domingo, octubre 24

Omar Maturano: “Los trabajadores y los dirigentes sindicales tenemos códigos y palabra, no me gusta la política”

Por Luis Autalán @luisautalan / Fotografía Ariel Gaspardi / Omar Maturano, líder de La Fraternidad, privilegia a sindicalistas y trabajadores por encima de cualquier político porque “ellos no tienen códigos”. Severo repaso a la gestión de Mauricio Macri y críticas a los gobiernos de turno. “Peronista de Perón”, es su definición tácita, considera que la clase media, “mal que le pese”, llegó a ese status por el General. A favor de la reducción de jornada laboral, sin quita de salarios, fustiga el proyecto empresario “Mochila Argentina”. Impulsa la continuidad de Juan Carlos Schmid al comando de la CATT con efecto directo para las elecciones de la CGT.

Es el referente sindical de La Fraternidad (LF), la organización que nuclea a los maquinistas ferroviarios de la Argentina. A los 64 años reconoce que ya no juega al fútbol pero mantiene viva la pasión por “Boca y por Perón”. A su criterio un vínculo indisoluble. Se lo presume más cerca de Blas Giunta que de las sutilezas de Juan Román Riquelme. En diálogo con InfoGremiales Omar Maturano afirmó que hasta su momento de relax pasa “las asambleas”.

En su palmarés gremial le activó paros tanto al kirchnerismo, el macrismo y a la gestión de Alberto Fernández.

Párrafo aparte y familiar para el legado de su padre, trabajador textil y ferroviario, “me enseñó el valor de dar la palabra”. Cinco hijos, dos de ellos trabajan en LF, Sebastián incluso comanda la Juventud Sindical. “Pero en el sindicato somos compañeros, lo familiar acá no cuenta”, remarca. Con su actual esposa tiene una hija pequeña, ellas también son fundamentales para lo cotidiano fuera del universo sindical y si bien no lo dice, recorre cierta deconstrucción como otros veteranos.

-Aniversario 130 de La Fraternidad, junio de 2017, ante el ex presidente Mauricio Macri y algunos de sus ministros, usted cerró su discurso diciendo “tenemos las manos para golpear las puertas del diálogo y los pies para abrirlas a patadas si no nos atienden”. Toda una postal de época…

-Decidí decirlo en ese momento, porque veía que la cosa estaba demasiado tranquila y bueno, contamos algunas historias de La Fraternidad, desde 1887 hasta ese día que vos decís. Era para avisarle al Gobierno cómo estaba la situación de los trabajadores que representamos. Les presentamos el DNI o el ADN de cómo somos los fraternales. Porque antes de esa frase hablé de la humildad de trabajadores y dirigentes. Y en esa frase también hay humildad, para decir que ante la puerta del diálogo la golpeamos avisando que estamos y pedimos pasar con respeto. Ahora si después no nos dejan pasar, bueno entonces “pasamos a otra sintonía”, como dicen los pibes ahora.

“Antes de Perón los trabajadores éramos esclavos, el General nos hizo libres”

Omar Maturano

-Cuando usted dijo eso los funcionarios que acompañaban a Macri bebieron varios sorbos de agua mineral. En la mesa de los sindicalistas invitados también hubo sobresaltos.

-Bueno, habrá sido así, no lo ví porque yo estaba en el escenario con el micrófono. (Risas)

-El tiempo le otorgó razón, la puerta del diálogo ni siquiera estuvo entreabierta.

-Ese Gobierno no era de nuestra ideología, doctrina o pensamiento. Tampoco accedieron a lo que el Movimiento Obrero les planteó, un acuerdo nacional donde nos sentáramos todos para participar. No les interesó, es más, cubrieron los cargos de Transporte con políticos que no entendieron ni entenderán nunca un carajo de nada en la materia.

Como ocurre con otros Gobiernos, llegan cada cuatro años y cubren los cargos relevantes con políticos. Y los trabajadores que conocemos nuestro sector no tenemos la más mínima chance. Hablo de compañeros que trabajan en esto hace 25, 30 o 40 años y nunca tienen la posibilidad de llegar a ser gerentes. Un conductor de trenes sólo puede llegar a instructor en su especialidad, no me parece justo.

