la certeza de que ante algún planteo sobre una reforma laboral en serio, no tendría problema alguno en discutirla. Lo que sucede es que cuando se plantea la reforma, en realidad se está hablando de flexibilización laboral, es lo que sucedió en los 90 durante el menemismo.

“Frente a planteos sobre una reforma laboral en serio, no tendría problema en discutirla. Lo que sucede es que cuando remiten a la reforma, en realidad están hablando de flexibilización laboral como sucedió en los 90 durante el menemismo”

-Un capítulo de reforma bajo un gobierno peronista.

-Y con un ministro de Trabajo (Armando Caro Figueroa) que decía haber sido asesor de Felipe González.

-¿Queda tiempo de capitalizar esos errores para no volver a cometerlos?

-Considero que estamos frente a una lucha permanente, la cual está en la naturaleza humana. Digamos que la propiedad privada existe porque está dentro de esa naturaleza de los humanos en el reino animal no hay acumulación de cosas.

-La CGT se pronunció en contra de la redución de la jornada laboral, usted a favor incluso desde varios artículos de opinión.

-Hay debates y matices en el movimiento obrero y la política respecto a este tema. La discusión sobre la jornada de trabajo se remonta al siglo XIX.  La de 8 horas fue definida por Hipólito Yrigoyen en el país. Desde ese entonces a la fecha, considerando también la evolución de las tecnologías hay un debate que puede enriquecer esos matices hacia un rumbo. Hay que decir que en cuanto a generar empleo quizás el aporte no sea relevante, porque también juega la productividad aquí.

Lo que es indiscutible es que la reducción va a contribuir a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras. Existe hacia adelante un gran desafío para la clase dirigente política y sindical para este tema como también afrontar la regularización de los trabajadores no registrados y la regularización para las relaciones con los movimientos sociales.

-Imaginemos que el Presidente Alberto Fernández le pide un consejo para continuar su relación con el movimiento obrero. ¿Qué le dice usted?

-Que los escuche y que piense sobre lo que le expresan, para después hacer lo que debe hacer.

-Algo así le expresó al Presidente su vice, Cristina Fernández. ¿Qué me puede decir de ella?

-Cristina es una gran dirigente, una gran estratega política, no descubro nada, pero no es Néstor.

-¿Qué me quiere decir con eso?

-Ella no está en el armado cotidiano, como sí lo hacía Néstor. Algo que hace a diferentes dimensiones y también a diferentes perspectivas. En el último cierre de listas de candidatos del Frente de Todos se pudieron evitar algunas crispaciones.

-¿Así como Eva Perón tuvo que pagar por ser mujer a Cristina se la factura lo mismo?

-Algunos aspectos parecen indicar que sí. Por ejemplo, de las causas que le abrieron a Cristina, la de la obra pública, la de dólar futuro y la del pacto con Irán no son judiciables.

-¿Avanzaron, entre otros motores, con el del odio?

-Exacto, esas causas se han ido cayendo y sólo la de obra pública llegó a juicio.

-Con Scioli en la Gobernación Bonaerense hubo hechos lamentables protagonizados por sindicatos como los piedrazos a la ministra de Economía Silvina Batakis en medio de una puja paritaria. ¿Fue un estallido de la grieta peronismo-kirchnerismo?

-Creo que hubo una suma de tensiones internas. La Provincia no podía acceder a las legítimas pretensiones salariales de los maestros y profesores. Y hubo una incomprensión de determinados sectores, no peronistas, progresistas digamos…

-¿Con una mano de la Nación todo esa tensión de semanas se pudo haber evitado?

-Es que se subsanaron los problemas, pero sobre el límite. Tuve el triste privilegio de anunciar como ministro de Trabajo Bonaerense, ante una asamblea de trabajadores y trabajadoras estatales el pago desdoblado del aguinaldo. Cosa que no sucedió porque a través de Nación luego llegaron los fondos.

“En cuanto a generar empleo quizás el aporte no sea relevante. Lo que es indiscutible es que la reducción va a contribuir a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras”

-¿Cuánto dice de usted esa sonrisa que no pierde incluso al recordar episodios nada gratos, como del que estamos hablando. Es una estrategia?

-No pierdo la sonrisa ni el humor, me esfuerzo para no perderlos, es simplemente eso. Me tocaron vivir muchos y muy difíciles momentos

-¿Y si le pregunto cuál fue la peor de todas esas circunstancias en su vida?

-(silencio de reflexión) Me la reservo…

-¿Tiene que ver con la política?

-Fueron circunstancias durante la dictadura cívico militar.

-Cambiemos de ángulo. Hablemos de alegrías y no sólo en el ámbito familiar. ¿Ver la cantidad de jóvenes que siguen sus pasos, sus decires y pensamientos. ¿Eso es un bálsamo?

-Soy un agradecido de lo que me tocó, que incluye lo bueno y lo malo que viví. No tengo espinas, ni rencores, eso que vos mencionás sobre los jóvenes también es una alegría de vivir.