Los trabajadores somos ambiciosos, no lo invento yo, lo decía el General Perón. Pretendemos llegar a ser subgerentes, gerentes o jefes de personal. Los conductores de trenes somos los que más sabemos de esta rama del transporte. Fijate que nosotros empezamos barriendo trenes, limpiando baños y, con la capacitación indispensable, pasamos por todas las categorías y llegamos a ser conductores. Llegar a cargos gerenciales nos corresponde por trabajo, capacidad, conocimiento, experiencia, formación y responsabilidad. No inventamos nada cuando decimos esto, porque también una pyme sueña con su crecimiento, legítimamente, y pasar a ser una empresa más grande.

Omar Maturano

-Es imposible no vincular esto con la estructura de las clases sociales en la Argentina.

-No lo digo como utópico, iluso o lírico, acceder a esos puestos jerárquicos significa mayor responsabilidad y por lo tanto mayor salario. Hablo de la aspiración legítima a ser clase media, que aparece en 1943 y existe hoy gracias Perón. Antes sólo había ricos y pobres. Si la clase media existe, aunque desde ahí hoy muchos renieguen de Perón o piensen diferente a nosotros, es gracias al General.

-Deduzco entonces que a usted le duele que, en esa clase media e incluso entre pobres, haya más que simpatías a posiciones liberales donde se reniega del peronismo.

-No me duele, porque esos compañeros y compañeras se convirtieron en clase media por herencia, vienen de hogares de laburantes. No me interesan sus simpatías con liberales. Porque ellos hablan de “República” y nosotros hablamos de “Patria”, por ahí arrancan las grandes diferencias. Cuando ellos dicen “populismo”, nosotros muchas veces nos equivocamos, caemos en ese juego, y en realidad tenemos que hacer referencia a lo popular y nacional. Si el populismo es regalar planes, no lo aceptamos porque queremos trabajo, que es lo que dignifica. Si populismo es que a mis hijos les regalen juguetes, tampoco lo aceptamos. Esos juguetes se los tienen que regalar los trabajadores con el sudor de sus frentes.

“A los trabajadores no se les puede hacer ningún descuento para cubrir su indemnización, eso es indiscutible. Para eso están el Estado, los patrones, empresarios y sus cámaras. Que la junten ellos, los trabajadores cumplen su labor y por eso cobran un salario y tienen derechos”

-Lo popular y nacional no es patrimonio exclusivo del peronismo, hay otros reclamos.

-Hay otros reclamos es cierto, pero por ejemplo, no acepto aquellos que en su manifestación y ejercicio se hacen perjudicando a otros trabajadores, los cortes de ruta son actitudes autoritarias. ¿Quieren hablar de cortes? Bueno las vías del ferrocarril son territorio nacional y federal y ahí los primeros cortes los hizo La Fraternidad en los 90′ y así fuimos sancionados, encarcelados, juzgados. Incluso hay sumarios ante la Justicia, casos que todavía no terminaron.

-Juan Perón dijo que él no fue tan bueno, sino que sus sucesores fueron peores.

-Para hablar de Perón hay que usar palabras mayores. Porque él fue muy bueno, por su doctrina, convicciones e ideología que comparte la mayoría del Movimiento Obrero después de tantos años, no es un dato menor. En los 90 decíamos que Perón había escrito pensando en el año 2000, y hoy nos damos cuenta que no, que escribió pensando en el 3000 y en ese año dirán que lo hizo pensando en el 4000. Lo cual lo destaca de todos sus sucesores y hace que cada día podamos creer más en él.

Perón, como pocos, planteó el mundo global que vivimos hoy, su evolución y cambios. Y ojo, antes de Perón los trabajadores éramos esclavos, el General nos hizo libres

-En presente esos cambios incluyen una reforma laboral, la bandera de sectores poderosos.

-La globalización nos lleva a muchos cambios y cuando se plantea la reforma laboral nosotros decimos que no estamos en contra. Ahora que se entienda, queremos participar, llevar nuestras opiniones. Es simple: decir qué nos gusta, qué no, cuáles son las cosas que nos convienen y las que no. Vamos al caso de un trabajador que cumplió y tiene una foja de servicios sin ningún problema y quieren hacer que resigne su antigüedad. ¿Por qué? Si eso es un ahorro genuino y de por vida. ¿Bajo qué argumentos plantearían esa injusticia?

-Bueno, qué decir del proyecto “Mochila Argentina” donde los trabajadores se autogestionan parte de su eventual indemnización. Incluso con aval de algunos sindicalistas.

-A los trabajadores no se les puede hacer ningún descuento para cubrir su indemnización. Para eso están el Estado Nacional y los patrones, empresarios, sus cámaras. ¡Que la junten ellos! Los trabajadores cumplen su labor y por eso cobran un salario y tienen sus derechos. Porque están los que se dieron maña para meternos las ART, los fondos de jubilación que en un momento fueron privados, de la salud y más. Si se dieron tanta maña los empresarios y políticos de turno de todos los Gobiernos para manejar el dinero de los trabajadores. ¿Ahora pretenden sacarnos dinero para que después parte de esa plata sea la indemnización? De ninguna manera. El trabajador tiene que tener capacidad de ahorro, como decía Perón y hoy no la tiene. ¿Ahora tenemos que ahorrar para solventar nuestra salida de una empresa? ¡Pero por favor! Hablo de capacidad de ahorro pero para ir de vacaciones con la familia, para arreglar la casa.

Ahora si por medio de una reforma tributaria se determina que el empleador pagará menos cargas sociales, bueno entonces se verá cómo se modifican las cosas, pero es otra situación. No tienen por qué perder siempre los trabajadores, no es, ni debió, ni debe ser así.

“El trabajador nunca fue valorado como persona, hay que decirlo. Se lo valoró por lo que produce y hablo de los empresarios argentinos”

-Si de temas laborales de moda se trata está la reducción de la jornada laboral. ¿La Fraternidad tiene posición tomada al respecto?

-En este gremio tuvimos la reducción de jornada en 2006, que pasó de 8 a 6 horas, por cuestiones de salud entre ellas el estrés postraumático. Hay un promedio de 3 accidentes por día en la tarea de los conductores, con el consabido impacto de los mismos en los trabajadores. Quienes se desempeñan en los subtes, que en su caso tiene que ver con su labor debajo de la superficie también trabajan 6 horas, por dar ejemplos. No estamos en contra de pasar a un régimen de 6 horas en otros rubros, es una manera de generar mayor empleo pero también hay otros caminos. Si hubiera sido por el Gobierno anterior había que trabajar hasta los 70 años o más.

Bueno, acá vuelve a aparecer Perón, bajo su gestión hubo gente que comenzó a jubilarse a los 50 años. Y la vida cambió, antes a los 50 ya eras viejo, no tenías hijos o hijas que iban al jardín de infantes. Por eso, como pasó en La Fraternidad, logramos la reducción de la jornada laboral sin bajar los salarios, tiene que ser igual en otros gremios, menos horas sin necesidad de bajar salarios.

-¿Si la reducción horaria para maquinistas  llegó en 2006 es que el reconocimiento al impacto de esos accidentes, que incluyen situaciones drámaticas, llegó tarde?

-El trabajador nunca fue valorado como persona, hay que decirlo. Se lo valoró por lo que produce y hablo de los empresarios argentinos.

-¿Incluso por otros trabajadores?

-No estoy de acuerdo con eso. Nosotros como ferroviarios podemos pensar en el esfuerzo de los trabajadores de Comercio o en los de la Construcción, los que aún cagados de frío los ves trabajando a la mañana con todos sus elementos de seguridad e higiene, como corresponde. Bueno, ellos antes no tenían ese equipamiento. En nuestro gremio está el caso de las esposas, compañeras/parejas, de los conductores fallecidos, ellas cobran la pensión por el mismo valor que percibía por su jubilación ese conductor en vida, es un ejemplo de algo que logró el Sindicato.

-Hagamos una pausa de temas laborales. ¿Cuál es su cable a tierra, su momento de relax?

-A mí me gustan las asambleas.

-¿Para el relax?

-Claro, porque gracias a Dios estoy con mis compañeros que me respetan, preguntan, comentan y expresan sus propios pensamientos, eso se debió a un cambio. De cuando yo manejaba locomotoras en los 80′ a hoy algunas cosas cambiaron y otras no. Tenemos simuladores de manejo que antes no existían y hay vías, señalamientos, cambios y durmientes que son más viejos que nosotros. Lo bueno está en las asambleas porque cambiaron, antes había más discusión ideológica. Si hablamos de política las discusiones son inevitables, pero si enfocamos las necesidades y derechos de los trabajadores ahí vamos a coincidir todos, porque todos estamos en acuerdo en cuáles son esas metas algo que en espíritu habla de la trayectoria de La Fraternidad en 134 años.

-¿Su momento más feliz en este sindicato?

-Fue en 1996, cuando un grupo tomó la sede de La Fraternidad, algunos portaban armas de fuego. Nos tuvimos que retirar y el último que dejó esta casa fui yo. Cuando volvimos a la sede con el respaldo de todos los compañeros ferroviarios que nos bancaron, llegamos con el juez y la Policía, no entramos de guapos, no le pegamos a nadie ni cosa por el estilo. Absolutamente nada fuera de la ley. Esos compañeros que habían tomado el sindicato, se fueron, habían llegado acá con un reclamo que seguro era justo, aunque en ese momento yo pensaba que no lo era. Se había formado una cooperativa en el Ferrocarril Belgrano y no les pagaban el salario, bueno vinieron a reclamar al sindicato aunque esa cooperativa no era de esta organización gremial.

Cristina es una dirigente política que tiene un muy buen léxico, ideas que por ahí no son las nuestras. Porque para mí algunas de ellas no son peronistas y otras en cambio sí

-¿El más doloroso está en la Tragedia de Once?

-Se trata de un hecho donde perdieron la vida más de 50 personas hubo casi 800 heridos y todo el drama que eso lleva a tantas familias. Es muy difícil para abordarlo porque sea lo que sea que se hable, siempre tiene que ver con ese dolor irreparable de esa gente.

En lo que respecta a nuestro sindicato, en cuanto a nuestro compañero Marcos Córdoba (conductor de ese tren), al momento de su condena, el dolor no nos impidió ver en juego intereses políticos, de los jueces… Cuando fuimos al tribunal de casación hubo reducciones de condena para algunos, empresarios y funcionarios, de 2 años y a nuestro compañero le bajaron sólo algunos meses. Lo acompañamos y recuperó su trabajo que para él es fundamental. Hubo otros choques como el de Castelar por ejemplo, y uno nunca termina de superar esos momentos. Si hay que hablar de momentos dolorosos sectoriales y sindicalmente hablando porque ya era delegado gremial, fue el momento de las concesiones en los 90′.

-¿Lo entusiasma el actual proyecto del Gobierno para la “Recuperación de los Ferrocarriles”, capítulo de cargas, transporte polimodal y que tiene respaldo de algunos sindicatos?

-Encarna en parte reclamos que tenemos desde hace tiempo, como la ley Federal de Transportes, esa recuperación de los ramales de carga, lo que vos decís del sistema de transporte polimodal. Sucede que hay muchos intereses en juego, para dar un caso está la presión del del sector de los neumáticos. Porque nos guste o no, hay que hacer historia y decir que los ingleses con estrategia aplicada a los ferrocarriles tenían su visión de país. En base a eso construyeron ramales troncales, por tren salís de Buenos Aires y llegás a Salta y ese trazado se hizo en base al menor recorrido posible.  A la vera de las estaciones se levantaron los pueblos. ¿Tenían una razón económica? Por supuesto. Se llevaban todas las materias primas desde el quebracho colorado hasta los cueros de nutria: todo. Y era su negocio, por eso invirtieron, basta con ver las estaciones terminales de Buenos Aires, Constitución, Retiro, Once y otras. Bueno esas estructuras las trajeron de Inglaterra en barco. Si te fijás la terminal del San Martín, es media estación, la otra mitad venía en un barco que se hundió.

-Ingleses, nacionalización de los ferrocarriles, otra puerta peronista. Criticada también.

-Es otra gesta indiscutible de Perón, resumida en contexto histórico y de economía mundial. Europa necesitaba las materias primas argentinas, y se metieron en una deuda externa con nosotros. Scalabrini Ortíz le subrayó a Perón que esa nacionalización era posible por la deuda y avanzaron. Se creó la flota naviera nacional para exportar con nuestros barcos nuestros productos que transportaban nuestros ferrocarriles. Por eso es falso que nosotros los peronistas estamos en contra del capital privado nacional, queremos que haya un montón de empresas y pymes a favor del desarrollo argentino, eso es doctrina peronista.

-Le hago la misma pregunta que a otros pares suyos. ¿Los sindicalistas son “machirulos” con Cristina, le bajan el precio por su condición de mujer?

-No, Cristina es una dirigente política que tiene un muy buen léxico, ideas que por ahí no son las nuestras. Porque para mí algunas de ellas no son peronistas y otras en cambio sí. Cristina habla más de Evita que de Perón, y deberíamos decir que el General fue el primer presidente que reconoció a las mujeres no solo por el voto, hablo de que Eva fue el bastón en el que se apoyaba Perón.

-Para pedirle su mirada sobre el Presidente Alberto Fernández es inevitable la pandemia.

-Lo tenemos que respetar como Presidente de la Nación, lo elegimos nosotros. Es muy difícil ponerse en su lugar desde antes de marzo de 2020 y en una situación de una crisis como el Coronavirus, pero además en mi caso, porque no me gusta la política, ahí no hay códigos…

-Apelando al “humor negro sindical y peronista”, se dice que en las reuniones de dirigentes están todos de frente, sentados en una mesa, porque ninguno quiere darle la espalda a otro.

-Los trabajadores y los sindicalistas tenemos códigos y palabra. No le doy la espalda a ningún compañero dirigente por una cuestión de respeto. No porque tenga miedo de traiciones, nos conocemos todos. La edad y la experiencia me dicen quién me puede traicionar y quién no. Y a tener códigos lo aprendí de mi viejo, el valor de la palabra dada, para toda la vida.

La Fraternidad, también puedo decir que la UTA, vamos a acompañar al compañero Juan Carlos Schimd (actual titular) para que continúe al frente de la CATT

-Si de lealtades, alianzas y tracciones se trata, llegan las elecciones en la CATT y la CGT. ¿Qué nos puede decir de su papel en ambos foros?

-La Fraternidad, también puedo decir que la UTA, vamos a acompañar al compañero Juan Carlos Schmid (actual titular) para que continúe al frente de la CATT. En mi caso, ocuparemos la secretaría que nos corresponda, ya sea la adjunta o la gremial. De hecho tendremos reuniones previas y también digo que la CATT va a resolver a qué compañero respaldará para la futura conducción de la CGT.

-¿Es impensado que haya un nuevo triunvirato en la CGT?

-Podemos hablar de un triunvirato, de dos cotitulares, y en ambos casos deberá haber una compañera me parece. Para la Fraternidad considero que deberá haber una secretaría, aún no siendo uno de los gremios más poderosos, debo aclararte, sí somos uno de los más estratégicos. Digo, cuando hablamos de poderío hablamos de votos y somos los que menos votos tenemos.

-Schmid le dijo a InfoGremiales, fue la primera entrevista de este ciclo, que vislumbra cambios tanto en la CATT como en la CGT, sin perjuicio de que eso significa alejamiento sindical.

-Coincido con Juan Carlos en cuanto al cambio generacional, en este caso para ir preparando los cuadros que ya están capacitados, en los próximos 4 años. Ahora cuando se habla del “trasvasamiento generacional”, bueno que no nos pidan eso sólo a los dirigentes sindicales, tienen que pedirlo también a los políticos, a los empresarios, a los jueces y más. ¡Que no jodan sólo con nosotros..!

-¿Usted es uno de los últimos “Chicos Malos” del sindicalismo argentino?

-No, a la edad que tengo ya aprendí a ser más bueno. A los 64 años ya no tengo la rebeldía que “en mis años mozos”, como se decía antes. Ahora, si algo no comparto, si algo no me gusta, lo digo. Aunque algunos se enojen, porque gracias a Dios nunca fui chupamedias de nadie. Y si algo saben mis compañeros de La Fraternidad es que los trabajadores no tenemos por qué andar mendigando, lo que tenemos que hacer es exigir.